El sida cumple 30 años

Los afectados por el VIH pueden en la actualidad llevar una vida normal llegando a alcanzar una edad avanzada si son tratados con los medicamentos adecuados

La era del sida nació entre la comunidad gay de San Francisco, encubierta por neumonías y sarcomas de Kaposi. Poco a poco se extendió hasta cobrarse la vida de 158 personas y el caos y el temor al contagio se propagaron rápidamente en la sociedad. Hoy en día son 33 millones los afectados y aquella enfermedad tan estigmatizada no atiende de sexos, razas o culturas, aunque es cierto que mientras en los países desarrollados se ha convertido en algo crónico, en países como África es sinónimo de muerte, atacando principalmente a mujeres y a niños.

Son muchos los avances que han hecho posible que hoy en día los afectados por el VIH puedan llevar una vida normal llegando a alcanzar una edad avanzada si son tratados con los medicamentos adecuados. En 1981, el año en el que apareció el primer brote de este «cáncer raro» -cómo lo clasificaban los medios de comunicación-, las probabilidades de sobrevivir eran nulas y el virus no daba tregua alguna a los enfermos.

La llegada del tratamiento antirretroviral en 1996 supuso un punto y aparte en la investigación de la enfermedad. Aunque los afectados tenían que ingerir una media de 40 pastillas diarias, por fin había una esperanza para los portadores del virus. Al final de la década de los 90, el número de pastillas se redujo notablemente a la mitad y en la actualidad tan sólo son necesarias tres píldoras al día.

Nuevos avances

La vacuna contra el SIDA, un deseo tan lejano hace 15 años, se convierte en un hecho cada vez más tangible en la actualidad, gracias a los nuevos avances en los tratamientos antirretrovirales y los experimentos médicos. El último de ellos ha sido el descubrimiento de una vacuna experimental en monos, con la cual se podía controlar la infección durante más de un año. El éxito de este experimento es de gran envergadura, ya que con él se consiguió eliminar los restos del virus por completo en los simios, lo que no se había logrado anteriormente con las terapias antirretrovirales.

Aunque el optimismo se ha instalado en los círculos médicos, que trabajan cada día para encontrar el tratamiento definitivo, muchos de ellos admiten que la mejor medicina contra el SIDA es la prevención. Tanto en los países pobres como en los más desarrollados se intenta conseguir otro reto: el de acabar con el estigma social que acompaña a los contagiados por el virus. Son muchos los que, por temor, no se atreven a admitir que son portadores del VIH, lo ocultan en su entorno con pequeñas excusas y mentiras y viven con el miedo continuo de contarles a sus parejas que tienen sida. Han sido 30 años de incertidumbre, miedo al rechazo, avances médicos, nuevas informaciones y obstáculos, pero poco a poco se van ganando pequeñas batallas contra esta enfermedad que contagia al día a 7.000 personas. La batalla final está cada vez más cerca y cada día que pasa las probabilidades de vencer al VIH crecen exponencialmente.

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