El sistema de las Prioridades o ¡Me están liando!

Siempre es buen momento para empezar hacer cambios, si algo no funciona, como tu deseas. Precisamente a estas alturas de año, la cosa toma más solemnidad, si cabe.

¿Quién no decide empezar a hacer un curso, una actividad, un orden diferente, etc?

Un sistema de Prioridades es muy aconsejable cuando tenemos la cabeza y la vida llena de cosas, ideas, obligaciones, apetencias, inquietudes y demás.

Momentos en los que uno ha de organizarse así mismo. Es decir de autogestionarse.

Por algún lado hay que empezar. Podemos hacer listas y más listas en nuestra agenda. Podemos empapelar la nevera, incluso la casa de papelitos pegados que no harán otra cosa más que recordarnos esto y aquello.

Es verdad que es un método práctico. El hecho de ir tachando tareas de una lista o de ir tirando papelitos al cajón de reciclado, alivia, pero te es suficiente? Te sirve? En ese caso, continúa con tu sistema. En cambio, si por un casual, sientes que haces las cosas pero sin orden ni concierto y de que siempre te dejas algo en el camino, entonces prioriza.

Algunas preguntas útiles para priorizar, son: ¿Qué es lo más importante del día de hoy? O, ¿qué necesito hacer por mi? Una vez contestadas, entonces vas creando una lista.

Puede sonar evidente, pero no todo el mundo cae en la cuenta o lo tiene claro del todo. Incluso hay quien se siente culpable de hacerlo, porque cree dejar desatendidos otros asuntos o, que dice eso de: ¡Me están liando!

Este sistema se puede trasladar a todos nuestros escenarios: Trabajo, pareja, casa, familia, ocio…

De cada apartado te saldrá una prioridad. Esto quiere decir, que la tarea del día ya la tienes conformada. Nada de empezar a saltar de una a otra. Puedes cambiar el orden, si lo crees necesario, pero no dejes que tu mente te la empiece a jugar.

Esto es como un partido de tenis, cada vez que tú le pegues un raquetazo a la bola, la mente te la devolverá tratando de ser más hábil que tú. Sé listo! No te dejes! Se empeñará en distraerte con nuevos pensamientos, nuevas tareas, nuevos órdenes. Vuelve a tu idea original y ejecútala. No la dejes atrás.

Se trata de que tú domines la situación y no al revés. De esta forma reduces tu estrés y te sientes más dueño de tu vida. Con la práctica del día a día, se hará algo evidente para ti. Esta es la clave.

Evitarás el estar posponiendo cosas constantemente e impedirás que se conviertan en pesadas cargas que llevar en tu mochila diaria.

Si te las quitas de encima, no crees que en tu mente entrará más luz?

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