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El techo de cristal, ¿Se rompe?

Chistine Lagarde comenzaba su andadura como directora gerente del FMI (Fondo Monetario Internacional) el pasado 5 julio. De esta forma, pasaba a formar parte de la lista de mujeres que por primera vez ocupan un puesto destacado en el panorama mundial y que, por ese motivo, son también noticia.

En cuanto se supo que la ya ex Ministra de Economía francesa ocuparía el sillón de jefa del FMI, los medios de comunicación se apresuraron en destacar que Lagarde sería la primera mujer en dirigir la organización.

Desde el punto de vista social, que una mujer sea la responsable de una de las instituciones más poderosas del planeta es otro logro más, es otro pedazo más que se rompe de ese techo de cristal que separa profesionalmente a los hombres de las mujeres, aunque todavía quede mucho por andar.

En el mismo FMI, siguen siendo los hombres los que llevan la voz cantante con sólo seis mujeres entre sus 30 principales ejecutivos y con tan sólo una representación del 21,5 % entre sus directivos frente al 32 % en su institución hermana, el Banco Mundial, y el 26 % en Naciones Unidas.

Sin embargo, la valía de Lagarde, avalada por una brillante carrera profesional en prestigiosos despachos de abogados y cuyos logros como Ministra de Economía en Francia aplicando medidas anticrisis han evitado la hecatombe económica en su país, no ha dejado de ser cuestionada (¿por ser mujer?), y los periodistas se apresuraron a preguntar en la primera rueda de prensa que ofreció Lagarde tras tomar posesión del cargo en el FMI si verdaderamente se sentía preparada para el puesto.

Lagarde es consciente de ser una mujer en un entorno dominado por hombres y no pierde de vista esa perspectiva en ningún momento. Probablemente, sabe muy bien de lo que habla cuanto alude constantemente a la cualidad de ser mujer y es sabedora de que tendrá que demostrar con creces su valía.

La sucesora de Strauss-Khan finalizó su comparecencia en Washington el pasado 5 de julio animando a todas las jóvenes y recordándoles que «todo es posible» y en una entrevista realizada para el canal de televisión francés TF1, Lagarde dijo que se sentía orgullosa de ser la primera mujer al frente del FMI y no ha dudado en destacar su condición de fémina en su candidatura en la que resaltó la necesidad de garantizar la igualdad de oportunidades en el FMI y diversidad en todas sus dimensiones, en el aspecto académico, geográfico y el relacionado con el género.

«Hoy estoy aquí en calidad de mujer, abrigando la esperanza de reforzar la diversidad y el equilibrio de la institución», decía en su discurso la entonces aspirante al cargo que ya es suyo.

La ex nadadora olímpica asegura que «la diversidad no sólo afianzará la legitimidad sino que también fomentará la eficacia» ya que, piensa, los entornos homogéneos dan lugar a comportamientos en manada y al menoscabo del rendimiento.

Lagarde no duda ni un ápice cuando afirma que la crisis del 2008 fue provocada por el espíritu agresivo y el exceso de testosterona en los despachos y afirma que «nunca debería de haber demasiada testosterona en una misma habitación».  Declaraciones que se suceden cuando, ironías del destino, Lagarde sucede a un hombre detenido por haber cometido presuntamente delitos sexuales contra una mujer.

En España, tan sólo cuatro de las 17 comunidades autónomas están presididas por mujeres, hito histórico resultado de las últimas elecciones autonómicas de mayo de 2011, lo que representa tan sólo el 23%. Por algo hay que empezar.

«Nunca debería de haber demasiada testosterona en una misma habitación»

Mientras tanto, la realidad para muchas mujeres no es muy esperanzadora. La ONU publicaba la semana pasada el último estudio de ONU Mujeres, la agencia especial creada recientemente para la igualdad entre hombres y mujeres. Según este estudio que vio la luz el pasado miércoles, la representación pública sigue siendo principalmente masculina en un paisaje donde sólo hay 19 Jefas de Estado, de todos los ministerios existentes sólo un 17% están dirigidos por mujeres, en los parlamentos de media hay un escaso 19% de diputadas y el 27% de los magistrados son mujeres. A lo que hay que añadir que un 53% de todas las trabajadoras del mundo trabajan en una situación precaria, con «contrato basura», salarios mínimos y sin seguridad social.

Michelle Bachelet, antigua Presidenta de Chile y responsable de la agencia de la ONU, insistía en que es fundamental que haya más mujeres representando cargos públicos para que haya un notable avance en los derechos de las mismas y señalaba que la mujer encuentra todavía muchas dificultades para conciliar la vida personal y la profesional.

Y es que todavía queda mucha vida por conciliar y mucho techo por romper aunque parece que estamos en el camino.

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