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El universo verde de IKEA

IKEA se ha convertido en un ejemplo a seguir para otras empresas.La compañía sueca compra un parque eólico en Escocia que proveerá el 30% de la demanda de energía total de la empresa en Reino Unido

La famosa empresa sueca, internacionalmente conocida por la venta de productos para la casa «listos para montar», económicos y a la moda, se ha tomado muy en serio su relación con el medio ambiente. IKEA se ha convertido así en un ejemplo a seguir para otras compañías que deseen disminuir la producción de emisiones de carbono a la atmósfera y el uso de fuentes de energía no renovable. El reto consiste en introducir el uso de energías renovables en su totalidad para abastecer todas las superficies comerciales con las que la empresa cuenta en el Reino Unido y, a pesar de que este no tiene todavía una fecha límite, va bien encaminado.

La última adquisición de IKEA ha sido un parque eólico en Huntly, Aberdeenshire, en el norte de Escocia, en donde se produce el 30% de la energía necesaria para cubrir las necesidades energéticas de toda la compañía en el Reino Unido. Este parque está compuesto de siete turbinas y cada una de ellas genera 1.75 megavatios, que a su vez reemplazan el equivalente a más de 1.500 toneladas de dióxido de carbono.

IKEA se propone introducir en todas sus superficies comerciales energía limpia 100%

La empresa sueca también se ha propuesto invertir 4 millones de libras en la instalación de 39.000 paneles solares en, de momento, 10 de sus 18 superficies en el país, los cuales proveerán del 5% de la energía total necesaria para el funcionamiento de dichas superficies. Esto no solo resulta ser una gran ventaja en cuanto al cuidado del medio ambiente y la calidad del aire se refiere, sino que además la compañía en sí sale beneficiada económicamente. Esto último se explica porque las energías renovables son una inversión clara hoy en día para cualquier negocio, y especialmente para aquellos con previsiones de desarrollo o proyectos de futuro. Todo ello por dos razones principales: el precio al alza en los próximos años de los recursos energéticos no renovables y las tasas gubernamentales sobre las emisiones de carbono. En el currículum ecológico de IKEA en el Reino Unido se encuentran campañas de sensibilización como la titulada ‘¿Y si todos cambiásemos una bombilla?’, la cual provee a los clientes de la cadena con pequeños consejos para una vida más sostenible.

Por ejemplo, «si cada cliente IKEA cambiase una bombilla incandescente por una de bajo consumo estaríamos ahorrando las emisiones de CO2 equivalente a 750.000 vehículos menos en circulación». Además, la compañía dejó hace mucho tiempo de proveer a los clientes con bolsas de plástico desechables (todos conocemos sus famosas bolsas azules), el 71% de sus productos son reciclables y la compañía misma recicla el 84% de los desechos generados en las grandes superficies comerciales.

Del mismo modo, la empresa coopera con el grupo ecologista WWF en varios proyectos para afrontar el cambio climático, tiene su propia fundación y participa en una serie de proyectos forestales con organizaciones externas como Rainforest Alliance o Sow a Seed.

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