‘Emilia’, la obra que lanza un grito feminista sobre Londres

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A todos aquellos que deseen disfrutar de una buena tragicomedia, aprender de la primera autora femenina conocida en la historia y, muy importante, entender el feminismo, les recomiendo ver ‘Emilia’ en los escenarios de Londres.

La obra de Morgan Lloyd Malcolm se estrenó en su momento en el teatro Shakespeare Globe. Hoy se encuentra en el Vaudeville Theatre en Strand hasta el próximo 15 de junio. La historia cuenta la vida de Emilia Bassano en su lucha por hacerse un hueco en el mundo de la literatura. Un campo, que como todos los demás en su época, estaba dominado y regido por hombres.

La historia de Emilia tuvo lugar hace 400 años, pero no dista mucho de muchas situaciones a las que muchas mujeres se enfrentan hoy en día. Y es por eso por lo que la obra de Malcolm es necesaria. La fuerza y furia transmitidas por Emilia en el escenario son fuente de inspiración y una seña de identidad para todas las mujeres del pasado, del presente y del futuro. Y así es como vemos a la protagonista sobre las tablas.

Emilia: el espíritu y el sentimiento más allá del personaje histórico

Emilia cuenta su historia al espectador de una manera interactiva y casi inmersiva a través de tres personajes: la joven Emilia, la Emilia adulta y la Emilia de mediana edad. La protagonista habla a la audiencia como si estuviera hablando al individuo, como si estuviera escribiendo un diario y se lo leyera directamente a cada persona sentada en su butaca.

La obra no tiene precisión histórica, aunque tampoco la busca. ‘Emilia’ nada entre los sentimientos y las emociones de la que pudo haber sido la llamada “Dark Lady” de los sonetos de Shakespeare. Se trata de una obra que apela a las emociones de las mujeres que no fueron escuchadas hace siglos y de las que aún no son escuchadas en pleno siglo XXI. El libreto da voz a una sociedad que lucha por una igualdad real, teniendo como referencia un personaje histórico.

¡Hay una mujer en el escenario!

Muchos adjetivos podrían describir la historia de Emilia a los ojos de Malcolm. La obra en sí es puro simbolismo y fuego. Es una identificación constante con la sociedad actual uniéndose a la historia. Utiliza, además, un lenguaje y anacronismos que unen pasado y presente en un discurso feminista que traspasa las barreras del tiempo y une a las mujeres a lo largo de los siglos. Por supuesto, el humor y la ironía imperan en una historia de altibajos y complejos sentimientos de una mujer, poeta, madre, musa y hermana.

Merece especial mención un reparto que sabe transportar la pasión y la fiereza de Emilia a través de una actuación fuerte e interactiva. Se trata de una obra totalmente inclusiva, rompiendo con prejuicios sobre razas, nacionalidades o discapacidades. Todas las actrices, todas las mujeres, todo un reparto al completo en femenino. Este representa mujeres y hombres -e incluso a hombres que representan a mujeres- ironizando sobre aquella época shakesperiana, en la que sólo los hombres podían representar en el escenario.

Por lo que nos enseña, por todo lo que nos identifica y por todo lo que aprendemos sobre personajes históricos, olvidados o mal interpretados, debemos acudir al Vaudeville Theatre. Debemos deleitarnos con un personaje que se convierte en la heroína feminista que necesitamos. Ya más que un personaje histórico, Emilia, es todo un espíritu inspirador.

Sobre el autor

Desde la Ciudad de las Tres Culturas, a la capital de cientos. Vivo de las palabras, cuento historias y saco fotos en el camino. Periodista toledana que una vez marchó de la tierra árida del Quijote, para perderse en los verdes bosques de Inglaterra ... o en la jungla de Londres.

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