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En Londres también se protesta

 

Los españoles de Londres, con el espíritu 15 M. Los Indignados de Londres cantaron consignas como “No es la crisis, es el sistema” o “No hace gracia esta Democracia”. La policía mantiene los niveles de seguridad en la Embajada de España en Londres.

El ya conocido movimiento 15-M que comenzó en Madrid como consecuencia del descontento con la situación política y social, se ha extendido al resto de países europeos.

 

 Se cuentan por miles en la Puerta del Sol de Madrid y otras ciudades españolas mientras que en Londres las protestas comenzaron con una treintena de personas y hoy se cuentan por cientos. Se quejan, organizan comisiones, acampan, informan a los medios de comunicación pero sobre todo, se mantienen fieles a los orígenes de la protesta. Enfrente de la Embajada española en Londres, en el barrio de Belgravia, cientos de españoles hartos de la situación española actual, siguen decididos en unir sus voces a las de sus compañeros en España con el movimiento 15-M de Londres. El número de manifestantes ha ido creciendo con el transcurso de los días. 

Uno de los integrantes de la protesta, quien más tarde hizo público un manifiesto con los objetivos de la manifestación, habló con El Ibérico. Se hace llamar Periodista indignado Nº 13 y, haciendo gala de su pseudónimo, cuenta el porqué de su participación en el movimiento. «Hay una generación de intelectuales en España que han tenido que emigrar porque no se puede respirar desde hace mucho tiempo. La situación cada vez va a peor.

Cuando generaciones de padres e hijos están tan mal económica y socialmente, esto es lo que pasa». Admite que habrá partidos que tomen ventaja de estas protestas pero hace hincapié en la independencia política e ideológica del 15-M. Él, como la mayoría de manifestantes congregados en la plaza de Sloane Square, se siente orgulloso de la movilización y cuenta, con decisión y entereza, algunas de las propuestas que unen a mayores, familias y jóvenes que han decidido poner fin a una situación insostenible: «Hay que acabar con un sistema que está lleno de corrupción, cinismo e hipocresía. La gente sale de las universidades y no ve futuro. Es una clase de esclavitud moderna que hay que erradicar y éste es el momento».

Las pancartas se elevan, a la vez que los cánticos que llaman la atención de algún inglés curioso. A las voces de «No hace gracia esta Democracia», «El pueblo no se calla, sabemos lo que falla», «No es la crisis, es el sistema» o la archiconocida «No hay pan, para tanto chorizo», los cientos españoles siguen en la sede de la Embajada española en Londres, donde seguirán con sus lemas y añadirán algunos otros nuevos.

 

Todo comenzó en Internet

Muchos son los que afirman que se enteraron del movimiento por internet. Las redes sociales, como Facebook, fueron claves a la hora de reunir a los primeros valientes que alzaron la voz en aras de un futuro mejor. Su primo, el twitter, se encargó de otorgar fama a un movimiento que, lejos de quedar relegado a un segundo plano, gana adeptos cada hora que pasa y el boca-a boca proporcionó la información necesaria a aquellos que están un poco más «desconectados» de la red.

Abraham es uno de los manifestantes que se enteraron por las redes sociales de la protesta y se acercó para decir «Basta» al bipartidismo que reina en España. Aunque los motivos que le trajeron a Londres distaban de ser la falta de empleo en España, puesto que no se dedicó a su búsqueda cuando terminó los estudios, lo cierto es que apoya firmemente la protesta y expone sus deseos para mejorar el país: «Quiero que haya un balance económico. No quiero que reine el comunismo pero quiero que ministros y concejales cobren menos, y que si se produce una subida de precios, que no se congelen los salarios».

Creo que los políticos españoles son los peores de Europa», explica un británico que se ha unido a las protestas.

Como él, muchos comparten sus pensamientos, pero hay algunos que se acercan al tumulto de personas con afán de curiosear e incluso los hay que toman fotos con las pancartas, a modo de souvenir, que ciertos indignados dejan en el suelo.

Daniel Delgado tiene 34 años y es ingeniero de caminos. Su decisión de emigrar hasta Londres es la que otros muchos barajan ante la falta de expectativas de trabajo en España. Sin embargo, afirma que está en la protesta para ver el ambiente que hay: «He venido a escuchar a la gente que está quejándose pero no estoy ni a favor ni en contra de la manifestación. Hay mucha gente que piensa como yo por aquí».

Dos mujeres de mediana edad contemplan desde un plano más alejado la lectura del manifiesto que uno de los congregados lee en voz alta. Afirman que están de acuerdo con el origen del movimiento y que se deberían mejorar determinadas cosas, pero el motivo principal que les ha llevado a la plaza situada frente de la embajada española es el hecho de que la hija de una de ellas se encuentra entre los manifestantes, sentada en primera fila escuchando atentamente el manifiesto que sale de la garganta del denominado Periodista indignado Nº13.
No piden cosas imposibles ni juegan a ser políticos; reclaman lo que debería ser un derecho base para todos los españoles y no es otro que una democracia libre y real. En su manifiesto, escrito en inglés y en español, exponen una esperanza de cambio e inyectan una vacuna de optimismo para todos aquellos que han perdido la fe por su futuro y el de sus familias.

La ‘spanish revolution’

Algunos ingleses también se hacen eco de lo que algunos llaman Spanish Revolution y acuden a las manifestaciones con gran decisión y convencimiento. Rob Dyas y Victoria Dyas pasan desapercibidos entre tanto indignado pero su piel clara y su idioma materno les delata. Son británicos pero no acuden a la manifestación por curiosidad, sino porque creen que en el Reino Unido está pasando algo parecido y apoyan completamente la causa española. «Creo que los políticos españoles son los peores de Europa. No tengo buena opinión sobre los políticos en general pero creo que en España hay un gran problema con la corrupción», afirma un indignado Rob sin pelos en la lengua mientras que su hermana asiente tímida en un segundo plano. «Las semejanzas entre España y el Reino Unido es que la gente está manipulada. No hay una democracia real».

No piden cosas imposibles ni juegan a ser políticos. Reclaman lo que debería ser una democracia libre y real para todos los españoles.

Y por ello siguen luchando los españoles en Sol y los emigrados en Londres. Al igual que sus compañeros en Madrid, los manifestantes de la capital británica organizan asambleas, discuten las opciones e incluso hacen acampadas. Sergio, uno de los miembros de la Comisión de Comunicación, explica los planes del movimiento y cómo se han formado las diferentes comisiones. «Seguimos las pautas que se están siguiendo en Sol. Por ejemplo, la comisión de logística es la encargada de repartir la comida. Cada persona ha puesto el dinero que ha podido y otros han traído alimentos de sus casas, se ha pensado incluso en los vegetarianos». Las manifestaciones continuaron durante todo el fin de semana pasado. Incluso, un grupo de Los Indignados de Londres se «coló» por sorpresa durante una retransmisión en directo de TVE el pasado sábado, con motivo de la disputa de la final de la Champions. La realización del programa en directo estuvo rápida y dio paso a otras imágenes de archivo.
Si algo está claro es que los españoles tienen ganas de hablar, de quejarse y de protestar; y lo hacen no sólo en las ciudades españoles, sino en parte del extranjero. Se reúnen todos los días, fieles a la misma hora enfrente de la Embajada española, acampan siempre que pueden y se estrujan la mente pensando en ideas originales para llamar la atención. El 15-M dará que hablar también en Londres, porque Sol también está aquí, no en forma del astro rey en el país de la lluvia, pero sí en forma de solidaridad, valentía y perseverancia.

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