Esenciales en tu armario: El vestido ideal

0

Este mes he decidido dedicar esta columna a mi prenda favorita: el vestido. Una prenda única y práctica que, bien elegida, puede hacer maravillas por nuestra figura. En el siglo XXI, el vestido produce dos reacciones: devoción incondicional (¡cómo la mía!), o caras de espanto y frases como: “¡por encima de mi cadáver!”. Muchas mujeres lo consideran una prenda anticuada, de la época en que los bolsos iban a juego con los zapatos y nadie salía a la calle sin guantes. Para otras, simplemente es muy difícil encontrar un vestido en un color y un corte que les quede bien.

Sin embargo, para quienes valoran vestir con elegancia (y con el mínimo esfuerzo), vale la pena considerar otra vez los beneficios prácticos de vestir una sola pieza. El vestido correcto puede agregarnos centímetros de altura, ensanchar nuestros hombros y estilizar nuestras caderas. Podemos ‘elevarlo’ con complementos para la noche, ‘bajarlo’ a un tono más casual para el día o simplemente disfrutar del placer femenino de una tela vaporosa y un corte ajustado a la cintura.

“Una mujer no usa simplemente un vestido: vive en él.” Hubert de Givenchy

El vestido ideal, según la ocasión

Para el trabajo:

Los cortes simples, sastre, rectos son generalmente los mejores para la oficina. Pero eso, por supuesto, no significa que si el corte recto no es el que mejor te sienta tengas que ponértelo de todas formas. Puede ser también un vestido camisero, que agrega curvas donde no las hay, disimula el estómago, agudiza los hombros y define la cintura. Otra alternativa estupenda es un vestido de línea A, particularmente bueno para disimular caderas anchas.

Si necesitas cubrirte para ciertas reuniones formales o presentaciones, elige una chaqueta con la misma línea del vestido. Por ejemplo, una chaqueta recta sin entallar no queda bien con un vestido entallado. Considera un cárdigan como opción más femenina y menos formal. Idealmente liso y elegante en un tejido fino de lana, algodón, seda o cachemira, con botones discretos. Y, por favor, descarta cualquier cárdigan que haya pertenecido alguna vez a tu padre o tu novio.

Si prefieres los estampados, para el trabajo son siempre mejores los diseños geométricos. Los estampados florales pueden verse débiles o desalineados.

Merece la pena invertir en el mejor vestido que nuestro presupuesto permita. Un vestido sastre que no queda bien o no está bien hecho siempre nos hará ver mal.

Para el fin de semana:

El fin de semana es el momento indicado para dar rienda suelta a los estampados exuberantes y los colores. Elige formas simples, tu prioridad es estar cómoda y minimizar el esfuerzo. No es necesario realizar grandes inversiones en este tipo de vestidos. Entre los días de playa, las escapadas al campo, las cañas con amigos y las tardes de shopping, es mejor priorizar cantidad sobre calidad.

Para la noche:

El pequeño vestido negro (o ‘little black dress’) es el favorito de la mayoría, pero no es la única opción. Los detalles lenceros, como costuras con encaje, chiffon, o incluso satén cortado al bies (si tienes la suerte de tener una figura que lo permite) son magníficas alternativas.

Los colores oscuros son tan versátiles como el negro y a veces nos sientan mejor, sobre todo si tienes la piel clara, pálida o rosada, y el pelo rubio. Prueba colores como ciruela, azul noche, burdeos y marrón chocolate. Los grises, metálicos y diferentes tonos del rosa son también muy glamurosos para la noche y causan gran impacto. (Pero recuerda que las prendas impactantes tienen una vida útil limitada porque son menos versátiles.)

“Tips” para elegir el vestido ideal según tu figura

Las figuras con caderas anchas se benefician mucho de los efectos de los vestidos con hombros bien definidos y corte en línea A.

Para figuras con busto abundante, los mejores escotes son los V, bote y cuadrado. Es mejor evitar el cuello vuelto, los escotes redondos cerrados y, a toda costa, los escotes o vestidos cruzados que ‘cortan’ nuestro busto en dos.

Para los cuerpos más rellenitos y con curvas lo mejor es evitar los vestidos ajustados o elásticos. Nunca dejes tu cintura sin definir, incluso la más pequeña curva que defina tu cintura es mejor que un corte que caiga recto desde los hombros, que solo agregara centímetros de ancho.

Sígueme en Instagram para más consejos e ideas.

Sobre el autor

Nací en Buenos Aires y pasé la mitad de mi vida entre Madrid y Londres. Consultora de Imagen, madre, actriz entusiasta y voluntaria en SmartWorks.org.uk. Me apasiona viajar y soy adicta a los ‘makeovers’. Ideas y consejos -> @julietaviegas.style.inspo

Deja tu comentario