Españistán, la burbuja inmobiliaria desde la sátira y la ironía

Portada del libro ‘Españistán’, de Aleix Saló. El afilado lápiz del viñetista político Aleix Saló ha revolucionado la red con su vídeo Españistán. Una gráfica y didáctica explicación de la burbuja inmobiliaria propia de los mejores economistas, pero con un ingenio que no deja indiferente. En su primera semana en internet, fue visionado más de dos millones de veces. Esta revolución por las redes ha sido la mejor promoción del libro Españistán. Muchos ya han corrido a las librerías para llevarse un ejemplar. En unos días, saldrá a la venta la segunda edición.

Aleix Saló confiesa que intentaba despertar una reacción en los lectores e internautas y lo ha conseguido en un tiempo récord. Lo suyo es una columna de opinión, pero dibujada y animada. Españistán lleva semanas revolucionando la red. «Todo fue cuestión de magia», explica Saló.

«Tras colgar el video y sin saber muy bien cómo, Españistán empezó a correr como la pólvora por las redes sociales y se dispararon enseguida los visionados y los comentarios sobre el video en twitter hasta el punto de convertirlo en trending topic», explica el viñetista político.

En un solo día, su canal de Youtube fue el más visto del país, con más visitas que el canal oficial del Barça a dos días de la Champions y que el canal oficial de Estrella Damm justo en el lanzamiento de una agresiva campaña de marketing con canción del verano incluida.

Aleix Saló asegura en su blog que «desde entonces, el video ha sido comentado, retuiteado, linkado y enviado por mail miles de veces; ha sido portada de periódicos generalistas, comentado en prensa económica, en foros de guardia civiles, en webs de cómic, en páginas de motos y coches, en portales inmobiliarios, en blogs, tumblr’s, emisoras de radio y canales de televisión. Ha llegado al extranjero, se ha subtitulado al inglés y al italiano y está siendo mostrado en algunos institutos durante la clase de economía».

Sin duda, internet irrumpe en las formas de comunicación y proporciona fugacidad al gran google en el que se ha convertido el mundo en el que vivimos. Supera en influencia a otros medios de comunicación y comienza a dar capones a su hermana mayor, la caja tonta. Internet crea líderes de opinión, revoluciona a las masas y descubre el ingenio de la mal llamada «generación perdida».

Este joven catalán lleva desde los 17 años dedicándose a crecer y mejorar como dibujante. Con 22 años se fue a vivir en una habitación de seis metros cuadrados de un piso compartido y empezó a «currar a destajo para ser un adulto económicamente independiente, dejándome la piel en encargos mal pagados y teniendo que hacer horas extras de camarero para llegar a fin de mes», confiesa Saló.

Hace un año comenzó a definir su proyecto para el cómic y el video de Españistán. Desde entonces ha trabajado los siete días de la semana, 10 horas al día, sin saber lo que era un festivo. El vídeo Españistán le ha costado sus ahorros de dos años, pero ha cumplido su objetivo: promocionar su nuevo libro, del que ya se prepara la segunda edición. Una adaptación del Señor de los Anillos, pero con un joven hipotecado, en paro, que recorre Españistán.

El por qué de la crisis
El trabajo de Aleix Saló es un claro ejemplo de que el humor puede canalizar la mala leche y la indignación, sin ser soez ni vil. Arremete contra banqueros, constructores y gobernantes del presente y el pasado que impulsaron y sostuvieron la burbuja inmobiliaria hasta dejar a España «con una resaca económica del copón después de un fiestón padre». Aleix Saló asegura que «reírse de quien comete una injusticia es, al fin y al cabo, la última arma que nos queda a los que no somos poderosos».

Este viñetista político no es poderoso, pero se está convirtiendo en influyente. Su irónica explicación de la crisis económica se remonta al año 1998: «Un día el presidente Aznar se dirigía al pádel cuando tuvo una aparición del díos del neoliberalismo que le reveló en primicia la nueva Ley del Suelo. Proponía privatizar el mercado del suelo: si aumentamos el terreno urbanizable y convertimos el mercado del suelo en un negocio rentable para los empresarios, se multiplicarán las inversiones, se construirán más casas y como habrá más oferta, bajarán los precios y los jóvenes podrá por fin comprarse una vivienda. Se hizo realidad el spanish dream», comienza el vídeo.

Sin embargo, no fue exactamente así. «La Ley de Suelo no tuvo el efecto previsto. Al dIspararse la demanda de vivienda, el precio de los pisos subió y eso a su vez, disparó el precio del suelo pues se tasaba en función de los beneficios potenciales, lo que hinchó aún más el precio final de la vivienda». Si la vivienda es más cara y los sueldos siguen bajos, ¿quién puede echarte una mano para comprar una casa? Españistán nos da la clave: «tu amigo el banco. Caja Morcillo, créditos a porrillo», asegura en el vídeo con sarcasmo.

De esta forma, la deuda de administraciones, familias y empresas ya era descomunal en 2007, así como la deuda de las cajas como otras entidades financieras. «El país entero había raptado a la tía de la legía y la obligaba a traer más y más dinero del futuro», señala con ingenio en el vídeo. «No es que nuestra habilidad por crear riqueza, trajera consigo el crecimiento, sino que el único motor de riqueza era el movimiento y ese crecimiento solo existía gracias a la deuda», explica.

Un año después, «España entera era como la orquesta del Titanic, tocando sin parar mientras el barco se hundía», continúa el vídeo. Tras la crisis crediticia en Estados Unidos, los bancos se negaron a prestar dinero, los inversores dejaron de comprar deuda y el pánico se desató. «Sin darnos cuenta, habíamos llegado a ese futuro al que habíamos estado robando el dinero. Éramos pobres y lo que es peor, nunca habíamos dejado de serlo», concluye el vídeo.

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