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Éxodo de talentos en el fútbol español

La sangría de entrenadores y jugadores que buscan su futuro en otras competiciones deja a la Liga BBVA en una situación desoladora.

Actualmente se viven tiempos convulsos en la sociedad española. Mala situación económica, recortes en todo tipo de sectores, cifras históricas de desempleo… Todos ellos son innumerables motivos que están dando lugar a una masiva fuga de cerebros protagonizada por jóvenes -y no tan jóvenes- que emigran hacia otros países donde reconozcan sus méritos y capacidades.

El fútbol español, muy a nuestro pesar, vive inmerso en una situación similar, y también está viviendo su particular fuga de cerebros. ¿Les suenan de algo los nombres de David Silva, Juan Mata, Fernando Torres, Jeffren, Capel, Bob Martínez, Guardiola o Rafa Benítez? ¿Y el de Falcao, Mourinho, Coentrao o Higuaín? Si, ¿Verdad? Todos tienen algo en común: han abandonado nuestra liga o van camino de hacerlo.

La competición doméstica española, lejos de ser el torneo más fuerte de los que se disputan, vive actualmente la que probablemente sea su mayor época de exportación de talentos. El panorama ya no extraña. Lejos queda el recuerdo de jugadores y entrenadores españoles de la dimensión de Juan Mata, David Silva, David De Gea, Raúl González, Fernando Torres, Mikel Arteta, Benítez, Roberto Martínez o Míchel -por mencionar los más mediáticos- que nos sorprendían abandonando nuestro país en busca de la tierra prometida.

Sin embargo, a pesar de no ser algo nuevo, la situación cada vez es más acentuada, ya que ahora se unen los jugadores y entrenadores extranjeros de renombre, que continuamente abandonan nuestra liga en busca de algo mejor, cuando antes la situación era todo lo contrario. Difícil repetir, exceptuando al reciente Neymar, cuando estrellas de todos los continentes ansiaban disputar nuestra liga, como hicieran los Romario, Ronaldo, Heynckes, Capello, Zidane, Bechkam, Ronaldinho o Cristiano Ronado.

Gran importancia en esta situación está teniendo el trasfondo de la actual liga española, que cada día nos recuerda más al bipartidismo político, tan similar al de antaño, el de los tiempos de caciques y demás triquiñuelas. A día de hoy está bastante claro qué equipos adoptarían esos roles. A su vez, el reparto económico y televisivo es pésimo y favorece cada día más a los dos gigantes. Mientras tanto, el resto de equipos se miran indignados intentando buscar una solución que no llega. Se ven obligados a vender cada verano a sus mejores piezas para poder pagar las nóminas y seguir construyendo un equipo competitivo. Los precios de las entradas están por las nubes, el coste medio para un partido de liga es de 53 euros, mientras que en la Bundesliga no supera los 30. El precio tan elevado trae como consecuencia estadios vacíos, que a su vez provocan la falta de ingresos por parte del club. Esta situación se agrava si el equipo desciende de categoría, hecho por el cual el club ha de abonar una cantidad millonaria a la empresa que posee los derechos televisivos.

La suma de todos estos factores da como resultado la mayor exportación de futbolistas que hayamos vivido en nuestro país, el gran éxodo de talentos que se vive a día de hoy. Este se da a todos los niveles y hacia todos los países, ya ni tan siquiera a ligas superiores. Se marchan Falcao, Valerón y Joaquín. También lo hace Guardiola, nos dejan Mourinho, Pellegrini y Jesús Navas o nos quieren abandonar Valdés, Negredo, Isco, Higuaín o Villa. Vienen a por Soldado, Coentrao, Kaka’ o Ronaldo, no quieren volver Rafa Benítez ni Roberto Martínez. Pero, siendo razonables, ¿Para qué? Lejos de nuestro país han encontrado su hogar, donde sus salarios son mayores, cobran dentro del plazo establecido y, sobre todo, los equipos luchan en igualdad de condiciones, haciendo más bonita y disputada la competición.

Por si fuera poco, con la aparición en el panorama futbolístico de los equipos hechos «a base de talonario» cada vez resulta más difícil reclutar a jugadores como Bale, Rooney, Cavani o Thiago Silva. Los denominados «nuevos ricos», clubes que encuentran en los adinerados jeques islámicos y petroleros de Europa del este a su particular Rey Midas lo impiden una vez que desembolsan cantidades desorbitadas, inflando el mercado e impidiendo de ese modo que el resto de clubes con menos recursos puedan mantener a sus figuras o adquirir nuevas estrellas.

Por tanto, mientras llega el tan ansiado «fair play financiero» la pregunta es: ¿No sería de recibo un reparto más equitativo de los derechos de televisión que ayuden a equilibrar el campeonato? Y con todo el respeto del mundo, ¿Realmente queremos una liga a la escocesa?

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