Expertos internacionales debaten en Bristol los desafíos energéticos de las poblaciones desplazadas

0

La Sociedad de Científicos españoles en Reino Unido en colaboración con el Instituto Cabot y el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Bristol ha celebrado el simposio ‘Acceso energético en poblaciones desplazadas’ en la ciudad de Bristol. Este evento, financiado por la Fundación Ramón Areces, ha congregado a especialistas en los retos energéticos que afrontan las poblaciones desplazadas donde se han debatido soluciones sostenibles.

La energía eléctrica es clave en el desarrollo de la sociedad moderna. Uno de los retos del siglo XX ha sido su generación y la universalización del acceso a ella. Sin embargo, no todas las poblaciones tienen la posibilidad de usar la electricidad. Este problema es especialmente relevante para las poblaciones desplazadas, cifradas en alrededor de 60 millones de personas, obligadas a vivir en asentamientos temporales donde las infraestructuras y las alternativas energéticas son limitadas. Grupos de investigación de todo el mundo actualmente buscan soluciones al problema de la provisión de energía en estas situaciones, cuyos avances se han debatido hoy en Bristol.

Owen Grafham (Chatham House, Londres) co-autor del libro titulado ‘Calor, Luz y Energía para Refugiados: salvando vidas, reduciendo costes’, ha destacado que debido a la gestión ineficaz de recursos energéticos “alrededor de 20.000 personas desplazadas mueren prematuramente cada año como resultado de cocinar con fuegos de leña”. Además, Owen ha señalado la importancia de mejorar la producción energética de manera sostenible en estos asentamientos temporales para lograr una mejora en la calidad de vida, ya que “un refugiado pasará un promedio de 17 años allí. Este no es un problema a corto plazo”.

Investigadores españoles

Asistentes al simposio “Acceso energético en poblaciones desplazadas” en la sesión de posters.

La Dra. Mónica García (Agencia Internacional de Energía, Programa de I + D de gases de efecto invernadero, IEAGHG) y analista tecnológica del equipo de captación de carbono, donde participa en estudios técnicos, se ha centrado en las emisiones de CO2 y en las tecnologías emergentes, como el desarrollo de nuevos disolventes de CO2 para almacenar carbono, con el propósito de conseguir el principal objetivo del acuerdo de París: mantener el incremento de la temperatura global por debajo de 2°C durante este siglo.

Como ejemplo de las acciones más recientes, Alejandra Rojo Losada (Centro de Innovación en Tecnología para del Desarrollo Humano, Universidad Politécnica de Madrid) ha expuesto el proyecto llevado a cabo en el Norte de Etiopía por Alianza Shire, donde gracias a la coordinación entre administración pública, empresas y universidad, han logrado avanzar en la resolución de un problema complejo en la acción humanitaria: el acceso a energía en campos de refugiados. “Además de trabajar con actores tan diferentes, la participación de los refugiados ha desempeñado un papel fundamental, desde la formación a la instalación de los equipos”, señala Alejandra Rojo. En estos momentos ya se ha instalado alumbrado público en más de cuatro kilómetros y conectado servicios como una escuela primaria, dos cocinas comunales y 36 pequeños negocios.

Por último, la Dra. Irene Merino Jiménez (Centro de Bioenergía de Bristol, Reino Unido y Centro Nacional de Microelectrónica CSIC, Barcelona, España) ha explicado los beneficios de del desarrollo de células de combustible microbianas, un sistema tecnológico altamente innovador. Estos dispositivos, que además son muy asequibles, están basados en el aprovechamiento de residuos orgánicos (como la orina) para generar energía. Esta tecnología genera energía eléctrica directamente mediante la descomposición de la materia orgánica a través del metabolismo de microbios previamente introducidos en el sistema. De este modo, además de producir electricidad, los niveles de demanda química de oxígeno son reducidos tratando así la orina sin necesidad de una planta de tratamiento de aguas residuales. Además, durante el proceso es posible recuperar los nutrientes contenidos en la orina, incluyendo la estruvita, que se puede usar como fertilizante, o el llamado catolito, cuyo uso como desinfectante se esta investigando.

Al final del simposio, y con el fin de compartir ideas sobre el suministro de energía y las necesidades de los refugiados, Sam Williamson (Facultad de Ingeniería, Universidad de Bristol, Reino Unido) ha moderado una mesa redonda donde la audiencia ha destacado la necesidad de implicar a los gobiernos en la mejora del acceso energético sostenible a largo plazo de las poblaciones desplazadas.

Sobre CERU

La Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (CERU), integra a más de 750 socios pertenecientes a un variado espectro de profesionales de la investigación en todas sus disciplinas. Su labor se centra facilitar la comunicación entre los investigadores españoles en Reino Unido, fomentar la colaboración entre ambos países para sumar sinergias e incrementar los éxitos de la I+D+i, convertirse en portavoces de los científicos españoles ante las instituciones públicas británicas y españolas y mejorar la percepción social de la ciencia.

Desde sus inicios, CERU ha realizado más de 250 actividades, y cuenta con el apoyo de la Fundación Ramón Areces, la Fundación Banco Santander, la Embajada de España en Reino Unido, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), la empresa NIMGenetics y la Fundación Telefónica. En 2016, recibió el Premio a la Innovación concedido por el Foro de Empresas Innovadoras (FEI) en la categoría de organismo de apoyo a la innovación.

La organización tiene delegaciones establecidas en Londres, Cambridge, Oxford, Yorkshire, Escocia, y la Región Central (Birmingham), del Noroeste (formada por Manchester y Liverpool) y del Suroeste (incluyendo Bristol y Bath) de Inglaterra.

 

Sobre el autor

El Ibérico Gratuito es el único periódico quincenal escrito en español para la comunidad española e hispanoparlantes de Londres.

Deja tu comentario