Faemino y Cansado: ‘Nos gusta mucho el humor inglés y todo lo que le rodea’

La generación que nació en la década de los 70 y principios de los 80 conocen muy bien a uno de los dúos cómicos más representativos del panorama humorístico de España. Faemino y Cansado llevan toda una vida juntos sin perder el ‘chip’ de la creatividad ni el sentido del humor basado en el absurdo. Tras dejar una importante impronta en la sociedad española, la pareja se desplaza el 7 de octubre a la sala Clapham Grand de Londres para presentar el espectáculo ‘Parecido no es lo mismo’.

 

 

Todo el mundo conoce a Faemino y Cansado, pero nadie sabe cómo surgió esta relación tan duradera y prolífica…

Todo es muy sencillo y raro a la vez. Nosotros somos amigos del barrio. Nos conocemos desde los catorce años ¡Dios mío! Así que antes de dedicarnos al humor ya teníamos una relación muy estable.

Faemino y Cansado no son de hecho los primeros nombres artísticos que os representaron. Los del mono rojo, Tato y Kiko, los hermanos Benítez…

Cuando empezamos jamás pensamos en llegar a nada serio, y el nombre no fue una preocupación. Actuábamos en el Parque del Retiro de Madrid o en La Castellana haciendo performances. Sacábamos un poco de dinero y ‘pa casa’. Cuando tuvimos que anunciar una actuación en un bar hubo un punto de inflexión. El primer nombre oficial fue ‘Cansado y Faemino’, y como nadie se quedaba con el nombre, alteramos el orden. Y hasta aquí hemos llegado.

Sois una pareja muy peculiar que utiliza el absurdo, los juegos de palabras y dobles sentidos para enganchar a vuestro público, ¿Es más complicado ganarse al público con humor inteligente?

Es un poco pretencioso hablar de humor inteligente. Uno hace lo que hace con sus referencias culturales… Pero vamos, que el humor es hacer reír, y si lo consigues como sea, siendo fiel a tu ética, no hay nada que objetar.

En pocas semanas aterrizáis en Londres para actuar, ¿Os gusta el humor inglés?

Nos gusta decir que nos hicimos profesionales del humor gracias a unos vídeos que nos llegaron de Monthy Phyton. Vimos que había gente que tenía mucho éxito haciendo cosas locas y que, de alguna manera, habían encontrado lo que nosotros buscábamos. Recordamos un sketch que hicimos, en el que el pintor Velázquez le enseñaba a Murillo a pintar vírgenes… Nos gusta mucho el humor inglés y todo lo que le rodea, los espectadores, el montón de clubes, la improvisación, la calle…

Hablarnos un poco de vuestra actuación, que se recoge bajo el título ‘Parecido no es lo mismo’, ¿Cuál es el trasfondo de esta frase?

El título hace referencia a una crítica que a veces nos hace la gente, diciéndonos que todos nuestros espectáculos se parecen mucho. Y nosotros decimos: ¡Claro que se parecen! Desde hace treinta años somos dos tipos con dos micrófonos de pie contando historias. Aunque afortunadamente somos diferentes.

He leído que Cansado es la parte locuaz y seria ¿Es verdad? ¿Cómo contrarresta Faemino?

Sí, Cansado aparentemente sería el payaso de cara blanca, y Faemino el clown. Pero enseguida nos podemos intercambiar los papeles.

Son muchos años actuando juntos al aire libre en el Retiro madrileño, en la pequeña pantalla, en escenarios… ¿Cuál ha sido la clave para «soportaros» mutuamente?

La clave de la longevidad es nuestra amistad previa. Mucho antes de dedicarnos al humor ya tomábamos cervezas juntos, bueno ‘Fanta’ de limón, porque éramos unos chavalitos.

Viajemos a vuestros primeros pinitos en la televisión, ¿Cuál es el mejor recuerdo que guardáis de los época en la que actuabais en la pequeña pantalla?

A veces se dice que estuvimos actuando en ‘Un dos Tres’ o en ‘La Bola de Cristal’. El caso es que nuestro primer programa fue uno de niños que se llamaba Cajón Desastre. Nuestra relación con la tele ha sido siempre contradictoria: un magnífico escaparate, pero una tensión enorme. Una tensión mala para nuestro karma.

En verdad, el primer escenario fue el Retiro, en una época donde surgió una actividad artística de calidad en el parque, y de la que recordareis grandes anécdotas, ¿Fue dura la calle?

La calle fue maravillosa, teníamos veinte años. La dureza de esa experiencia venía debido a las inclemencias del tiempo, el frío, el calor….incluso problemas para la voz… Sin embargo, fue una etapa maravillosa. Un acto de libertad absoluta.

Allí coincidisteis con humoristas tan reconocidos en la actualidad como Pedro Reyes o Pablo Carbonell, ¿Cuál era el ambiente que se respiraba ante tanto genio del humor?

Fueron unos años de efervescencia callejera, nos viene a la cabeza un festival de Teatro de Calle en Madrid que fue fantástico. A parte de Pedro y Pablo, coincidimos con malabaristas como Los Trompichelli o magos como Donald Malo Malísimo, mimos como Luis Boyano, y payasos como Abstemio Gordons.

La huella de Faemino y Cansado llegó al público vía online a través de la revista digital La Mandíbula, con entrañables personajes como Opacman o divertidos concursos como El Cansamino. ¿Por qué se dio fin a este proyecto?

Dejamos de trabajar en La Mandíbula por una cuestión prosaica. Estábamos perdiendo dinero. Al principio estuvo bien, pero después de seis meses nos miramos a los ojos y dijimos: adiós ‘a la Internet’.

¿Tenéis algún plan de futuro por separado? ¿Y juntos?

Nuestro futuro es sencillo: seguir actuando hasta el final de los tiempos. Y este final será mientras el cuerpo aguante y los espectadores quieran seguir viéndonos, o hasta que el cuerpo de los espectadores aguante y nosotros queramos seguir viéndoles. Cansado, por su parte, tiene un espacio en ‘Ilustres Ignorantes’, en Canal+.

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