Cinco fobias de las que nunca has oído hablar

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El miedo a los espacios abiertos, a la sangre o a las alturas entran en la categoría de fobias que conviven en la sociedad sin hacer saltar las alarmas. Sin embargo, existe una amplia lista de preocupaciones que no dejan dormir a muchos habitantes de este planeta, y que nunca habías escuchado.

La persona que sufre una fobia, hace todo lo posible para huir de ella. Evita ese estímulo que le provoca malestar y que perturba su vida diaria. Es sencillo; acción-reacción.

Desde El Ibérico, te mostramos una lista de los miedos que te harán pararte a pensar si esa cosa que hace que entrecierres los ojos al oírla o pensar en ella, es en realidad una reconocida fobia.

1. Turofobia: miedo al queso

Si te sientes un incomprendido cada vez que el 90% de la población dice que ama ese producto con agujeros llamado queso, aquí reside tu respuesta. Las personas que padecen turofobia no pueden ver ni oler un simple trozo de queso. Esto se atribuye a una experiencia traumática sufrida con anterioridad, normalmente en la infancia.

2. Crometofobia: miedo al dinero

Un buen número de ceros en la cuenta bancaria es algo que en primera instancia, podría considerarse el sueño de toda persona que respire. Pues nosotros te mostramos como, y nunca mejor dicho, no es oro todo lo que reluce.

Para estas personas se hace muy complicado hacer la compra o ir de tiendas. Uno de los desencadenantes principales son el miedo al poder corruptor del dinero o algún trauma causado por él. No hay que confundir el miedo por tocar billetes o monedas que han manipulado otras personas, ya que en este caso se hablaría de misofobia.

3. Omfalofobia: miedo a los ombligos

Esta fobia hace referencia al miedo a ver o tocar el propio ombligo o el de los demás. Las consecuencias se extienden al ámbito fisiológico y se presentan con síntomas como irritabilidad, náuseas, mareos o incluso ira ante una sensación de impotencia.

4. Papafobia: miedo al Papa

Existe, y se clarifica de forma explícita en el propio nombre. El miedo va más allá de la personalidad del Papa en sí, ya que abarca todo lo relacionado con él. Se piensa que esta fobia deriva de un temor a toda la comunidad sagrada o a los santos.

Para evitar la ansiedad, la solución es alejarse de todo lo que englobe a la Santa Sede.

5. Pogonofobia: miedo a las barbas

Pese a que no suponen peligro para la salud, los pogonofóbicos sienten miedo y náuseas cuando ven a alguien con vello facial. Esta fobia se descubrió en 1851 y desencadena una desesperación irracional, sobre todo hacía las más largas y pobladas.

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