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Fracasa más, fracasa mejor

El otro día reflexionaba sobre lo curioso de que la vida nos vaya  poniendo obstáculos en el camino según los vamos necesitando. Me explico, a principios de año decidí que tenía que trabajar mejor el tema del desapego. No sabía muy bien de qué manera enfocarlo.

¿Debería librarme del 80% de mis pertenencias y hacer mi existencia física más minimalista? O tal vez dar un paso más allá y practicarlo con mi entorno cercano, independizarme un poco de mis amigos, de mi familia, incluso de mi perro…y el tema más espinoso: desapegarte de una pareja. Tengo la firme convicción de que para que una cosa funcione, a ese nivel, la skill de mayor importancia es tener trabajado el control de emociones y una visión amplia del cuadro.

Como mencionaba, es curioso, porque poco a poco este año  -quizá inconscientemente- lo fui haciendo. Me mudé de ciudad, tuve que liberarme de la mayoría de mis pertenencias, dejar a todos mis allegados, y lo mejor: la vida puso en mi camino a una potencial pareja  que me ha hecho llegar a límites insospechados en ese aspecto.

No lo veas como un fracaso si puedes verlo como un aprendizaje. 

Y esto fue lo que yo pensé al conocerlo.

En el post del pasado domingo comentaba que todo lo que nos sucede puede ser procesado de dos formas, la negativa o la positiva. Ya sabes de cuál soy fan, ¿verdad?

Me han roto el corazón. Sí, así tal cual, sin miramientos ¿Y estás como una rosa? Obviamente no, no existen los polvos mágicos para ello -no, ni siquiera esos que piensas-. He deambulado tres días llorando por las esquinas. Es sano, hay que expulsar el dolor, pasar el duelo y ¿luego? Seguimos jugando con las opciones:

La negativa:

  • Me pillo una depresión de caballo.
  • Recuerdo cada pequeño e insignificante detalle y lloro cada vez que esto ocurra.
  • Me obsesiono pensando que no va a haber nadie como él -por favor, universo, espero que así sea.
  • Empiezo a pensar que hay algo malo en mí, que por eso no me quieren, cada vez menos autoestima, atraigo a gente más desequilibrada…
  • ¡El suicidio! (Bromeo, era solo para que vieras lo ridículo de la situación).

La positiva:

  • Decido que esto es ley de vida, que a veces se gana y a veces se pierde.
  • Que no es el fin del mundo. Recuerdo la última vez que me ocurrió algo similar y también pensé que no me volvería a enamorar, que mi corazón se había secado…¡¡¡Mmmeecccc: Error!!! Aquí estoy de nuevo -parece que le cogimos gustillo al asunto-.
  • Ponerme en “zapatos ajenos” y recordar cuando fui yo la que “rompió” algún corazón. Nunca lo hice con maldad y ello tampoco me convierte en mala persona. “Shit happens, that´s all”.

Fracasa más, fracasa mejor.

Es la sal de la vida, cal y arena (yo aún no sé cuál es la buena, ¿y tú?). Y bueno, ¿Qué hay sobre ti? ¿Alguna técnica swahili que te sirva el día que te da por ponerte, a lo Bridget Jones, hasta las cejas de helado y vino? Hoy soy yo la que te necesito, ¡échame una mano! 😉

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