Fran Gil-Ortega ‘La tecnología digital ha conseguido democratizar el cine’

El joven cineasta español Fran Gil-Ortega presentó su cortometraje Perrito chino en Londres, en el marco del London Spanish Film Festival Spring Weekend. El Ibérico tuvo la oportunidad de charlar con él sobre su trabajo, la industria del corto en España y el futuro de la exhibición audiovisual.

La proyección del cortometraje culmina la breve aunque firme trayectoria del actor y director, que además de cine ha hecho televisión y publicidad: tiene en su currículum tres cortometrajes, una serie de televisión y varios spots publicitarios. Su primer corto, Aguanta, fue el proyecto final de la escuela madrileña en la que estudió cinematografía, el Instituto del Cine de Madrid (NIC). Una obra «de género thriller con un tono de comedia», según él mismo la describe. Recorrió multitud de festivales a través de la agencia de distribución que difunde sus trabajos, Freak, al igual que su segundo corto, Segunda fase, el cual «es una crítica por partida doble a las promotoras que han especulado y a la estupidez humana, porque algunos hubieran sido capaces hasta de comprarse un piso debajo del agua». Se trata de una comedia con un toque surrealista sobre una joven pareja que compra un piso sobre plano y se queda patidifusa al descubrir que el solar está literalmente en primera línea de playa, pero debajo del agua.

Para Perrito chino, su tercer corto, ha contado con dos actrices conocidas por el público español, Rosario Pardo (Cuéntame, Con dos tacones) y la cubana afincada en España Ana de Armas (El internado, Hispania, la leyenda). El género es el drama y el argumento gira en torno a la amistad que se entabla entre estas dos mujeres desarraigadas que dejaron atrás una tierra y un pasado. Ha funcionado muy bien a nivel de festivales de cortometrajes, exhibiéndose en una cincuentena de ellos nacional e internacionalmente. Freak lo envió al London Spanish Film Festival y resultó seleccionado. «Para mí es un gran empuje porque este festival es un escaparate internacional enorme. Estoy compartiendo cartel con directores de cortos que han estado en los Goyas este año», dice entusiasmado el cineasta.

Con respecto a su andadura televisiva, ésta empezó online y continuó en Antena 3 y Neox. «Nos juntamos un grupo de cinco personas: guionista, actriz, cámara, montador y yo (el director). Surgió de la necesidad de querer trabajar, teníamos la idea y nos lanzamos a ello. Hicimos un capítulo piloto, lo pusimos en Internet y lo movimos por las redes sociales. Tuvo mucho éxito. Cuando nos quisimos dar cuenta teníamos un equipo de 30 personas haciendo un producto muy bueno. Al cuarto capítulo Antena 3 nos llamó para emitir en antena3.com y en Neox». La serie tiene 12 capítulos y cuenta en clave cómica la vida de dos grandes amigos actores que son superestrellas en el año 2020 y recuerdan sus duros comienzos en Internet diez años atrás.

La interpretación como germen de la dirección

Fran Gil-Ortega llegó a la dirección a través de la interpretación, que es su gran pasión. De pequeño soñaba con que a los 18 años se iría a Madrid desde su Ciudad Real natal a convertirse en actor. «A los 18 años me fui, pero mis padres me aconsejaron que estudiara una carrera, y lo más parecido era Comunicación Audiovisual. La carrera era muy teórica y, cuando acabé, sentí que necesitaba estudiar cine de un modo más práctico, como debía ser: rodando». De manera que durante los siguientes tres años se dedicó a estudiar dirección de cine en una escuela donde todas las asignaturas eran prácticas y se rodaba desde el primer día. Allí también estudió interpretación.

Al preguntarle por su género predilecto, no duda en responder que la comedia dramática: «Sin drama no hay comedia y sin comedia no hay drama. Es mi género favorito». Y al inquirir si se decanta por la dirección o por la actuación, explica: «Para mí actuar es muy sencillo. Es algo muy orgánico, muy natural, me cuesta muy poquito meterme en la vida de cada personaje y crear un mundo para ellos. En cambio dirigir es un proceso más laborioso, pero al final es más gratificante, porque la idea nace y acaba en ti, más todavía si eres guionista y productor de tus trabajos».

El circuito de festivales de cortometrajes y la exhibición, en proceso de cambio

Fran es a la vez muy consciente de los tiempos de crisis que corren y de las dificultades por las que atraviesa la industria cinematográfica española. Dice que ahora mismo solo hay dos cadenas de televisión que compran cortos en España, y lo hacen a posteriori, una vez completadas las obras, aunque «lo ideal sería que desde que se concibe el proyecto se vendan los derechos». Una es de difusión nacional, Canal + (que se ha hecho con los derechos de emisión de Segunda fase), y la otra regional, Canal de Extremadura (que ha comprado Perrito chino). Igual de parco es el circuito nacional de festivales. «En España había en torno a 4.000 festivales de cortometrajes. A día de hoy, a causa de la crisis, han caído muchos de ellos. Y los que no, no han tenido más remedio que reducir el importe económico a cantidades, en ocasiones ridículas, que nunca llegan a cubrir los costes de producción de los cortometrajes».

Paradójicamente, ahora se hacen más cortometrajes que nunca, como consecuencia de que «la tecnología digital ha conseguido democratizar el modo de hacer cine al abaratar sus costes». Desde hace algunos años el cine tradicional en film es minoritario, desbancado por las cámaras digitales. Ahora es más fácil que alguien, con los conocimientos adecuados, pueda hacer cine, en un momento en el que precisamente el circuito de exhibición es mucho menor.

Sobre la salud del visionado de obras audiovisuales por parte del público español, Fran quiere ser positivo, quiere pensar que poco a poco la gente se está reeducando, está empezando a entender que el cine no puede ser gratuito. «Es muy caro de realizar, la gente come y vive de eso. Si quieres algo de calidad no puede ser gratuito», aclara el realizador. En este sentido, apunta a las plataformas digitales de contenido audiovisual en streaming, ahora que las visitas a las salas de cine están decayendo. En estas plataformas, por un módico precio al mes o pagando por cada visionado, se puede ver cine y televisión de calidad. Ahí están Filmin, Filmotech o Wuaki.

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