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Gerónimo Rauch: «Aún me sigue sorprendiendo ver mi foto a las puertas del teatro»

El Fantasma de la Ópera de Londres tiene sangre latina, su nombre Gerónimo Rauch, un actor y cantante argentino que llega a Londres desde España, donde alcanzó el éxito actuando en musicales como Jesucristo SuperStar, Los Miserables y Chicago. Decenas de personas esperan al Fantasma de la Ópera en la puerta trasera del teatro Her Majesty’s, todos ansían hacerse una foto con uno de los personajes más famosos del musical londinense. Gerónimo atiende a todos con una amplia sonrisa, con la humildad que lo caracteriza, al igual que una voz espectacular y una elegantísima puesta en escena. A pesar de rozar la fama, este argentino amante de España se considera un soñador, trabajador nato y un apasionado de la música. Gerónimo ha concedido una entrevista a El Ibérico para charlar sobre sus sueños y experiencias en Londres y España como actor del género musical.

¿Cómo te surge la oportunidad de llegar a Londres

Fue un camino larguísimo que tiene que ver sobre todo con España. Yo, como argentino, no puedo trabajar allí o en Reino Unido a menos que me inviten. Gracias a Stage Entertaiment, productora que me contrató para hacer Jesucristo Superstar en España, me tramitaron los papeles y a la vez conocí a la que hoy es mi mujer, también española. He trabajado mucho en España, hice Chicago después de Jesucristo, interpreté a Jean Valjean en Los Miserables y ahí es cuando uno de los productores más importantes del mundo, Cameron Mackintosh, me ofreció venir a Londres y representar de nuevo a Jean Valjean en Los Miserables. Fue mágico e increíble que confiaran en mí para este papel. Es algo que uno ni se anima a soñar.

 ¿Qué se siente siendo el protagonista de una de las obras más famosas de la cultura del musical, como es Jean Valjean de Los Miserables, y siendo ahora  El Fantasma de la Ópera?

Es un sueño hecho realidad. A veces llego al teatro y veo la foto en a puerta y digo ¡wowww!, ¡ese soy yo! No me quiero estancar pensando que lo he conseguido todo, perdería mis incertidumbres, mis deseos… pero sí es una historia que podré contar a mis nietos, es esa sensación de estar viviendo algo espectacular.

[pullquote]Me divierto porque es un desafío actoral constante y porque es la primera vez que siento que no soy yo el que está encima del escenario[/pullquote]

Háblame de España, país en el que has trabajado más de cinco años… 

Comencé con Jesucristo Superstar en Madrid con una gira por todo el país y donde conocí los rincones más hermosos. España lo tiene todo y yo era un ignorante de su cultura, sólo la conocía por las películas y ahora, que la conozco, puedo decir que es increíble y el país más maravilloso que hay. Después de mi gira con Jesucristo, hice Chicago en el teatro Coliseum y por último Los Miserales en Barcelona y Madrid. Me fascina trabajar en España, son muy parecidos a los argentinos a la hora de trabajar. Me encanta la pasión con la que defienden una obra, aquí en este país se defiende más desde la disciplina, la experiencia y la cultura. En España con pasión. Mi experiencia fue increíble, no me puedo quejar.

Culturalmente ¿qué tiene de bueno y de malo España? 

Culturalmente hay cosas maravillosas pero no hay tanta difusión. Yo creo que ahora, con esta crisis, España va a aprender muchísimo, al igual que lo hicimos los argentinos cuando vivimos la nuestra. Desde que comenzó la crisis España tiene más creación propia, y eso es algo que Argentina tiene desde hace mucho tiempo. El argentino tuvo que aprender a crear cosas propias, si no, no había espectáculo, y eso es lo que está pasando en España, están creando sus propios musicales, sus propios espectáculos y se apuesta mucho más por lo interno porque lo externo es muy caro. Estas cosas quizá ahora se ven como algo negativo, porque se está sufriendo, pero es muy rico y no se tiene que perder cuando la crisis pase.

Hay tres grandes personajes que has interpretado, ¿qué te han enseñado cada uno de ellos, que te han aportado?

Jesucristo Superstar llegó en una época de mi vida donde yo venía de ganar con mi grupo un reality show en Argentina. Fuimos muy famosos, se puede decir que toqué el cielo porque conocí la fama, pero nos separamos como grupo musical y fue difícil despegar de nuevo, estaba prácticamente muerto artísticamente. Y Jesucristo fue mi renacer como artista. Fue un cambio total en mi vida. Me dio una segunda oportunidad. Después llegaría Los Miserables, fue mi primer logro, donde yo sentí que podía soñar con ser un profesional de la música. Con este papel en España se me dio un enorme reconocimiento, me afianzó como artista y conseguí premios. Me cambió la vida, ya que fue el personaje que me trajo a Londres. Y El Fantasma de la Ópera  me trajo diversión al trabajo, es muy entretenido ser el fantasma. En cierto punto tengo la sensación de que salgo a jugar al escenario. Me divierto porque es un desafío actoral constante y porque es la primera vez que siento que no soy yo el que está encima del escenario.

El Fantasma es un personaje totalmente ajeno a ti pero, ¿qué tiene de ti, que le aportas a este personaje?  

Yo parto de la base que cada actor es único y siempre se le inyecta al personaje. Pero al mismo tiempo creo, y también es lo que el público me dice, que traigo mucha pasión; esa es la parte latina que tengo.

¿Cuál ha sido el personaje más difícil de interpretar?  

Son todos muy difíciles porque son personajes enormes, por eso son tan soñados y  difíciles de lograr. Partiendo de la base de que los tres son dificilísimos, en los procesos de ensayo del Fantasma de la Opera me sentí muy solo, sentí que no ensayaba lo suficiente, me sentía dejado de lado y no sé si lo hicieron a propósito o no pero me sirvió para sentirme aislado, para sentirme lejos de la gente y durante ese proceso lo pasé fatal, pensé que pasaba totalmente desapercibido y eso fue duro. Después entendí el por qué y es que la mayoría de las escenas del Fantasma son él solo y por eso yo no ensayaba con el resto.

[pullquote]»No me quiero estancar pensando que lo he conseguido todo, perdería mis incertidumbres y mis deseos, pero sí es una historia que podré contar a mis nietos»[/pullquote]

En Argentina fuiste un ídolo de masas con el grupo Mambrú, llegasteis a vender millones de copias, ¿con qué recuerdos te quedas de esos años? 

Tengo recuerdos buenísimos, aquellos fans, los sitios en los que tocamos, sensaciones increíbles de estar delante de 40.000 personas. En Buenos Aires, en Córdoba… cantamos ante 90.000 personas. Fueron experiencias buenas pero también te llevas las malas en las que te das cuenta de que esta industria es una máquina cavernícola, es una máquina en la que si no funcionas te echan. Estuvimos tres años como grupo. En Paraguay, cuando llegamos al aeropuerto, habían roto las barreras, fuimos escoltados por los guardaespaldas del presidente, cortaron las calles, fue una cosa increíble, imposible de pensar. En esa época estábamos muy sobreprotegidos y no te daba ni tiempo de digerir aquello que estaba ocurriendo.

¿Qué tiene tu voz de especial, de diferente al resto?

No me gusta hablar de mí porque no me gusta sonar arrogante. Tan solo digo que mi voz es mi canal de expresión. Así como dicen que los ojos son la puerta del alma pues para mí es mi voz.

[pullquote]Me gustaría crear un rol en una obra nueva, que alguien sueñe con crear un nuevo musical y que me eligiera a mí[/pullquote]

¿Qué diferencias encuentras entre el público español de musical y el público inglés? 

Yo creo que todos somos exigentes a la hora de pagar una entrada y todos queremos ver un show de calidad. Aquí hay más ofertas, por lo que uno elige según sus gustos. Lo que sí puedo decir es que quizá el público español y el argentino son más participativos. Como intérprete te vas dando cuenta de si al público le gusta o no el show porque están activos, porque aplauden más, incluso interrumpen escenas con el aplauso porque necesitan expresártelo de esa manera. El público inglés  no aplaude hasta el final. Me acuerdo cuando fuimos a Cádiz con Jesucristo Superstar, al final era un aplauso con tintes flamencos, taconeando en el suelo, increíble.

¿Hay algún personaje que te apetecería interpretar? 

Me gustaría crear un rol en una obra nueva, me encantaría que ese fuese mi siguiente paso; que alguien sueñe con crear un nuevo musical y mientras lo está escribiendo decida que yo sea uno de los personajes. Mientras tanto quiero seguir afianzándome como artista de musicales. Pero mi objetivo sería que un nuevo musical me eligiera a mí.

¿Qué es lo que te gusta de Londres? 

Me gusta mucho cómo funciona el sistema aquí, me gusta la disciplina, el respeto que tienen por el artista, por la cultura. La oferta cultural es la mejor que hay en Europa. Todo está aquí. Los fines de semana puedes hacer lo que quieras, ir al concierto, al teatro y también muchas opciones para hacer cosas gratis; y sobre todo que aquí el músico vive dignamente.

¿Planes de futuro, sueños por cumplir?

Primero quiero grabar mi disco. Y ahora estoy por cumplir un gran sueño en Argentina que es mi concierto propio. Yo pensaba hacer un concierto pero el productor dijo de poner tres a la venta, el 1, 3 y 4 de diciembre. Ya está todo vendido. Es un concierto de musicales en mi país, que no canto allí desde hace ocho años. Es un sueño que venía planeando desde hace mucho y se va a hacer realidad. El siguiente sueño sería llevar este concierto también a Madrid.

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