Portada | Cultura y Ocio | Cine | ‘Hay directores que me gustan muchísimo, pero tampoco tengo claro si me gustaría trabajar con ellos’/Luis Tosar, Actor español

‘Hay directores que me gustan muchísimo, pero tampoco tengo claro si me gustaría trabajar con ellos’/Luis Tosar, Actor español

Su cara denota cansancio. Son las siete de la tarde y lleva todo el día realizando entrevistas. Su voz, grave e imponente, y una de las señas de identidad de uno de los actores más prestigiosos y reconocidos del cine español actual, suena algo menos rotunda que de costumbre, tal vez agotada tras varias horas atendiendo a los medios. No es para menos, teniendo en cuenta que ha sido la estrella principal de la octava edición del London Spanish Film Festival, recién clausurada.

Luis Tosar (Lugo, 1971) es un artista polifacético. Es actor, productor e incluso cantante en un grupo de música, Di Elas. Ganador de dos Goyas como actor protagonista (Te doy mis ojos y Celda 211) y otro como secundario (Los lunes al sol), este gallego que acaba de cumplir 41 años se encuentra de paso por Londres, una ciudad que según cuenta nunca ha podido disfrutar plenamente porque todas sus visitas han sido «fugaces y normalmente por motivos de trabajo».

¿Qué impresión te causa que el London Spanish Film Festival te haya escogido como la estrella de este certamen?
Me hace mucha ilusión. Porque miro el programa (del festival) y veo películas, y digo «he tenido mucha suerte de participar en unas cuantas pelis muy buenas». Y eso hay que tenerlo presente ahora porque no es fácil poder tener acceso a proyectos tan interesantes en la carrera de un actor. Y en relativamente poco tiempo, porque con cuarenta años aún me quedan unos cuantos añitos en activo.

Al principio de tu carrera estuviste en la televisión gallega, pero desde entonces no has vuelto a hacer televisión. ¿Te interesa ese mundo o no demasiado?
No, pero tampoco es una cuestión de rechazo en absoluto. Yo había hecho muchas cosas para televisión antes de la serie Mareas Vivas. Luego estuve como un año metido en aquello, pero ya empecé a tener algún trabajo en cine que ya me empezaba a provocar problemas. El problema de las series es que a veces no lo puedes compaginar demasiado con cosas que te interesarían. Entonces yo en ese momento, a la primera que pude me desprendí e intenté apostar más por este camino. Es más inseguro pero me interesa más, porque es más variedad y cambias más de tercio. Y a partir de ahí se han ido sucediendo muchos acontecimientos. Entonces tampoco ha habido ni siquiera la oportunidad de plantearte cosas en televisión. De vez en cuando sale alguna y piensas si vale o si no. Pero normalmente valoro proyectos que sean cortos, comprimidos en el tiempo. Lo de estar mucho tiempo en una serie es algo que me da un poco de pereza.

Y en cuanto a teatro, no te prodigas demasiado en ese terreno.
Hubo unos años de mi vida en los que básicamente lo que hacía era teatro. Hacía muy pocas otras cosas. Algún cortometraje, y alguna cosa así. Estuve en la compañía del Centro Dramático Galego. Estuve como un año y medio allí e hicimos cuatro montajes seguidos. Luego he tenido una compañía de cabaret durante diez años, simultaneando con películas. Pero era un cabaret en interacción con el público, The Magical Brothers. Y luego empecé teatro puro de escenario, teatro de texto. Cada tres, cuatro, cinco años hago alguna obra. La última el año pasado, pero era un musical. Cada cierto tiempo me entra el morro.

«He tenido mucha suerte de
participar en unas cuantas pelis
muy buenas, porque no es fácil
poder tener acceso a proyectos
tan interesantes»

¿Qué es The Magical Brothers?
The Magical Brothers era una ‘marcianada’ que surgió por casualidad. En Santiago había antes una sala alternativa de teatro que se llamaba La Nasa, que desapareció por desgracia hace año y pico. Y en esa sala nos conocimos mucha de la gente con la que después yo he montado cosas, sobre todo en teatro y algunas también en cine. Una generación de actores y creadores teatrales. Y allí, una noche al mes se hacía un espectáculo de variedades, una especie de cabaret colectivo en el que se presentaban números. Y The Magical Brothers surgió de un número pequeño que se montó una de esas noches, y a partir de ahí decidimos que era una cosa interesante, que se podía alargar. Era un espectáculo basado en música en directo, con un guitarrista y músico, Piti (Piti Sanz), con el que ahora tengo una banda de rock. Hacíamos música en directo con alguna coreografía, y hacíamos trucos de magia. Eran trucos entre dos actores, Goldi (César Goldi) y yo, y hacíamos interacción con el público. Era básicamente un cabaret, de teatro y bares.

Volviendo al mundo del cine, además de actor, también te has volcado en la producción últimamente. ¿Esperas algún día ser director?
Me parece muy complicado. Y cada vez me parece más complicado, cuando debería ser al revés. Pero me parece muy difícil, sobre todo porque el papel de los directores en los últimos años se ha acercado también más al de productor. Antes un director podía esperar a que alguien le mandase la película y finalmente la dirigía. Ahora tienen que estar desde muy al comienzo de los proyectos para convencer a mucha gente para que realmente haga la película, los inversores entren y todo eso. Tienen que vender el ‘pescao’. En ese sentido, la labor de productor ya está un poco ahí. Pero aún así, dirigir una película es muy complicado. Y a mí me da también a veces un poco de pudor, porque tengo amigos que son directores cojonudos y lo tienen muy difícil para dirigir. Entonces, mejor intentar que otros dirijan una peli y no darte tú el capricho. Supongo que en algún momento se hará.

¿Con qué director con el que aún no hayas trabajado te gustaría hacerlo especialmente?
A mí hay directores que me gustan muchísimo, pero tampoco tengo claro si me gustaría trabajar con ellos, porque hasta que lo haces es muy difícil comprobarlo. Igual te llevas fatal y es la peor persona que has conocido en tu vida y no quieres volver a trabajar con él. Es difícil aventurarse a eso, pero hay directores que me encantan. Médem es un director que siempre me ha interesado mucho y seguramente estaría muy bien trabajar con él. Y de fuera, Clint Eastwood es un tipo al que adoro. Pero luego trabajar con alguien es distinto.

«El papel de Antonio, de
Te doy mis ojos, llevó mucho
trabajo. Fue complicado de
componer porque era algo
muy lejano»

¿Cuál es el papel que más trabajo te ha costado interpretar?
Antonio, de Te doy mis ojos, llevó mucho trabajo. Fue complicado de componer aquello porque era algo muy lejano. Me costaba, me costaba, pero gracias a Icíar hicimos un curro ahí… pero costaba llegar. Y también de lo que más me ha costado, Operación E, que la rodamos el año pasado en Colombia, y conseguir el acento colombiano y todo eso ha llevado muchas horas de dedicación, muchos nervios y mucha tensión. Pero al final las cosas salen.

En la película O Apostolo, le pones la voz a tu propio personaje animado ¿Qué tal fue esa experiencia?
Fue una experiencia muy corta, porque mi papel es muy pequeñito, pero muy curiosa, porque nunca había hecho nada de esto. Pero al final tenía mucho que ver con lo que hace uno normalmente, porque te graban y para grabar la locución están grabando todo en vídeo con la actuación en sí, en una especie de escenario neutro, en el que ellos extraen la voz para el personaje pero también lo que tú hayas interpretado físicamente para inspirar sus movimientos. Pero lo que fascina es verlo después, ver que hay un muñeco que tiene tus gestos, tus cosas, y que lo hace mejor que tu (risas).

Luís Tosar junto a Joana Granero, directora del festival. / Pablo Goikoetxea.

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