¿Adelanto del adelanto?

José Luís Rodríguez Zapatero en octubre de 2008 durante una rueda de prensa en Moncloa. / Foto: PSOE. Inma Mesa.

El pasado 29 de julio el presidente José Luis Rodríguez Zapatero anunció el adelanto de las elecciones generales de marzo de 2012 a noviembre de este año. La fecha de los comicios sería el 20 de noviembre y se fijaría oficialmente el próximo 26 de septiembre. Así ponía Zapatero punto y final a semanas de incertidumbre sobre el fin de la presente legislatura y pensando que, este anticipo, sería lo mejor para los españoles y, lógicamente, para su partido.

El todavía presidente del Gobierno aseguraba que era una decisión «meditada desde hace tiempo» y sobre la que había hablado «con muchas personas en los últimos días» antes del anuncio. Zapatero se reafirmaba de esta manera: «Es conveniente que el Gobierno que salga elegido en las urnas afronte desde el 1 de enero el ejercicio económico y las responsabilidades del país. La certidumbre es estabilidad y ha pesado en mi ánimo fijar un calendario claro. El 1 de enero, el nuevo Gobierno debe trabajar en la recuperación económica, en la reducción del déficit y debe garantizar la consolidación de la recuperación».

De esta forma, Zapatero pretendía no centrar el debate público en la fecha electoral sino en «las tareas que tenemos que cumplir y terminar» que no es poco con la que está cayendo: La prima de riesgo española se disparó la semana pasada más de 400 puntos alcanzando máximos históricos, el paro desciende en algo más de 42.000 personas en uno de los meses de mayor actividad para el país y los indignados toman el centro de Madrid y se resisten a abandonar sus protestas. Todo esto, en un mes que se suponía de descanso y asueto, de calma chicha.

La noticia del adelanto de elecciones fue recibida por los mercados y la oposición de forma positiva. Mientras que el parqué bursátil experimentaba una ligera y efímera mejoría, el PP aplaudía la decisión de Zapatero respecto a la que Rajoy decía que era «el impulso necesario para salir de la grave situación en la que está España». Sin embargo, ese optimismo duró un suspiro mientras que expertos económicos, como Emilio Ontiveros, presidente de Analistas Financieros Internacionales, ya anunciaban el escaso impacto que la noticia tendría en los mercados. Las alarmas saltaban el pasado 1 de agosto cuando la prima de riesgo se disparaba.

Así que el resultado inmediato tras el anuncio del adelanto de las elecciones fue un presidente que suspendía su descanso estival, y convocaba una reunión extraordinaria en La Moncloa para gestionar la respuesta de los mercados internacionales. El partido en la oposición quedó por su parte desorientado, y equivocado, ante sus propias elucubraciones, puesto que llevaba un año intentado convencer a la opinión pública de que el mero aviso del anticipo electoral devolvería la confianza en España. Al final y de momento, la respuesta del mercado no ha sido tan mala como se temía, la demanda de bonos duplicó la oferta, lo que los expertos califican de buen síntoma ya que dan más importancia a la demanda de la deuda que a su precio a la hora de evaluar la confianza en las finanzas de un país.

Sin embargo, al PP no le ha gustado nada el repunte de la prima de riesgo en los primeros días de agosto, y urgió inmediatamente al PSOE a adelantar todavía más las elecciones. Cristóbal Montoro, portavoz de Economía del PP, aconsejaba en una entrevista al diario ABC que «deberían haberse convocado elecciones en septiembre, porque hay tiempo de sobra para explicar el contenido de los programas, y los candidatos son perfectamente conocidos por los ciudadanos. Hay que clarificar el horizonte político cuanto antes».

Por su parte, el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, expresaba su preocupación sobre la situación económica e instaba al Gobierno a tomar medidas y poner en marcha «reformas profundas» o, como alternativa, adelantar aún más las elecciones generales porque el país «no puede estar así tres meses». Que se ande con cuidado el PP porque si adelantan el adelanto y las urnas les dan la presidencia, serán ellos lo que han de tener preparadas esas medidas profundas que le pide al Gobierno actual.

Mientras tanto, el recién estrenado candidato a la presidencia, Alfredo Rubalcaba, se mantiene al margen de los dimes y diretes políticos del día a día preparando su candidatura; el tiempo apremia y quedan solo tres meses para reconstruir la imagen y el programa del partido.

¿Y qué piensan los españoles de todo esto? En la última encuesta realizada por Metroscopia los días 27 y 28 de julio, tras el anuncio del anticipo de elecciones en noviembre, el PP adelantaba al PSOE en 14 puntos en cuanto a intención de voto, situándose los porcentajes en 44.8 y 30.8 respectivamente. Sin embrago, los encuestados no acaban de ver a Rajoy como el candidato perfecto, es más bien el menos malo. Mientras que un 39% piensa que Rajoy gestionaría mejor la crisis frente a un 35 que vota por Rubalcaba, el 45% cree que este último lo haría mejor como presidente del Gobierno que el gallego, en el que confían un 37%. Y algo parecido sucede con el liderazgo: un 54% creen que Rubalcaba es mejor líder que Rajoy frente a un 34% que creen lo contrario.

Entonces y según esta encuesta, ¿Están los españoles dispuestos a votar por goleada a un partido en cuyo líder no confían? La situación actual de España y la gestión del actual Gobierno preocupa y va tener mucho peso en la toma de decisión del electorado. Parece que los expertos están bien encaminados en cuanto a las predicciones de cómo serán los próximos tres meses. Rajoy atacará y criticará, Rubalcaba reinventará un nuevo PSOE y buscará el enfrentamiento dialéctico. Estemos preparados para lo que se vecina.

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