En todas las formas de transporte necesitamos algún sistema de propulsión, alguna energía que gastar y hasta alguna factura+impuestos que pagar, salvo que vayamos río abajo o en una corriente dentro del mar. El ‘Gulf Stream’ o Corriente del Golfo atraviesa el Atlántico Norte desde las costas tropicales del Caribe. Potente, ancha, cálida, caprichosa y profunda, demasiados veleros se perdieron desde los cayos de Florida hasta las islas británicas, pasando por las Bermudas… calma chicha, deriva, naufragio… Varios de los enormes veleros de la ‘Invencible’ toparon con las costas de Escocia e Irlanda por culpa de las derivas causadas por aquella corriente, ‘más poderosa que el viento’, como su descubridor Ponce de León dejó escrito.

Alrededor de 6 km/hora, como una alegre marcha infantil, tras su solemne paseo a lo ancho del océano, esa enorme masa de agua acaricia la costa de Galicia, especialmente sus Rias Bajas, y se lanza hacia el Norte, en plan suicida, templando la costa Sur de Inglaterra con sus islas Scilly, Devon, Gales y el Sur de Irlanda. En los tiempos de la navegación a vela su velocidad era importante, aunque ahora nos parezca pequeña. Con seguridad tenía una gran influencia en aquella época y las relaciones deben haber sido muy trascendentes. Recordemos a Breogán, citado en el patriótico poema de Pondal. Un dios gallego a medias con los irlandeses, y a las industrias metalúrgicas de Galicia y Cornualles, basadas en explotaciones mineras locales, que prohibían a sus operarios acercarse a las costas por el riesgo de ser secuestrados por otras empresas, deseosas de ‘compartir’ los secretos y utilizar nuevas técnicas. Ya se había inventado el espionaje industrial y hasta el mismo ‘Stream’ fué mantenido en secreto por los navegantes.

Y para corrientes muy golfas, en Buenos Aires, la del 348, segundo piso, ascensor…

Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio