¿El fin del contrato de cero horas?

Fin del contrato de cero horas. Por algunos, puede ser considerado un ataque al principio de flexibilidad laboral, por otros, simplemente hacer efectiva la protección de un derecho tan básico como el del trabajo, pero lo cierto es que el polémico contrato de cero horas podría verse modificado sustancialmente el año que viene. Y es que las críticas a dicha modalidad contractual aumentan y comienzan a materializarse desde distintos sectores.

Tras las declaraciones del liberal Vince Cable, Secretario de Estado de Negocios, valorando una regulación más estricta de dicho contrato, o la denuncia realizada por los parlamentarios laboristas Alison McGovern y Andy Sawford que solicitaban su prohibición, así como las críticas de varios miembros del partido conservador relativo al aumento desmesurado en el número de empleados bajo éste, es ahora Ed Miliband quien ha ido un paso más allá y ha hecho pública una propuesta de regulación que podría alterar sustancialmente la peculiar naturaleza de dicha modalidad contractual.

El líder laborista ha prometido la implementación de medidas clave como asegurar que los empleados puedan demandar un contrato con un mínimo de horas asegurado cuando éstos hayan trabajado con un horario regular por un mínimo de seis meses, o convertir dicho contrato en indefinido cuando se haya estado vinculado con una empresa por un período superior a un año. Del mismo modo, la nueva legislación que se desea implantar no sancionará a los trabajadores que trabajen para otra empresa en caso de que hayan cancelado su turno de trabajo con el empleador de cero horas. De esta forma, Miliband ha sido el primero en presentar una alternativa de regulación de dicho contrato, pero se espera que en los próximos meses los otros tres grandes partidos también presenten diferentes propuestas legislativas.

El polémico contrato de cero horas es una modalidad utilizada desde 1996. En éstos la empresa puede exigir a los empleados que acudan al centro de trabajo en cualquier momento, pero no garantiza un mínimo de horas por semana ni una regularidad en los horarios. Del mismo modo, los trabajadores pueden negarse a cumplir con el turno propuesto si no se adapta a sus necesidades. Algunas instituciones, como el Institute of Directors, ha defendido dicho modalidad en base a que aporta flexibilidad al mercado laboral, algo que en su opinión ha sido clave para evitar un aumento del desempleo en la reciente recesión económica, llegando a poner a Italia y España como ejemplo para defender la necesidad de mantenerlo, o el banquero y político conservador Jacob Rees-Mogg, que cree que es una herramienta efectiva para garantizar a los jóvenes un primer empleo. No obstante, las críticas contra dicha modalidad van en aumento, y desde el partido laborista, pasando por la federación sindical TUC o medios de comunicación como The Guardian se ha criticado que dicho contrato no ofrece la seguridad de contar con un salario regular, imposibilita compaginar la vida laboral con la familiar e incluso limita el acceso a posibles prestaciones sociales y dificultará a los trabajadores empleados bajo dicha modalidad contar con una pensión de jubilación.

Si bien la Oficina Nacional de Estadísticas aseguró el año pasado que alrededor de 250.000 trabajadores estaban encuadrados en dicha modalidad, diversos estudios e incluso miembros del gobierno elevaron posteriormente dicha cifra a cerca de un millón de empleados. Conocidas empresas como Sport Direct, McDonald’s o la cadena de pubs Wetherspoon cuentan con más de un 80% de su plantilla bajo dicho contrato. Dicho uso no se limita solamente al ámbito privado, ya que incluso Buckingham Palace o la Galería de arte moderno TATE, así como organizaciones sin ánimo de lucro como National Trust hacen uso del contrato de cero horas.

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