¿La hora de la merienda o la hora del té?

Ha llovido mucho desde los 80, pero los recuerdos nunca mueren. Una merienda típica de aquella década era el Bollycao o los bocadillos de nocilla, aunque también recuerdo beber una deliciosa taza de Cola Cao con galletas o magdalenas… ¡Qué rico, todavía puedo recordar el sabor!. El otro día, estaba hablando con unas amigas españolas que, como yo, llevan muchos años residiendo en Londres, y salió el tema de nuestra infancia y adolescencia en España. La generación de los 80 no podemos negar que tenemos unos hábitos alimenticios determinados adquiridos en nuestra adolescencia, la famosa merienda. Por eso, nos preguntábamos… ¿Cómo puede ser que hayamos sustituido la merienda por la hora del té? .
Está claro que cuando vives mucho tiempo en otro país, no solo adoptas su lengua y cultura, sino también sus costumbres. Viviendo en Inglaterra, la famosa hora del té es algo inevitable que nadie puede perderse, tanto si uno está de paso como si es residente permanente. Se trata de una tradición muy arraigada que tiene lugar sobre las 5 de la tarde, aunque las tazas de té en sí no tienen horario. Supongo que lo podemos comparar con tomar un café en España, por ponerle un equivalente.

Tomar el té por la tarde era históricamente una costumbre exclusiva de la clase alta. Sin embargo, los tiempos han cambiado y en los últimos años se ha convertido en un hábito popular e íntimamente vinculado con la cultura de ocio de la sociedad actual. De hecho, en Londres aún se pueden visitar elegantes y tradicionales casas de té; y lo bueno es que ahora ya no es exclusividad de la clase alta, sino que puede ir quien quiera.

Eso sí, hay que estar enterado de algunas cosas para no llamar la atención. La primera regla es recordar que la bolsita de té no se echa nunca en la taza sino que se deja reposar dentro de la tetera, que para eso existe ¡Hay algunas monísimas!. Al cabo de un rato, se echa el té en la taza y se bebe, sin la cucharilla. Esa es la segunda regla, no se puede chupar la cucharilla ni beber de la taza con ella dentro. Sé que para unos será muy obvio, pero para otros seguramente será el descubrimiento del siglo. La tercera regla es no mojar las galletas o las magdalenas en el té pues para los ingleses es una grandísima falta de educación. Debo decir que he hecho el intento de convencer a algunos de mis amigos ingleses de mojar las galletas con el café o el té y hasta les he llevado a comer chocolate con churros a la Churrería española de Queensway. Es fascinante observar sus caras de asombro ¿Y lo más curioso? Que a la mayoría de ellos les ha encantado la idea, pero nunca lo harían delante de otros ingleses; es cuestión de etiqueta, ¡Y la etiqueta británica pesa libras y no kilogramos!

Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio