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¿Puede la ciencia ser divertida?

Portada del libro El Ladrón de cerebros.¿Por qué se dilatan las pupilas en pleno orgasmo?, ¿Cómo se sabe que el incremento de CO2 en la atmósfera de las últimas décadas procede de la quema de combustibles fósiles? Estas son algunas de las preguntas con las que se encontrarán aquellos valientes que se atrevan a enfrentarse al reto de ‘El Ladrón de Cerebros’

Desde ahora y hasta el 21 de diciembre los interesados en ciencia encontrarán en reto.elladrondecerebros.com un total de 35 preguntas diseñadas no para saber quién sabe más, sino como insiste su creador, el periodista científico Pere Estupinyà, para «incitar de una manera provocadora a la reflexión.» Los premios, 10 camisetas kukuxumusu y 15 ejemplares firmados del libro El Ladrón de cerebros, escrito por el mismo Pere, que serán sorteados entre todos aquellos que hayan acertado más del 35% de las preguntas correctamente.

 

El reto está disponible no solo online sino también en iPad o desde el móvil, solo «la inquietud y curiosidad por el mundo científico» son necesarias para pasar un buen rato intentando contestar preguntas que no siempre estarán al alcance de todos los públicos.

Saber si la ciencia interesa o no a la sociedad parece ser el verdadero reto. De momento la respuesta ha sido muy buena, como apunta Pere, ya que «siguiendo las predicciones, en una semana más de 700 personas se habrán apuntado al concurso».

Importancia de la divulgación científica

Pere Estupinyà, siendo químico y bioquímico, decidió abandonar la investigación para dedicarse a la difusión del conocimiento científico. Discípulo de Punset, ha sido desde entonces guionista y editor del programa Redes de TVE durante 4 temporadas y profesor en la Universidad Ramon Llull. También ha escrito, y lo sigue haciendo activamente, sobre ciencia en prestigiosos periódicos y revistas nacionales, como EL PAIS o Muy Interesante. Su último gran reto ha sido escribir el libro llamado El ladrón de cerebros, en el que pretende mediante amenas historias «familiarizar al lector con los debates más candentes en neurociencia, cosmología, genética, psicología humana, sociología de la ciencia, o cambio climático».

Para Estupinyà, la importancia de la divulgación científica en nuestros días es básica. No solo por «la satisfacción de conocer y saciar la curiosidad», sino por otras cuestiones que él mismo explicó en una entrevista concedida al Servicio de información y noticias científicas (SINC): «Una sociedad científicamente informada toma mejores decisiones, es más próspera, más difícil de manipular, aprovecha mejor la información médica y los avances tecnológicos. Está mejor preparada para afrontar los retos futuros e incluso me atrevería a decir que las personas se pelean menos entre ellas. Tiene un espíritu más optimista, constructivo y crítico».

La ciencia como divertimento

Pere Estupinyà es de los que defienden que la ciencia es una forma de entretenimiento cultural tan apasionante como lo pueda ser el cine, la música o la historia. Sin embargo, afirma que, «por desgracia, hay demasiada gente a la que todavía no le hemos abierto la puerta a este mundo apasionante, porque algunos les pedían que primero subieran unas escaleras demasiado empinadas».

«No pensar en lo que te interesa a ti, sino en lo que interesa a la gente y apasionarte» parecen ser, según Pere explicó a El Ibérico, los secretos para convertirse en un buen comunicador científico y conseguir así acercar la pasión de la ciencia a cada vez más gente.

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