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¿SerVicios secretos?

Los famosos agentes secretos de la TIA, Mortadelo y FilemónRecuerdo un chiste del Punch, una revista de humor ya desaparecida, que describía a los agentes de los servicios secretos desfilando orgullosos vestidos con sus uniformes… Desde los adivinos del mundo antiguo, que despazurraban animales para leer sus vísceras y predecir el futuro, hasta los actuales espías o agentes secretos, el afán de los poderosos ha sido siempre conseguir manipular su entorno a base de saber más sobre él. Las agencias de información, desde tiempos muy remotos, basan su existencia en el tráfico de datos relevantes, que configuran las opiniones más variadas. Cuentan que un expresidente del gobierno regional catalán tenía una ‘adivina’ como consejera, lo que no debería producirnos risa sino todo lo contrario. Es lamentable que las personas con cargos de responsabilidad no tomen sus decisiones basadas en análisis serios y rigurosos, sin interferencias ‘de bolas de cristal’.

Pero el máximo poder de los informadores ha consistido siempre en la propagación de mentiras que llevaron a conductas erróneas de los que toman las decisiones. Agentes como Garbo, un barcelonés que trabajó para los aliados y se inventó un sinnúmero de informadores con los que consiguió intoxicar a los servicios secretos alemanes durante la SGM, son un grupo de personas dotadas de gran imaginación para disfrazar mentiras y que parezcan verdades. Sabemos ya que el desembarco de Normandía no habría tenido éxito si no hubiera sido por sus falsedades.

Agentes tipo James Bond, con imitadores burdos al estilo superagente Amedo, o los personajes novelescos de Le Carré, son ejemplos poco edificantes, por más que sus medios intentan justificarse con los fines que persiguen. Podría parecer muy divertido, aunque por desgracia no lo es, recordar al infame comisario Conesa, de la policía secreta franquista, que organizaba grupos contrarios al régimen para después ‘desarticularlos’ a placer.

Recientemente hay una ‘movida’ en el Reino Unido para minimizar el papel de la policía en la lucha contra el terrorismo, confiando esta labor a gente ‘especializada’, supuestamente mejor dotada para la labor…

Craso error. El secretismo de las operaciones antiterroristas puede ser muy negativo para un sistema policial que podría defendernos contra movimientos antisociales que amenazan nuestro estilo de vida. Creo que es perfectamente demostrable que la colaboración de la población, de forma clara y transparente, es la mejor arma que la sociedad tiene, la autodefensa de todos contra el enemigo común, despiadado y con frecuencia asesino.

¿Tendremos, algún día, una versión convincente de lo que pasó en Madrid aquel fatídico 11 de Marzo, tres días antes de unas elecciones generales? Las agencias de información son mucho menos eficaces de lo que pensamos, próximos a la TIA de Mortadelo y Filemón. En mi opinión son un muy costoso nido de burócratas, manipulados y dirigidos ‘desde arriba’.

Compadezco a los dirigentes que tienen que discernir verdades y mentiras entre sus ‘secreciones’.

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