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Iván Pérez, coreógrafo: “Con Balletboyz el espectador no tiene que entender la obra, solo interpretarla”

Iván Pérez es un coreógrafo freelance español, que estudió Arte en la Universidad Rey Juan Carlos I de Madrid. También ha sido bailarín del Netherlands Dance Theater I, II y del IT dansa. En Londres ha presentado su coreografía titulada Young Men representada recientemente en la Roundhouse por la compañía de danza contemporánea Balletboyz. Young Men tiene una temática basada en la Primera Guerra Mundial y la relación que tenían los soldados durante este tiempo.

 

¿Cuáles son sus sensaciones del espectáculo de Young Men en Londres?

La obra en Londres ha sido muy interesante porque ha formado parte de la 1418 NOW WW1 Centenary Art Commissions y es de Summer Sessions en el Roundhouse y las conmemoraciones del centenario de la Primera Guerra Mundial. La danza trata sobre la temática de la guerra y ahora está en pleno apogeo. Young Men coopera con 14-18 NOW y Sadler’s Wells. Es muy interesante poder participar dentro de estas celebraciones.

La obra tiene temática de Guerra, ¿cómo se prepara la coreografía y los bailarines si nunca han estado en una?

Hay una investigación previa, tanto con los bailarines como con el compositor. Hemos visto proyecciones e intentado reflexionar sobre el pasado y las referencias que tenemos. También hemos recreado situaciones donde los bailarines han estado. Lo que hemos pretendido es, no centrarnos en lo político de la guerra, sino cómo se relacionaban los soldados. La Primera Guerra Mundial fue una situación un poco especial porque tuvieron que reclutar a muchos civiles que no tenían nada que ver con la guerra. Ahí es donde más se suelen sentir identificados por no saber dónde se encuentran.

¿La coreografía sería distinta si en lugar de centrarse en la Primera Guerra Mundial se tratase del conflicto Israelí-Palestina, por ejemplo?

Creo que a la hora de tratar el tema, la manera es universal. Nos hemos centrado en la Primera Guerra Mundial y hay escenas que son muy claras. Pero a la hora de ver la pieza completa y la situación que hay en Gaza ahora mismo, veo muchas similitudes. No es solo porque sea un conflicto completo, pero las referencias son las mismas y las causas también.

El grupo está compuesto por personas de distintas nacionalidades, ¿cómo ha sido el momento de trabajar con los bailarines?

Otros proyectos que he tenido han sido mucho más complicados. Esta vez ha fluido muy bien porque hemos conectado todos los colaboradores y hemos trabajado muy a gusto.

¿Qué diferencia hubiera habido en esta obra si en lugar de ballet contemporáneo hubiera sido ballet clásico?

En el ballet contemporáneo los cánones no están tan establecidos, no necesariamente tenemos que encajar en una forma. Podemos ser más creativos. Me parece que la danza contemporánea tiene la oportunidad de explorar ideas desde cero y realmente jugar con las posibilidades. Es una perspectiva más actual y luego también utilizamos conceptos clásicos, porque son herramientas que se utilizan, encontramos en la contemporaneidad la posibilidad de descubrir nuevos mundos y nuevos parámetros.

¿Utilizáis otras herramientas a parte del cuerpo humano para realizar la performance?

En esta pieza trabajamos con la voz, que entra dentro del trabajo. Es muy simple, no desarrollamos texto, pero si la voz y también hay un aspecto teatral. Hay exploración de características psicológicas que están exploradas en el movimiento y en la interpretación, incluso cambios de ropa. No son personajes con una utilidad narrativa, pero si con una interpretación concreta y un conjunto de emociones concretas, no es solo movimiento.

¿Qué destacaría de la compañía Balletboyz?

Balletboyz es una compañía que está creciendo mucho en Inglaterra y también internacionalmente. Ofrece un tipo de espectáculo que es más accesible y esa es una de las razones por las que hace mucha promoción de su trabajo desde dentro. A esta compañía les gusta romper la barrera que existe entre el estudio y el público. Muestra ensayos abiertos, antes de los espectáculos presentan vídeos con sus trabajos, hacen que el público se sienta más cercano y sea capaz de entender más.

¿De qué manera puede, el espectador, llegar a entender completamente la representación?

Yo creo que no se trata de entender, se trata de interpretar y es ahí cuando el espectador trata de poder ver la pieza a su manera. Es una forma de desconectar y poder ir a espectáculos y eso es algo interesante de proclamar. Es algo que depende de los espectadores, pueden hacer lo que quieran sin tener miedo a que les guste o no. La obra es un espejo, el público lo que tiene que hacer es leer lo que ve y sacar sus propias conclusiones.

[pullquote]Nacho Duato ha sido durante muchos años embajador de la danza española[/pullquote]

¿Cómo se promociona la “Marca España” del ballet, con este tipo de acciones?

Con este tipo de acciones se promociona mucho el ballet español. Ha habido otros creadores como Nacho Duato, que ha sido durante muchos años como un embajador de la danza o el baile contemporáneo español y ahora hay otros coreógrafos. Es una manera de ser embajador de la danza moderna española.

¿Qué puede decir del compositor Keaton Kenson?

Es un chico muy interesante porque viene del pop y acaba de hacer su primer álbum de música clásica, que se llama Romantic World. Este álbum se ha ganado la atención de la crítica. Es interesante remarcar este tipo de colaboraciones con gente joven. Que el coreógrafo y el músico sean de una misma generación no es algo que suela suceder a menudo.

¿Cómo habéis colaborado al realizar la obra?

Estaba con nosotros todos los días unas siete horas al día. La música y la coreografía surgieron juntas, las ideas están tratadas desde cero y en conjunto.

¿Algo interesante más que resaltar?

Se está hablando de realizar un documental sobre la compañía Balletboyz y harán un broudcast y se presentar en la BBC en octubre o noviembre.

Cada vez más se hacen documentales de este tipo…

Cada vez más las televisiones quieren participar a nivel cultural y estamos pensando que cuando esté la obra completa se podría llevar a una locación con todas las ideas de la coreografía y desarrollar la temática. El sitio será seguramente en el norte de Francia. Cada vez más la danza está involucrándose a nivel visual.

¿Cómo sería la película?

La idea es que sea como una especie de cine mudo. Las acciones se convertirían en danza, pero la sensación es que a los bailarines les estén pasando cosas, no solo bailes. No queremos que se grabe danza, la idea es que se haga danza para la cámara. La danza está pensada dentro de una acción, es el concepto dramatúrgico de la danza, como si se estructurara en movimientos formales, pero son agitaciones que están intentando transmitir una idea o un estado. Después de esto se convierten en acciones naturales, situaciones específicas en un ambiente cinematográfico.

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