Jamón, Jamón (1992) en el Spanish Film Festival 2013

La presencia de Jamón, jamón (1992) en el Spanish Film Festival 2013 lo mismo podría haber servido para un hipotético homenaje a Bigas Luna –falleció en abril de este año- o incluirse en la confirmada sección «Catalan Window». Finalmente formará parte del rincón que honra al barcelonés Jordi Mollá, junto con media docena de títulos de la filmografía de este excelente e internacional actor. La película del desaparecido director, que se podrá ver en pantalla grande el sábado 5 de octubre a las 8pm, fue la primera en la carrera del intérprete y una de las obras más destacadas en la historia de la cinematografía española.

Veinte años después, Jamón, jamón sigue igual de vigente que en el momento de su concepción. Al fin y al cabo, las características y los estereotipos del español de pro no han tornado en algo demasiado distinto. Siguen las corridas de toros, la mirada erótica cañí, el machismo…y la tortilla de patatas, esto último lo mejor del lote, por supuesto. Bigas Luna habla de eso y más en la cinta que inició su famosa Trilogía Ibérica, que completaban Huevos de oro (1993) y La teta y la luna (1994). El realizador catalán, no sin cierta admiración y orgullo por la idiosincrasia vertida en forma de tópico (o viceversa), llena los 90 minutos de metraje de simbología (chusca y no tanto), de buenas dosis de carne desnuda femenina y masculina, y de planos repetitivos, innecesarios, abusivos de camiones pasando por la carretera.

Pero Bigas Luna siempre fue mucho Bigas Luna, y su pasión es contagiosa independientemente de que se pueda estar o no de acuerdo con su filosofía o la calidad de la dirección, en este caso más cercana a los errores de Bámbola (1996) que al virtuosismo de Angustia (1987). Ahí quedan para el recuerdo el plano de la orina cayendo en una vacía y aplastada lata de coca-cola, donde la metáfora es cristalina; la imagen inicial de los fracturados testículos del toro de Osborne, ¿insinúa el director que los «cojones» que el macho español debe ponerle a la vida ya no son lo que eran?; o el sueño de Silvia (Penélope Cruz estrenándose también en el cine) que recuerda al perro andaluz de Buñuel.

A pesar del amargo final, Jamón, jamón no deja de ser una comedia esperpéntica sobre lo que la cultura española guarda en su interior, por mucho que la mona se vista de seda. No nos cambiarán, parece decir Bigas Luna, y nuestra hemoglobina tira por donde tira. A pesar de la riqueza y finura de José Luís (Jordi Mollá), Silvia se sentirá atraída sin posible redención por el altivo Raúl (magistral Javier Bardem), un fortachón más «cani» que «quinqui», aficionado a torear con miembro viril apuntando en alto, amante de la velocidad: el Hombre. Pocos directores han reflejado de manera tan visceral (¿y real?) lo que es ESPAÑA.

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