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John Burgess, director de teatro: “El ritmo es básico para que una obra de teatro sea buena”

Cuarenta y dos sesiones de tres horas cada una, o lo que es lo mismo, ciento veintiséis horas he estado aprendiendo con John Burgess a escribir teatro. No creo que yo vaya a escribir una nueva obra como Angels in América de Tony Kuschner; ni voy a cambiar la historia del teatro británico como lo hizo John Osborne con Look back in anger; no tengo, ni por asomo, el talento de Shakespeare, Ibsen, Horvath, Sófocles, D.H. Lawrence, Peter Gill o Sarah Daniels -algunos de los autores preferidos de John Burgess-,  pero puedo asegurar que ha sido una de las experiencias más gratificantes de toda mi trayectoria profesional.

John Burgess es un hombre de teatro con mayúsculas. Esta pequeña entrevista se queda corta ante el enorme caudal de experiencia y sabiduría que atesora. Pero no quería dejar pasar la oportunidad de privar a nuestros lectores de conocer a un artista que fundó el National Theatre Studio, junto a Peter Gill, y dio la oportunidad a los jóvenes autores de la época de poder escribir y experimentar con su trabajo, siendo además director del departamento de Nueva Escritura del National desde 1989 a 1994.

Burgess tiene una carrera extensa, pero no ha dirigido en España

Burgess comenzó su carrera como director de teatro en el Open Space Theatre en 1970. Ha trabajado en el repertorio de Ipswich, Leeds, Birmingham and Colchester. De sus trabajos en el National Theatre podemos destacarMusgrave’s dance, The Prince of Hamburg, Neaptide, y la codirección de Antígona entre muchas otras. Un recorrido extenso que le ha llevado a dirigir Shakespeare, Marlowe y Ödön von Horváth, entre otros, en los teatros nacionales de Turquía, Islandia, Dinamarca, o Suiza… y también en  América pero “nunca en España, todavía no…”

¿Hay mucha diferencia entre trabajar con actores ingleses y los internacionales con los que ha trabajado?

El suelo de ensayos es el mismo pero lo que les rodea es muy diferente. En Inglaterra no hemos tenido la Comédie francesa o el teatro de repertorio alemán. Tenemos teatro comercial desde hace 400 años y, a partir de la guerra, subvencionado. No estamos acostumbrados a tener compañías permanentes y para mí es difícil cuando estás trabajando en Suiza, Turquía o Islandia, donde tienen su compañía estable. Te encuentras con que hay una manera de interpretar y de hacer “institucionalizada” que tiene su impacto en el trabajo. En Islandia me encontré con actores que llevaban 40 años en la compañía, viéndose todos los días, habían perdido el entusiasmo, la sorpresa.

En Turquía el teatro pertenece al servicio social, pero los tratan como si estuvieran en el ejército, sin ningún tipo de[pullquote]Cuando leo una obra sé desde la primera página si es buena o no. Miro la página y lo veo por cómo están dibujadas las frases. Es una cuestión de ritmo.[/pullquote] respeto artístico; no tienen ningún control sobre su trabajo, pueden ser enviados a trabajar a otra ciudad -y tener que llevarse a su familia- sin ningún tipo de preaviso. En el casting me encontré con actores que me pedían no ser elegidos para hacer mi obra de teatro porque solo están autorizados a rechazar un papel, una vez cada dos años, y no les interesaba porque estaban haciendo una serie de televisión. Todo esto afecta al trabajo.

 Las escuelas también serán distintas, supongo.

Cuando digo que están institucionalizados también lo digo por el entrenamiento. En Turquía los forman profesores rusos por lo que es una formación más expresionista, centrada en el uso del cuerpo, desde la tensión y en la improvisación hacia el personaje, al que luego incorporan el texto. Es al revés de cómo lo hacemos nosotros, ellos tratan de demostrar que están actuando todo el tiempo.

¿Qué conoce del teatro español?

Desgraciadamente no es un teatro que se represente mucho aquí, pero si pudiera escoger alguna obra, Lope de Vega es lo más cercano que hay a Shakespeare. Me gusta la madurez de Calderón, yo hice La cisma de Inglaterra que no es nada fácil; Lorca es un autor que creo no estamos capacitados para hacer, porque nuestra historia es muy diferente y lingüísticamente estamos muy alejados. El lenguaje es psicología. Nosotros desde Looking back in anger hemos tenido a nuestros autores escribiendo como grupo y reflejando cómo se habla en la realidad. No tenemos el teatro metafórico que han tenido los alemanes o vosotros los españoles. Es curioso porque hasta ahora nunca había tenido estudiantes internacionales en mis cursos, y tú y otro español sois los primeros.

¿Porqué un director de teatro prestigioso se poner a dar cursos de escritura teatral?

Todo empezó en Southampton cuando me proponen llevar el grupo de escritores de allí. Empecé trabajando con ellos cada dos semanas, y vi que el trabajo mejoraba. Entonces me planteé hacerlo fuera de la institución para que los alumnos estuvieran más libres. ¿Y porqué yo que no soy escritor puedo hacerlo? He leído infinidad de obras, las he elegido, producido y dirigido. Es muy diferente cuando las lees a cuando llegas a representarlas. Los autores llegan y tratan de enseñar su manera de escribir, algo que yo no puedo hacer, yo pretendo hablar del proceso. En el Studio éramos muy eclécticos y sabíamos elegir y entender que no había reglas, que había que estar abiertos al mundo, había que ejercitar el juicio, el gusto, sentido de la dirección.

Cuando leo una obra sé desde la primera página si es buena o no. Miro la página y lo veo por cómo están dibujadas las frases. Es una cuestión de ritmo. Básicamente el secreto es el ritmo.

¿Qué obra le gustaría dirigir que no haya dirigido?

La nueva de Sarah Daniels o David Spencer. Es mucho más excitante dirigir una obra desconocida. Y claro, Shakespeare. Siempre está Shakespeare. O Noël Coward que lo dirigí en Dinamarca, son obras que están perfectamente construidas.

¿Y para terminar Peter Gill y quién más?

Mi mentor Roger Planchon, Peter Stain, Klaus Michael Grüber, Patrick Cherau. Bill Gaskil hizo ocasionalmente maravillosos trabajos y recientemente, Ian Rickson.

Gracias, John. Un privilegio haber sido tu alumno.

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