La brecha salarial también presente en Reino Unido

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Ocho de cada diez empresas en Reino Unido pagan más a los hombres que a las mujeres. Tras una hipotética modernización del sistema, los datos continúan siendo alarmantes. La brecha salarial sigue estando presente en Reino Unido como en el resto de países. Unos ocho años después de que se presentara la propuesta de ley para obligar a las empresas británicas a realizar un informe anual que registrara el número y los salarios masculinos y femeninos.

A pesar de esta medida, los datos mostraron que a las mujeres se les pagaba una tarifa media por hora un 9,7% más baja. La media nacional de la brecha salarial se sitúa en un 18,4%. Tras la publicación del informe anual, 3.010 empresas y organizaciones del sector público tenían un índice mayor. Nueve de cada diez funcionarios ingleses cobran más que las trabajadoras públicas.

La brecha salarial no está solo presente en los puestos ordinarios. Los altos cargos también sufren las consecuencias de la discriminación salarial. Solo un 4% de los puestos directivos son ocupados por mujeres. El 74,7% de los presidentes de compañías cotizadas, miembros del consejo y representantes de los trabajadores son hombres.

La promoción de las trabajadoras en las empresas no se fomenta lo suficiente. La conciliación laboral-familiar a pesar de que se presenta cada vez más accesible, todavía está lejos de hacerse realidad. Esto no solo pasa por ser un problema de derechos, sino económico. Se calcula que la discriminación de la mujer impide generar hasta 3,15 billones de euros extra a las economías europeas, según las estadísticas de Foro Económico Mundial (WEF).

El debate sobre la desigualdad salarial entre hombres y mujeres estalló con fuerza en Reino Unido en el caso de la BBC. La corresponsal en China, Carrie Gracie, acusó a la corporación pública de llevar a cabo “una cultura salarial secreta e ilegal”. La noticia saltó después de que la cadena publicara los salarios de sus empleados. Los datos revelaron una desigualdad superior al 9%. Una remuneración discriminatoria que afecta sistemáticamente a las mujeres.

¿Qué es realmente la brecha salarial?

La ley obliga al empresario a pagar lo mismo a hombres y mujeres por “un trabajo de igual valor“, no solo por el mismo trabajo. Gracias a esta legislación, avalada por los sistemas nacionales y por las directivas europeas e internacionales, no se suele dar la discriminación directa. Con el añadido “de igual valor” se intentan paliar los casos de discriminación indirecta. Concretamente el Convenio 100 de la Organización Internacional del Trabajo y la Directiva comunitaria 75/117 prohíben esta práctica.

Por tanto, las discriminaciones directas son fácilmente reconocibles y perseguidas. Sin embargo, el problema se centra en la discriminación indirecta. Complementos salariales, promociones, clasificación de categorías y bonificaciones hacen que la discriminación tenga cabida en los sistemas modernos de retribución.

 

Sobre el autor

Abogada de profesión, periodista de vocación.

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