La española Stella Assange, la defensa más sólida de su marido, en la agonía judicial de Londres

Stella Asange
Stella Assange, esposa de Julian Assange, se dirige a simpatizantes reunidos fuera de los Tribunales Reales de Justicia cuando comienza la audiencia final de apelación de extradición del fundador de Wikileaks. / Crédito: Ron Fassbender / Alamy Live News.

La abogada de Derechos Humanos Stella Assange nació el 20 de noviembre de 1983 en Johannesburgo (Sudáfrica), aunque nunca ha tenido nacionalidad de aquel país, sino que se ha movido por el mundo con doble nacionalidad, española y sueca; la de su madre y la de su padre respectivamente. El 20-N, cuando llegó al mundo bajo el sistema de apartheid, en España se cumplían exactamente ocho años de la muerte de Franco en una cama hospitalaria. Ahora ella se ha convertido en la mayor defensa de su marido, el periodista Julián Assange, símbolo también de la libertad de prensa en los países conocidos como Occidentales, de los cuales EEUU pide su extradición a Reino Unido por haber publicado en WikiLeaks informaciones que Washington considera perjudiciales para la seguridad del Estado.

Stella Assange no es solo abogada y esposa del periodista de investigación más conocido en las últimas décadas en el mundo, sino que ella misma es un ejemplo de globalización. Nacida en Sudáfrica de padres activistas antiapartheid, residió en Botsuana, Lesoto, Suecia y España hasta que recaló profesionalmente en Londres y se incorporó al equipo jurídico de Julián Assange en 2011; en 2015 estableció relaciones personales con él y se casaron en marzo de 2022 tras el nacimiento de dos hijos, de cinco y siete años respectivamente.

El primer nombre de Stella fue Sara González Devant, sin problemas para entender a los españoles. Es hija de Albio-Sergio González, cubano de origen, de nacionalidad sueca, y arquitecto, y de Teresa Devant, española de Manresa (Barcelona), actriz y directora de teatro. Sergio y Teresa fueron los primeros miembros de raza blanca incorporados al grupo artístico ‘Medu Art Ensemble’ que luchaba contra el racismo institucionalizado en Sudáfrica, desde dentro del país o desde los países colindantes. Sergio compaginaba su oficio con la elaboración de carteles y diseñaba gráficos para las campañas antiapartheid; Teresa dirigía obras de teatro. Cuando la situación se ponía fea en Sudáfrica, se trasladaban a países vecinales.

El triunfo del ANC (Congreso Nacional Africano) y la salida de la cárcel de Nelson Mandela legitimó la lucha política de Sergio y Teresa que optaron por regresar a Europa, primero a Suecia, y en 1997 se instalaron en Barcelona cuando su hija Sara Devant, omitía el González, era una adolescente de 14 años. Junto al mercado del Born, Barcelona se quedó también pequeña: se licenció en Derecho en Madrid y en Oxford. Como abogada de Derechos Humanos cambió su nombre; primero, a Stella Moris; después, a Moris-Smith Robertson. En marzo de 2022 se casó con Julián Assagne en la cárcel de Belmarsh, sureste de Londres, y se convirtió en Stella Assange con nacionalidad española y sueca, lo único que parece no cambiar en su vida, cumplidos ya los 40 años.
El calvario de Julián empieza en 2010 cuando le acusan en Suecia de un intento de violación y dos casos de acoso sexual. Él colabora con la Policía de Londres que lo deja en libertad bajo fianza. En 2011 un juzgado de distrito decide extraditarlo a Suecia. Sus abogados, al que se ha incorporado la veinteañera Stella Moris, recurren la sentencia mientras él aduce que las relaciones íntimas con las dos mujeres suecas en sus viajes a aquel país fueron de consentimiento entre adultos, y que la extradición a Suecia puede ser el preámbulo para ser extraditado a EEUU.

En junio de 2012 Julián se refugia en la embajada ecuatoriana de Londres, espacio de inmunidad diplomática. Permanece encerrado hasta abril de 2019, cuando la Policía lo saca a la fuerza y lo encierra en la cárcel de Belmarsh, y la Fiscalía sueca retira los cargos y la orden de extradición que ha sido sustituida por una de EEUU. Varias órdenes de extradición son apeladas en los tribunales británicos por diferentes razones hasta la última vista que tuvo lugar en marzo en la que sus abogados adujeron “motivaciones políticas” y el tribunal pidió a la Justicia norteamericana garantía de que un juicio a Julián Assange será justo para él. Y mientras el litigio se prolonga, Stella intenta formar una familia con sentido de normalidad y rutinas con sus dos hijos, que conlleva una visita semanal a la prisión a ver a “daddy”.

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