La Europa de los 28 otorgará a la república de la antigua Yugoslavia más de 11.000 millones de euros hasta el 2020

Croacia se ha incorporado con plenos derechos a la Unión Europea desde el pasado 1 de julio de 2013 y será receptor de partidas económicas de más de 11.000 millones de euros en el próximo periodo presupuestario plurianual 2014-2020. Unos 8.000 millones de euros provendrán del Fondo de Cohesión y otros 3.000 millones de euros del Fondo Estructural con el fin de reducir las diferencias con el resto de países europeos en materia económica, social y territorial. Después de más de una década de negociaciones, los eurodiputados croatas han tomado posesión de sus escaños en el Parlamento Europeo de Estrasburgo, donde ha tenido lugar el izado de bandera de la república balcánica, sumando así un total de 28 estados miembros. Seguido de Eslovenia, Croacia es el segundo país que se adhiere al proyecto comunitario del conjunto de los seis antiguos integrantes de la ex Yugoslavia.

La nueva adhesión se produce en un momento complejo ya que, además de las dificultades económicas de los socios europeos, Croacia arrastra cinco años de recesión, tiene un PIB casi un 40% inferior a la media europea y registra una tasa de desempleo del 20%. Las guerras yugoslavas de 1991 a 2001 escribieron el conflicto más sangriento del continente europeo tras la Segunda Guerra Mundial y dejaron la región de los Balcanes empobrecida e inestable. Según el gobierno socialdemócrata de Zoran Milanovic, la Unión Europea es un espacio de paz y libertad que no sólo servirá para impulsar la economía de Croacia sino que contribuirá a cicatrizar las heridas ocasionadas por la ruptura de la antigua Yugoslavia en 1991. El Primer Ministro confía en la reconciliación que la integración traerá a las distintas nacionalidades de la región y ha prometido trabajar por la adhesión del resto de países vecinos.
«La adhesión de Croacia es un momento histórico para el país, la Unión Europea y los Balcanes Occidentales y debe verse en el largo plazo pues, a pesar de las dificultades económicas actuales, es un impulso para la paz y la estabilidad», ha señalado la Doctora en Relaciones Internacionales de la Universidad Queen Mary de Londres, Sarah Wolff. Para la experta en políticas europeas, uno de los mayores problemas actuales es el déficit democrático de las instituciones y apunta a una mayor integración económica y monetaria de los países miembros y a la necesidad de llevar a cabo verdaderos cambios en el gobierno de la Unión Europea. «Las dificultades económicas de Croacia y la Unión Europea son reales y necesitan resolverse juntos», explica Wolff. «Coordinar una respuesta todos unidos solo será beneficioso para Croacia y la Unión Europea en su conjunto», añade.
Con casi 10 millones de visitantes al año, la república del Mar Adriático es actualmente uno de los destinos turísticos preferidos del mundo. El sector servicios es el que más contribuye a la economía de Croacia pero los problemas de corrupción y desempleo han llevado a muchos de sus habitantes a buscar un salida laboral en el exterior. Algunos de los gobiernos europeos, como el del Reino Unido, han mostrado su preocupación ante la posible llegada de croatas en busca de trabajo y han recordado a Bruselas la ola de inmigración que supuso la integración de Polonia, República Checa, Eslovaquia, Malta, Chipre, Lituania, Estonia, Letonia, Hungría y Eslovenia en 2004 y Bulgaria y Rumanía en 2007. «Una de las principales decepciones de la adhesión de Croacia son las restricciones impuestas por otros estados miembros de la Unión Europea (por ahora el Reino Unido, Austria, Alemania, Eslovenia y los Países Bajos) en movilidad de trabajadores croatas hasta 2015», destaca Wolff.
Otros países como Macedonia, Montenegro y Serbia son candidatos oficiales a incorporarse a la Unión Europea en los próximos años, además de Albania, Bosnia-Herzegovina y Kosovo que también han mostrado su intención de integrarse. Los serbios, que iniciarán las conversaciones de adhesión en enero del 2014, fueron considerados uno de los mayores enemigos del pueblo croata, bosnio y albanés durante las guerras yugoslavas que dejaron alrededor de 200.000 muertos. Ahora, más allá de las nacionalidades ex-yugoslavas, el concepto de ciudadanía europea se percibe como la solución a un conflicto de minorías cuyos criminales de guerra siguen siendo juzgados actualmente en el Tribunal Penal Internacional de las Naciones Unidas. Más lejos de la integración queda Turquía que inició las negociaciones formales al mismo tiempo que Croacia pero a cuyo proceso de adhesión los socios europeos han puesto freno por el momento.

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