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La pobreza asoma a las calles españolas

Cerca de 10 millones de ciudadanos de los 47 millones que residen en España se encuentran en situación de pobreza. Cada vez son más las familias en las que no trabaja ninguno de sus miembros, existen 1,4 millones de hogares en esta situación. La pobreza ha dejado de ser un fenómeno minoritario. La situación ha empeorado progresivamente desde que estalló la burbuja inmobiliaria en 2008.

La crisis ha dejado su huella. Se palpa en las calles donde son habituales los carteles de «establecimiento cerrado». Llama la atención el aspecto de los indigentes: cada vez se empatiza más con los nuevos pobres que se echan a la calle en busca de algo que llevarse a la boca.

El perfil mayoritario de quienes necesitan ayuda urgente es el de personas que han perdido su empleo como consecuencia de la crisis. Comenzaron siendo desempleados «recientes» y ahora han pasado a ser parados de «larga duración», según el VI Informe del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas.

Cerca de un millón de personas fueron atendidas en Cáritas en sus centros de acogida, de las que unas 300.000 acudieron por primera vez. Se trata, como ha explicado el secretario general de Cáritas Española, Sebastián Mora, en la presentación del informe, de «personas que han pasado de la vulnerabilidad a la pobreza o de la integración a la vulnerabilidad, afectadas principalmente por el paro creciente».

Este estudio de Cáritas Española ha puesto cifras a la situación social que se vive en España: la pobreza alcanza ya a un 20,8% de la población, cerca de 10 millones de los 47 millones de ciudadanos que viven en España. La exclusión social sumó 800.000 personas más entre los años 2007 y 2010, con nada menos que 8,5 millones de españoles en esta situación.

Cada mes crece de forma alarmante el número de hogares en los que no trabaja ningún miembro de la familia (1,4 millones). Además, medio millón de ciudadanos ya han agotado los sistemas de ayuda y no reciben ningún ingreso.

Durante 2010 se consolidaron las nuevas pobrezas que emergieron en los años 2008 y 2009 y comenzó a constatarse la ‘cronificación’ de situaciones sociales de precariedad debido al largo período de permanencia en situación de desempleo.

Además, el paro afecta a toda la sociedad española, independientemente de su formación. De hecho, el coordinador del Equipo de estudios de Cáritas, Francisco Lorenzo, subraya que la pérdida de empleo está afectando cada vez más a personas más formadas, con estudios y amplia experiencia laboral.

Valoración subjetiva

La vulnerabilidad no solo se relaciona con una situación de desempleo. También la población ocupada tiene una sensación de empeoramiento de sus condiciones de vida al aumentar la precariedad o la incertidumbre respecto a su puesto de trabajo. Frente a la confianza de años anteriores, de vacas gordas, donde los españoles se endeudaban y las perspectivas económica generaban confianza a los españoles, hoy los ciudadanos se muestran más cautos y precavidos a la hora de organizar su vida, emprender nuevos caminos laborales u organizar viajes. Siempre pueden venir las vacas flacas.

Si se compara con el resto de los habitantes de la Unión Europea, España es el cuarto país en peor situación: el 85% de los españoles cree que la pobreza ha aumentado (el 60% opina que lo ha hecho intensamente) solo por detrás de Grecia, Rumanía, Portugal y muy lejos del 38% de la media de la UE.

Otra consecuencia curiosa de la crisis es el incremento de la práctica religiosa, un 3%, y el descenso de participación en actividades sindicales, deportivas y en asociaciones de vecinos.

Más atención

Ante esta situación, cada vez es más necesario el apoyo de organizaciones sociales. El número de respuestas ofrecidas en todo el país se ha disparado en los últimos cuatro años, al pasar de 400.000 personas atendidas en 2007 a 950.000 en 2010.

Cáritas ha duplicado las inversiones anuales destinadas a ayudas económicas a personas y familias, hasta alcanzar la suma de 30 millones de euros.

Asimismo, el estudio revela un aumento significativo de las ayudas económicas destinadas a alimentación y vivienda, junto a gastos médicos y suministros domésticos de diverso tipo.

Por otra parte, la capacidad de respuesta del Estado, en sus diferentes niveles (administraciones central, autonómica y local) se ha resentido muy gravemente con la crisis. Mientras el tiempo para concertar una primera cita o entrevista inicial en los servicios sociales públicos es, como media, de casi un mes (25,9 días), en los servicios de acogida de Cáritas la espera para concertar una primera cita o entrevista inicial es, por término medio, de 4 días. Otro tanto sucede con las respuestas, ya que si el plazo de tramitación y gestión de las respuestas efectivas es de algo más de dos meses en los servicios sociales públicos (65,3 días), en Cáritas el tiempo medio entre la primera cita y la respuesta efectiva es de 7,3 días.

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