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La pornografía, tan adictiva como el juego o la cocaína

Internet es una de las herramientas donde los hombres satisfacen su imaginación. Según Naomi Wolf el aumento del consumo de pornografía estaría ligado al creciente número de casos de ‘impotencia y eyaculación precoz’ entre los jóvenes.

Escondida en el cajón de la mesita, entre calzoncillos y calcetines, o arriba del armario, son muchos los lugares que sirven de escondrijo para las revistas de contenido erótico. Seguramente, buscando cualquier cosa se ha topado por casualidad con uno de estos ejemplares. En sus hojas las mujeres más deseadas posan desnudas y ofrecen unas miradas un tanto provocativas, entre otras cualidades que no se pueden definir debido a las características de este medio. La tentación de la que siempre ha pecado el hombre le ha llevado a consumir este tipo de productos de forma más habitual.

Las nuevas tecnologías del siglo XXI han puesto al alcance del ser humano todo el material pornográfico que desee su imaginación. En cuestión de segundos y a través de un clic de ratón, puede ver tantas imágenes como vídeos pretenda. Esta tendencia al alza se contrasta con los últimos datos pertenecientes al año 2009, y que muestran el tiempo que los jóvenes españoles dedican a navegar por estas páginas no recomendadas para menores de 18 años. Un total de una hora y 40 minutos a la semana, es el tiempo que los adolescentes gastan en estos sitios webs. Según la escritora Naomi Wolf, autora de ‘El mito del porno’, el aumento en el consumo de material erótico está detrás de los cada vez más frecuentes casos de ‘eyaculación precoz e impotencia’ entre los jóvenes.

En su texto recoge las hipótesis de los expertos de los EEUU, que señalan como la pornografía ha causado la ‘desensibilización’ sexual en muchos de los consumidores habituales de material X. La explicación es sencilla, el individuo que abusa de estos contenidos necesita ‘más estímulos para alcanzar el mismo nivel de excitación’.

Otras de las actitudes que desarrolla los espectadores de imágenes pornográficas, es la adicción. Según explica Naomi Wolf, el visionado de pornografía aumenta el nivel de dopamina (una hormona del sistema nervioso), que hace que los consumidores se sientan mejor, una sensación que también se experimenta con las drogas o el juego. La necesidad de tener una vida placentera y positiva hace que el consumo se convierta en una necesidad, haciendo que los individuos visionen material erótico de forma  más frecuente.

En diferentes foros femeninos, como el titulado ‘Mi marido ve porno’ encontramos opiniones que afirman que ‘el hombre se estimula sexualmente con imágenes muy explicitas’, y que además intentan ‘adoptar algunas ideas y enriquecer su vida sexual’ con ellas, según explica el usuario identificado como ‘bambino707’. Lo cierto es muchos aún no saben diferenciar la ficción de la realidad.

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