La pureza flamenca de José Mercé pone en pie al Barbican Hall

El cantaor ofreció un concierto mágico el pasado 25 de noviembre
«Buenas tardes… o noches, ¡y bien fresquitas! Siento mucha alegría de estar de nuevo en el Barbican. Gracias por vuestra presencia y nos vamos con una malagueña». Con estas cálidas palabras, que contrarrestaban los 0 grados del exterior del Barbican, José Mercé daba la bienvenida a un teatro prácticamente abarrotado.

El tiempo que duró la actuación, una hora y 45 minutos, se hizo corto para el auditorio que, puesto en pie, pedía reiteradamente «Otra, otra». Mercé interpretó temas de toda la vida y de su último álbum Ruido, producido por Isidro Muñoz, en el que una o dos guitarras, percusión, bajo y coros son suficientes para sostener la voz del artista.

José Mercé apareció en el escenario acompañado de Diego del Morao, a la guitarra. La química entre ellos es innegable, y es que se conocen «de siempre», pues ambos nacieron en el barrio de Santiago de Jerez de la Frontera. Tras la malagueña, una soleá y unos fandanguitos que arrancaron los aplausos del público y espontáneos olés, dieron paso a un merecido descanso.

Tras esta breve pausa, El Morao como le llama Mercé, deleitó a los asistentes con un solo de guitarra acompañado de la percusión y las palmas del cuadro flamenco. Con «Pan y Pico», una alegría de su nuevo disco Ruido, José Mercé reaparecía en el escenario, con más pasión y energía, si cabe.

A éste le siguió un tema que, según el cantaor «todos conocéis, de un gran cantautor como es Luis Eduardo Aute, Al Alba». Y no se equivocaba porque consiguió que un espontáneo público cantara el estribillo con él. «Y ahora, vamos a cantar una bulería de Jerez, y vamos a hacer un fin de fiesta como dios manda», apuntó Mercé.

Después de entregarse totalmente a los asistentes y terminar saltando de la silla al final de cada uno de los temas, el colofón llegó cuando José Mercé avanzó hacia el público bailando y cantando sin amplificación en el auditorio. El Barbican Hall se puso en pie, y con ovaciones pidió a Mercé la bulería Aire, que hizo cantar de nuevo a un vibrante teatro sin ganas de que acabara el concierto.

Ruido es el decimoséptimo trabajo del artista, un álbum lleno de bulerías, tangos, alegrías, rumbas y el arte de la soleá. Con impresionantes guitarras, la voz pasional de Mercé y arreglos contemporáneos que llevan el flamenco a un nuevo nivel, el cantaor ha descrito su propia música como «flamenco abierto», capaz de alcanzar una audiencia más joven e internacional.

A pesar de haber llegado a Londres prácticamente sin dormir, pues venía de ofrecer un concierto en Córdoba, Mercé y los suyos pusieron todo su corazón en el escenario de un auditorio lleno de españoles, pero también de ingleses apasionados del flamenco. Para Ruben Cordero, organizador del evento, «trabajar con José Mercé es un honor. Y no es para menos, y es que el cantaor es tan cercano en el escenario como detrás de él.»

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