La reubicación de las aulas ALCE en Londres provoca el descontento de algunos padres y madres españoles

Alce Londres
Manifestación de un grupo de padres y alumnos frente a la Embajada de España el pasado domingo 28 de abril. / Foto: Conxa Rodríguez.

Nunca llueve (si llueve) a gusto de todos. La distribución, y ubicación, de las aulas de Agrupación de Lengua y Cultura Españolas (ALCE), enseñanza adicional gratuita para alumnos de origen español en el extranjero, en este caso en Londres o Reino Unido, ha provocado el descontento de un grupo de padres y madres a quienes les quedará más lejos, o peor comunicado, el centro al que son dirigidos para el curso 2024-25. A otros, les podrá quedar mejor comunicado en la red del transporte público o más cerca en la geografía.

Unos 2.000 alumnos de origen español, de 7 a 17 años de edad, reciben esta enseñanza complementaria, en Reino Unido, subvencionada por el Gobierno español, que alquila aulas en escuelas, institutos u otro tipo de edificios. Cabe destacar que el grueso de la financiación del programa se va en personal, puesto que los profesores destinados a Reino Unido son docentes españoles, en general funcionarios de carrera. Además, hay personal técnico y administrativo que también trabaja en el programa. Solo unas 85,000 libras se destina a alquileres, y otras 10,000 a desplazamientos (en total, menos del 10% de la inversión pública en el programa para Reino Unido e Irlanda).

Concretamente, en Londres, hay en funcionamiento unas 25 aulas, en horario extraescolar, de la cuales siete se unificarán con otras a partir del próximo mes de septiembre, inicio del nuevo curso escolar. Las clases son de tres horas semanales, repartidas en hora y media presenciales y hora y media online. El malestar entre algunos padres y madres ha sido causado también porque la reestructuración de los grupos de alumnos no se les ha comunicado de forma adecuada y transparente, según consideran los perjudicados en el desplazamiento por la nueva ubicación de las clases.

La zona más afectada es la del centro de Londres y sus alrededores. A modo de ejemplo, el alumnado de Sloane Square y Hammersmith, suroeste de la ciudad, es desviado al Instituto Cañada Blanch, situado en Notting Hill, centro-oeste, de la capital. “Nos enteramos de los cambios el pasado 21 de marzo, con las vacaciones de Semana Santa en medio”, aduce Nader Fernando, uno de los padres afectados.

Los padres y madres disconformes se han movilizado para hacer pública su protesta. El domingo 28 de abril convocaron una manifestación frente a la embajada española en Belgravia. Allí fueron atendidos por el consejero de Educación en Reino Unido, quien ya se había reunido previamente con ellos. Y allí criticaron también que hayan sido informados de “hechos consumados”.
El consejero de Educación ha dicho a El Ibérico: “Me disculpo por el malestar causado, y lamento los inconvenientes que pueda ocasionar a algunas familias la reestructuración de las aulas, pero tenemos que tener todos en cuenta que si no hiciésemos nada, entonces sí que tendríamos que recortar y suspender el programa en diversas zonas de Londres, y olvidarnos de crecer en el futuro hacia otras zonas de Reino Unido”.

“Las plazas de alumnos se mantienen, y de hecho estamos convencidos de que la matrícula en 2024-2025 va a crecer. De los 1950 alumnos que deberían continuar, ninguna alumna o alumno es «expulsado» de ALCE por la reestructuración. Ningún grupo desaparece. Todos somos (o hemos sido) padres de estudiantes con extraescolares y entiendo que habrá casos en los que desgraciadamente una reestructuración así impida a las familias seguir con nosotros. Seguimos buscando vías alternativas de solución a los problemas logísticos ocasionados”, agrega el consejero.

Para el nuevo curso escolar, el programa ALCE en Reino Unido cuenta con 650 nuevas inscripciones de un censo de 2.200 alumnos. Unas cifras de alumnado que muestran la demanda educativa que,  según el consejero de Educación, garantizan su continuidad. Sin embargo, la inflación y el coste de alquileres en Londres ha obligado a ajustar el presupuesto para arrendamientos, que permanece igual para el curso 2024-25, y a incrementar el uso del Instituto Cañada Blanch, propiedad del Estado español, por lo que algunas aulas de la zona serán revertidas al edificio que sale gratis.

Y siguiendo con el proverbio inicial sobre la lluvia: llueve sobre mojado. A finales de la década de 1990 e inicios del nuevo siglo, la que redacta estas líneas, como madre de dos hijos que atendían el programa ALCE, ya observó estos desacuerdos con la consejería de Educación al cerrar el aula de Tufnell Park y mandar el alumnado a Camden Square, ambas ubicaciones en el noroeste de Londres: algunas familias resultaron aventajadas; otras, fuimos perjudicadas, por lo que respecta al desplazamiento; todas salimos beneficiadas por el ALCE.

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