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La Tate acoge una ambiciosa exposición del artista británico Richard Hamilton

La Tate Modern muestra la mayor retrospectiva dedicada al artista Richard Hamilton (1922-2011). Nacido en Londres, Hamilton inició su andadura profesional en una agencia publicitaria para estudiar más tarde en la Royal Academy Schools y en Slade School of Arts. A pesar de ser admirado por sus colegas y de haber influido en toda una generación de jóvenes, su popularidad nunca llegó a las cuotas que posiblemente mereciera.

Hamilton fue un artista multidisciplinar ya que despuntó como pintor, profesor, fotógrafo, comisario y diseñador. También tuvo su faceta como activista político, mostrando disconformidad con lo que pasaba en su país y en el mundo a través de su obra. La muestra, compuesta por más de 160 piezas, viajará en junio al Museo Reina Sofía, de Madrid, donde Vicente Todolí, ex director de la Tate y amigo personal de Hamilton, ha sido el impulsor de esta exposición.

La exposición arranca con una de las instalaciones más emblemáticas del autor, la reproducción de Fun House (La casa divertida), contribución de Hamilton para la exposición pop This is tomorrow (1956), una pieza que combina imágenes, carteles, revistas y referencias a la historia del arte. Todo ello presidido por una máquina de monedas reproductora de los éxitos del momento, como adalid de los últimos adelantos de la época. Para el catálogo de esta exposición Hamilton crearía un pequeño collage reconocido como la obra pionera del Pop Art, la titulada Just what was it that made yesterday’s homes so different, so appealing? (Pero qué es lo que hace a los hogares de hoy día tan diferentes, tan atractivos?), donde el artista inicia su versión específica de la imagen pop, con un espacio que da cabida a los elementos que considera signos de progreso y bienestar: una chica de revista, un televisor, el logotipo de Ford, una portada de tebeo, una aspiradora, un cartel de cine y un culturista con un gran chupa-chups con la palabra pop, símbolos todos de la cultura estadounidense.

Todolí, que preparó esta exposición con Hamilton antes de su muerte, también ha querido incluir varias obras que muestran el interés de Hamilton por el interiorismo y la arquitectura, así como la devoción que el artista tenía por Duchamp, incluyendo la réplica que Hamilton hizo de su obra maestra El Gran Vidrio (1913-1925), basada fielmente en los apuntes y miles de anotaciones que dieron lugar al original, hasta el punto que el propio Duchamp firmó autorizándola. De su irrupción en el mundo del diseño cabe destacar una de sus creaciones más famosas, la carátula del White, álbum del doble disco de los Beatles y la cual tuvo mucho impacto. Hamilton explicó la gestación de la archiconocida portada: «En el primer encuentro me hicieron esperar más de media hora. Cada vez me sentía más incómodo, no estaba enfadado, pero sí muy molesto. Cuando finalmente hablamos les dije, un poco para quitármelos de encima, que como habían hecho una portada tan llena de elementos en Sargento. Pepper’s ahora tenían que hacer una cosa totalmente blanca, como contraste».

El tributo de la fama

El 12 de septiembre de 1967 la policía local irrumpió en la celebración de un party en la casa de Keith Richards en Sussex, al sur de Inglaterra, arrestando a Mick Jagger, líder de los Rolling Stone y al conocido marchante de arte Robert Fraser, por posesión de drogas. La noticia tuvo una cobertura informativa inusitada, ocupando durante meses las páginas de los tabloides de todo el mundo. Durante más de dos años Hamilton usó la conocida imagen de Jagger esposado para mostrarla en distintos formatos -granulada, borrosa, quemada por el flash o saturando los colores- con el fin de aumentar sus efectos. El título de esta serie, Swinging London 67, hace referencia a un término general que se aplica a la escena de la moda y la cultura florecida en Londres en la década de 1960. La imagen, más que una protesta contra la acción de la justicia, es una reflexión sobre las vicisitudes de la celebridad. En esta obra Hamilton recrea lo que serían dos elementos propios del Pop art. Por un lado, la presencia de una referencia histórica, en este caso atribuida a la posición de las manos del cantante detenido, inspirada en el gesto de Adán en un fresco realizado por el destacado artista del primer Renacimiento, Masaccio, en la obra La Expulsión del Paraíso Terrenal en 1424. Por otro, la ambigüedad de la situación, ya que la media sonrisa que Jagger deja entrever a través de las esposas, parece debida más a una intención mediática que a evitar salir en la imagen. Fue en este momento, coincidiendo con la publicación de sus escándalos, cuando el grupo obtiene su mayor éxito.

El componente político de Hamilton puede asimismo verse en la pieza que muestra a Tony Blair, ex primer ministro británico, disfrazado como un ridículo cowboy, con la que el autor quería protestar por la invasión a Irak. O en la instalación donde aparece un video de Margaret Thatcher emitiendo su mensaje desde un monitor de televisión sobre una mesa de operaciones y que representa su queja por todos los recortes sociales que se estaban llevando a cabo en los años ochenta. Resulta impactante la visión de Hamilton sobre los problemas de Irlanda del Norte en los años ochenta ante la actividad del grupo terrorista IRA, representado es el cuadro El ciudadano (1981), que muestra a uno de los miembros de la banda vestido únicamente con mantas en la prisión de Maze.

Otra de las novedades ofrecidas por la muestra, es la primicia de exhibir la colección de retratos que en formato Polaroid tomaron a lo largo de la vida del artista personalidades como Henri Cartier-Bresson, Jasper Johns, Yoko Ono, Gerhard Richter, John Lennon , Bryan Ferry e incluso el celebrado chef catalán Ferran Adrià. Hamilton mantuvo una estrecha relación con España y, sobre todo, con Cadaqués, donde en 1964, se compró unas ruinas y levantó un pequeño refugio, donde pasaba largas temporadas.

Su larga trayectoria profesional recorre una amplia variedad de medios artísticos, como pintura, dibujo, grabado, escultura, fotografía, impresiones informáticas, diseño industrial y réplicas. Obras en las que el artista abordó géneros como la naturaleza muerta, el retrato, la representación figurativa, el paisaje, los interiores, la pintura histórica, la propaganda política, la iconografía religiosa y la apropiación de elementos de la cultura popular y de la historia del arte.

La muestra termina con el tríptico inacabado de 2011, basado en La obra maestra desconocida de Balzac, en la que Poussin, Tiziano y Courbet posan delante un ordenador en otra demostración de que ni la ironía, ni la tecnología le abandonaron nunca. Finalmente queda la sensación de que mirar al pasado de Hamilton, hombre obsesionado con el futuro y otras promesas de los tiempos modernos, es un ejercicio de justicia histórica.

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