Portada | Cultura y Ocio | Arte | La Tate Britain acoge una retrospectiva de la última etapa artística de Turner

La Tate Britain acoge una retrospectiva de la última etapa artística de Turner

La Tate Britain lo ha vuelto a lograr: nos presenta una muestra sorprendentemente innovadora pero arraigada a su vez en un pasado clásico inglés, de la mano de uno de los mayores artistas que ha dado esta tierra en toda la historia, el Señor Joseph Mallord William Turner.

Desde el pasado diez de septiembre se puede visitar la exposición llamada Late Turner: Painting Set Free. Seis generosas salas que presentan al pintor J.M.W. Turner de un modo distinto, revelando sus últimos años donde lejos de anquilosarse o apagarse, realizó sus obras más espectaculares, creándose incluso la no tan descabellada teoría de ser el padre de Los Impresionistas y de la Pintura Moderna en general. Sus obras en esos días finales rozaban incluso la Abstracción.

No es la primera exposición monográfica que se hace sobre este genio de la pintura. Anteriormente sus obras han sido seleccionadas por los conservadores, agrupándolas por temática, generalmente para hacer muestras sobre aspectos concretos del artista: algunas se centraban en los Paisajes, otras en las representaciones Históricas y Bélicas, o en las Marinas, como hizo el año pasado el Museo Marítimo de Greenwich.

Para englobar y situar estos años finales de Turner, el museo hace una magnífica introducción contando cómo era su vida y su entorno desde 1835 (a sus sesenta años) hasta su muerte en 1851. Su casa, sus talleres, sus utensilios, incluso tratan el contexto histórico desde la visión de amigos como John Ruskin y artistas contemporáneos a él, y por supuesto sin faltar su célebre Autorretrato de 1799, donde nos presentan a un Turner apuesto y encantador.

En esta ocasión no se habla de temática, puesto que ni siquiera existe. Son obras donde el color, la atmósfera y el ambiente se coronan como los grandes protagonistas, sin importar realmente si se trata de un Amanecer o del Incendio de las Casas del Parlamento. El color es el gran invitado a este baile de luces. Estas obras nos permiten ver el gusto de Turner por la experimentación, presente en toda su vida y mucho más aguda en sus últimos años. Porque no sólo experimenta con luces y colores sino también con formatos, teniendo una sala dedicada en exclusiva a obras con cortes hexagonales, circulares, extraños para la época.

También se pueden contemplar en otra de las salas, aunque también repartidos por toda la exposición, los infinitos dibujos de Turner. Se decía de él que iba siempre con un pequeño cuaderno y un lápiz y que a todas horas estaba dibujando, plasmando sus impresiones sobre el papel. No es difícil de creer si contemplamos la cantidad de cuadernos expuestos.

A parte de la experimentación, no hay que olvidar que Turner fue un gran paisajista. Muestra de ello son dos de las salas siguientes, dedicadas a sus Viajes por el Continente (1835 – 1845) y a sus obras de temática Mitológica, usadas como mera excusa para deleitar al público con grandes naturalezas, propias y foráneas.

Y para cerrar la muestra, sus últimas obras expuestas oficialmente en 1850, con un tono majestuoso, propio de un miembro de la Real Academia, pero que están lejos de la maestría y singularidad de esas obras impresionistas, abstractas, esas que hicieron que artistas posteriores como Monet, Matisse, Dalí o Max Ernst declararan su fascinación (en público y en sus obras) por este deslumbrante artista.

Destacar por último algunas de las joyas expuestas en esta muestra, como son Lluvia, Vapor y Velocidad, Paz – entierro en el mar, la Historia de Eneas y Dido o el Incendio de las Casas del Parlamento. La exposición estará abierta hasta el 25 de enero de 2015.

Redacción: Miriam Chaves

Relacionado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio