La UE frena los intentos de las ciudades por acabar con Airbnb

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El aumento continuo de los precios de alquiler vacacional de Airbnb está cambiando los alquileres residenciales de las zonas más turísticas. Los intentos de los residentes por acabar con esta plataforma ahora se han visto frenados por las políticas le la UE, que no ven ninguna amenaza en la plataforma.

Airbnb nació como una comunidad de anfitriones amateurs que ofrecían habitaciones libres u hogares temporales para vacaciones. La plataforma surgió en 2009, pero desde su llegada a Europa en 2014, ha experimentado un gran crecimiento. “Ahora es una corporación grande y poderosa con la influencia de los grupos de presión”, ha explicado Kenneth Haar, autor de UnfAirbnb, un estudio publicado por el grupo Corporate Europe Observatory.

La comunidad incluye alrededor de 20.500 viviendas alquiladas en Berlín, 18.500 en Barcelona, 61.000 en París, y casi 19.000 en Amsterdam. Según un estudio hecho por la campaña InsideAirbnb, en muchas ocasiones el 85% de los alquileres son de apartamentos completos.

El otro gran problema de Airbnb es que muchas propiedades se alquilan durante todo el año, eliminando así miles de viviendas del mercado de alquiler residencial. En algunas ciudades donde los alquileres a corto plazo están restringidos, alrededor del 30% de la viviendas están disponibles por tres o más meses al año. En otras ciudades como Roma o Venecia donde no hay ninguna restricción al respecto, la cifra excede el 90%.

Las ciudades ponen límites al gigante Airbnb

Airbnb niega que sus actividades tengan un impacto significativo en los alquileres residenciales. Pero las ciudades están tomando medidas contra este problema. Palma de Mallorca votó el mes pasado prohibir casi todas las viviendas de esta plataforma y otras similares. Esta medida ha sido tomada después de que se produjera un aumento del 50% del turismo no regulado, acompañado por un aumento del 40% del precio de los alquileres residenciales.

Más ciudades han decidido actuar contra este gigante, como París,  donde el registro para arrendamientos a corto plazo ahora es obligatorio. Barcelona ha suspendido todos los nuevos permisos de alquiler a corto plazo, y Ámsterdam ha reducido su límite permitido de arrendamientos a corto plazo de dos meses al año a uno.

Pero ahora lo que más preocupa a los activistas como Haar es que la Asociación Europea de Casas de Vacaciones (de la que Airbnb y HomeAway son miembros destacados) ha presentado una queja formal contra Barcelona, París, Berlín y Bruselas. En la queja los demandantes alegan  la existencia de”reglas excesivamente celosas y restricciones” que violan las leyes de la UE. Si la comisión y los estados miembros no resuelven este problema, la denuncia podría terminar en el tribunal de justicia europeo.

Sobre el autor

Estudiante de Periodismo en la Universitat Jaume I (Castellón de la Plana). Me encanta viajar, escuchar música y leer. Los conciertos y festivales son mi hábitat natural. También me gusta mucho la playa y el buen tiempo, por eso solo estoy de paso por Londres.

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