Portada | Cultura y Ocio | Lo efímero del momento

Hace ya más de una año que un coche me atropelló mientras iba con mi bici por Granada. Dos meses después me caí por unas escaleras rompiéndome el hombro. Todo aquello sucedió antes de que yo tomara la decisión de hacer la maletas y plantarme en Londres. A continuación te explico el porqué.

The trigger

La gente necesita que el resorte sea presionado para reaccionar, del mismo modo que el chorro de un extintor no sale si no aprietas con fuerza. Ese dolor de cabeza, intermitente, que termina siendo un pequeño tumor; esa acidez constante en el estómago que deriva en una úlcera; ese accidente que te ocurre un día cualquiera mientras vas al trabajo.

De repente, una certeza total te golpea. Somos finitos, no somos inmortales como nos empeñamos en creer a base de comida basura y tropelías variadas. Llega el día en que nuestro cuerpo dice basta o el universo te pone un coche en tu camino.

Carpe diem como lema

Y no entendido como el libertinaje extremo donde “me voy a beber otra copa porque hay que vivir el momento”, o “voy a acostarme con todo lo que se menea porque mañana quién sabe”. El “Carpe diem” es disfrutar de cada segundo como si fuera el último. De hecho, lo es. Mientras tecleo esta frase se pierde algo que jamás volverá, solo en tu mano está decidir cómo lo percibes. Encontrar el gozo en cada pequeño instante.

Open your eyes

Necesité ese toque de atención para decidir qué era lo que quería vivir antes de que llegara “el día menos esperado”, y lo peor es que a veces se me olvida. Así que intento retener aquel suceso de lucidez extrema, aunque se empeñe en resbalar entre mis dedos, porque esto, my dear, es lo que va a hacer que marques una diferencia en tu día a día.

No vas a estar agobiado más rato del necesario, ni vas a darle más importancia a las cosas que no la tienen, vas a elegir mucho mejor con qué personas compartes tu tiempo -incluso a veces vas a descubrir que la mejor opción es pasar tiempo de calidad contigo mismo-, en resumidas cuentas: te vas a quitar toda la puta tontería de la cabeza.

Lo triste es que rápidamente se nos olvida. Volvemos a entrar en la dinámica de la vida, del consumismo, y de las personas tóxicas que nos roban esa energía, esas fuerzas renovadas…y volvemos a la casilla de partida. Te propongo el siguiente ejercicio:

Sé que puedes encontrar algún momento en tu vida que te haya hecho replanteártela por completo, solo quiero que te transportes e intentes evocar las sensaciones, cómo quitaste la morralla de tu cabeza para dejar paso a lo importante, a la alegría que te dio sentirte vivo de nuevo…¿Ves? ¿A que ya empiezas a notar el cambio?

Tan feliz como si estuvieras a la sombra de una palmera…

Me alegro de que estés mejor, así que ahora…¡¡Cuéntamelo todo!!!

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