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Imagen de una de las protestas contra el cierre de RTVV.Miles de valencianos se manifestaban el sábado pasado contra el cierre de Radio Televisión Valenciana (RTVV). La protesta se producía cuatro días después del anuncio del Gobierno de Valencia del cerrojazo inminente del medio audiovisual tras declararse nulo el ERE que dejó sin trabajo a más de un millar de trabajadores y que, según el Tribunal Superior de Justicia, debían ser readmitidos.

La desaparición de los canales autonómicos y estaciones de radio valencianos no solo es un varapalo más al panorama de los medios de comunicación en España sino que, según personajes de la esfera mediática y cultural valenciana, supone un duro golpe a la cultura e idiosincrasia del pueblo valenciano.

El presentador de Nou 24, Frederic Ferri, introducía la noticia del cierre en los informativos como «la peor noticia (…) una mala noticia para toda la sociedad valenciana», mientras que el actor Ferrán Gadea, uno de los protagonistas de la serie L’Alqueria Blanca, lamentaba la clausura del canal de televisión y añadía: «RTVV nos une a todos los valencianos por encima de ideas o colores y nos ha hecho avanzar en el Estatuto de Autonomía». Por su parte, el presidente de la falla Na Jordana, Pere Borrego, defendía la continuidad del medio como «eje vertebrador de nuestra cultura y nuestra lengua».

La Federación Europea de Periodistas (EFJ) también recordaba tras la noticia del cierre cómo la televisión valenciana había triplicado su audiencia desde que los trabajadores estaban al frente de la misma y había comenzado una etapa «más libre» y de producción propia y añadía que la decisión va en contra de los principios de libertad de prensa y representa un ataque a los derechos laborales.

Sin embargo, parece que no hay marcha atrás y «la decisión está ya tomada», según apuntaba el presidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, el pasado domingo respecto al cierre de RTVV en su primera aparición pública tras las manifestaciones del sábado en las tres capitales de provincia, y añadía: «Ya lo hemos dicho por activa y por pasiva».

Así, días antes el presidente valenciano aseguraba que el cierre es «innegociable» a la vez que lo justificaba explicando que la Generalitat no tiene 40 millones de euros para satisfacer la readmisión del millar de trabajadores de RTVV despedidos por el ERE y se mostraba contundente al explicar que «no cerrará un colegio o un hospital por tener televisión autonómica». De esta forma, Fabra insistía en la prioridad de mantener la sanidad, la educación y los servicios sociales por encima de la cultura y el derecho a informar y estar informado.

Según el diario La Vanguardia, esta decisión del PP valenciano ha sido respaldada por otros miembros del partido. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, apoyaba así el pasado jueves la decisión de la Generalitat en declaraciones en los pasillos del Parlament: «Pido que haya una gestión del dinero público equilibrada, que la prioridad esté en las políticas sociales y se puedan mantener las televisiones autonómicas que sean rentables, estén bien gestionadas y no tengan deuda». Mientras, la diputada del PP catalán, Marisa Xandri, apuntaba que «hay gobiernos que están dispuestos a sacrificar la televisión pública para poder pagar los medicamentos a sus ciudadanos». Y añadía: «Si tengo que elegir, prefiero un gobierno que pague los medicamentos a los enfermos a pagar fiestas separatistas bajo el nombre de TV3».

En respuesta al cierre, los trabajadores de RTVV argumentan que la entidad «es necesaria y viable» mientras que la presentadora de Nou afectada por el ERE, Clar Reyes, manifestaba en la protesta que «no nos pueden decir que hay que elegir entre sanidad y educación y RTVV, los derechos fundamentales son compatibles».

De nuevo la política nos da a escoger entre lo malo, y lo menos malo.

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