Londres cambiará su aspecto urbano con la construcción de 236 rascacielos

El aspecto urbano de Londres cambiará notablemente en los próximos diez años con la construcción de 236 rascacielos, 22 de ellos con más de 50 pisos. Esto se debe a la llegada de empresas que están invirtiendo y apostando por la capital británica. En concreto, el 80% de las nuevas torres estará dedicado a viviendas, 18 serán de oficinas, ocho albergarán hoteles y 13 se destinarán a usos múltiples. De las 236 torres, el 48% han sido aprobadas por las autoridades municipales y el 19% ya están en proceso de construcción.

El skyline de Londres ya ha cambiado mucho en los últimos años y está tendencia está muy lejos de llegar a su fin. La política de la administración local del ‘todo vale’ para convertir el distrito de Tower Hamlets, en especial la zona de Canary Wharf, en una especie de Wall Street, está ayudando a que la fiebre del rascacielos aumente cada vez más. De hecho, la capital del Reino Unido se ha convertido en la sede preferida para la construcción de los rascacielos más altos de Europa. Un ejemplo es el Shard, el edificio más alto de la Unión Europea con 306 metros y 87 pisos.

Según un informe del colectivo New London Architecture (NLA) dedicado a analizar los cambios topográficos de la ciudad, los planes de desarrollo y los efectos de estos sobre la forma de vida de los londinenses, la construcción de estas nuevas torres «alterará dramáticamente» el skyline urbano de Londres.

La organización ha preparado una exposición para intentar mostrar los efectos de este plan de construcción que se celebrará del 3 de abril al 12 de junio en la zona de galería de la sede de la NLA y contendrá en la programación debates abiertos de arquitectos y urbanistas con el público. El informe recuerda que los nuevos rascacielos «han de tener en cuenta los edificios que los rodean» y proteger espacios de interés «para asegurar que el nuevo desarrollo a gran escala se puede insertar en una ciudad histórica, sin destruir su carácter».

Desde el ayuntamiento del barrio londinense de Westminster han alertado del riesgo de la proliferación de este tipo de construcciones.

La directora de planificación de ese consistorio, Rosemarie MacQueen, comentó a la agencia EFE que esto «podría tener efectos perjudiciales para algunos de los lugares más conocidos y sensibles de Londres, como los parques reales o la plaza del Parlamento, que juegan un papel tan importante en la vida cultural y económica». Además, en 2013 la Unesco advirtió a las autoridades del Reino Unido sobre el «impacto negativo» de tres de los nuevos rascacielos sobre dos de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, el Big Ben y la Abadía de Westminster.

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