Londres celebra los premios BAFTA de la televisión

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La ceremonia, en la que por primera vez el público se unió a las estrellas para disfrutar de la gala en vivo, tuvo lugar durante la noche del domingo 12 de mayo en Southbank Centre

A pesar de que estamos en plena primavera, el pasado domingo 12 de mayo hizo un día categóricamente londinense, con su cielo encapotado y su fina y casi imperceptible lluvia. Pero nada pudo empañar la fiesta de la gala más emblemática de la televisión británica, que se celebró en el Royal Festival Hall en Southbank Centre. Allí, a primera hora de la tarde y en medio de un despliegue de imágenes de la nueva película de JJ Abrams algunas personas bastante acicaladas comenzaban a dejarse caer.

Pronto la alfombra roja se convirtió en una pasarela de modelitos los modelitos que nos trae más de uno. Mención especial para Grayson Perry, quien por cierto recogería el BAFTA a mejor Specialist Factual, algo así como el mejor programa de investigación… un poco como el Callejeros viajeros español. Lo cierto es que el tipo es todo un personaje, y nos quedó claro desde el minuto uno.

Pero sin duda los protagonistas de la alfombra roja son los Daleks que andaban dando vueltas por allí. La mítica serie de culto británica, Doctor Who, cumplía cincuenta años, y los organizadores del evento dejaron a dos inquietantemente amigables enemigos del Doctor rondando a las estrellas antes de la ceremonia.

Antes de empezar la gala y de que nos invitasen persuasivamente a pasar al salón de actos, reconocimos en la alfombra a la maravillosa Imelda Staunton, que recientemente ganó el Olivier Award a mejor actriz de musical por su papel como la Señora Lovett en Sweeney Todd. También vimos a la que sería la máxima galardonada de la noche, la tremenda actriz Olivia Colman. Y, para mi absoluta sorpresa y regocijo, a Martin Freeman, cerrando la comitiva de estrellas, y tan bien vestido como nos tiene malacostumbrados.

Es el primer año que las estrellas comparten esta gala con gente de a pie. Esperemos que no sea la única ocasión en la que la Academia ponga a la venta entradas para este tipo de eventos. Imagino la ceremonia sin los gritos y los vítores desde las gradas… no es lo mismo. Qué considerados son en la Academia, que nos han dejado en los asientos agua y chocolates con forma de BAFTA. No comprenden que no nos quitará el hambre si, como es lógico, nos los guardamos como recuerdo porque eran geniales.

Uno de los atractivos de la noche fue nuestro presentador. Tuvimos a un maestro de ceremonias muy querido por el público: el comediante Graham Norton, quien tiene en su haber más de cinco BAFTA, incluido el que estaba a punto de llevarse esa misma noche. Es un humor veloz y descarado que tiene toda la complicidad de su público. Lo primero que hizo Norton es un saludo al público de a pie, recibiendo de éste un grito enorme y unos aplausos tronadores, a lo que él respondió mirando a la zona donde se sientan las estrellas y diciendo “Así suena la gente corriente”, con las consecuentes risas.

Estábamos todos listos para una ceremonia en la que no habría descanso, un premio iría tras otro sin más, a un ritmo sostenible y ligero. Vimos premios para El último tango en Halifax para la Mejor Serie Dramática, o el premio a la Mejor Sit-com para Twenty twelve, con un estupendo Hugh Boneville -Dowton Abbey-, quien no ganó el premio a mejor actor cómico, pues será Steve Coogan, otro de los grandes actores cómicos del país, el que se alzará con el premio.

Entre los presentadores de las categorías tuvimos a Damian Lewis y David Harewood -Homeland-, Lara Pulver -TrueBlood-, Matt LeBlanc y Stephen Mangan -Episodes-, Imelda Staunton -Harry Potter y la Orden del Fénix-, Romola Garai -Dirty Dancing 2-, Gwendoline Christie -Juego de Tronos-, Anne-Marie Duff -Parade’s End-…

Lo más abucheado, sin lugar a dudas, fue cada fotograma de Jimmy Savile en pantalla, cuando se presentó la nominación del programa que destapaba el caso de esta estrella de la BBC, fallecida el año pasado, y tras cuya muerte se descubrió que había sido durante décadas un acosador sexual a menores. Por cierto que el Mejor Documental ha ido para 7/7, que reconstruye el fatídico día en el que el metro de Londres sufrió atentados, como previamente había ocurrido el 11 de marzo en Madrid.

Lo más aplaudido -o más bien lo más chillado-, fue toda presencia en pantalla, que ha sido bien poca, de Benedict Cumberbatch, con las dos nominaciones de Parade’s End. No quiero imaginar la que se hubiese armado si el susodicho llega a asistir a la ceremonia.

No faltaron las decepciones. Primero, en la categoría de Producción Internacional, magníficas piezas televisivas como Homeland o Juego de Tronos perdieron frente a Girls. Por suerte para los fans de Juego de Tronos, éstos se llevaron el Premio Radio Times del Público. Segundo, estoy en shock tras comprobar que existe una categoría en la que se premian realities guionizados, o bazofia, y que además haya ganado el más dañino de todos: Made in Chelsea. Si la inmadurez y la repelencia de ese programa no estaba ya suficientemente alzada en su ego, ¿Qué será después de que les hayan dado un Bafta? Tercero, en la categoría de Deportes y Eventos, hay que llamar a las cosas por su nombre, ha ganado sólo lo políticamente correcto… Es incomprensible que el premio haya ido a parar a los Juegos Paralímpicos 2012 como evento televisivo, y no a la Ceremonia de Apertura de los Juegos Olímpicos 2012. Danny Boyle nos ofreció un inmenso espectáculo, con una audiencia mundial que excedió con creces los méritos para alzarse con este premio. Y cuarto, este año los académicos nominaron a una sobreactuadísima Rebecca Hall como mejor actriz por la soberbia Parade’s End, pero dejaron fuera de las nominaciones al resto del impresionante reparto. Esta serie, que recrea las novelas de Ford Madox Ford, cuenta apenas con una nominación más, a mejor mini-serie, de pura consolación, ya que tampoco se lo ha llevado, a pesar de que tras el guión está toda una leyenda como Tom Stoppard. Sin comentarios.

Aunque la mayoría de los premios parecen tener el criterio mucho más acertado, por suerte, como el premio a Mejor Actriz, que se llevó Sheridan Smith por Mrs Biggs. Sheridan es una impresionante actriz y bailarina, prácticamente desconocida fuera de las Islas Británicas, que ha sido condecorada con dos Olivier Awards en años consecutivos.

El público, qué duda cabe, sabe lo que quiere… y no perdió los papeles hasta que sube al escenario un enchaquetado Martin Freeman -Sherlock-, para entregar uno de los premios importantes de la noche, el de Mejor Actriz Secundaria, que se lleva una emocionada Olivia Colman, quien tendrá el honor de volver a subir al escenario para recibir también el premio a Mejor Actriz Cómica. Como curiosidad decir que el pequeño jurado para este último premio estaba encabezado por Steven Moffat.

Esto nos lleva al Doctor. Los Daleks que pululaban por la alfombra roja ya lo anunciaban: la mítica serie de culto, Doctor Who, cumple cincuenta años. Nos presentan un vídeo con imágenes de todos los doctores que han pasado por la Tardis, con sus respectivos compañeros y enemigos, dándole un mayor peso a Matt Smith, quien no pudo asistir a la ceremonia ya que se está convirtiendo en una estrella internacional y se encontraba rodando en Estados Unidos a las ordenes nada menos que de Ryan Gosling.

No fue el único vídeo de la noche. Como cada año, se recuerda a aquellos amigos de la industria televisiva que murieron entre la anterior ceremonia y la presente. Confieso que la parte que más me conmovió fue la dedicada a Richard Griffiths, uno de los más clásicos actores secundarios y de teatro de este país, que mi generación seguramente conoce sobre todo por haber interpretado al Tío Vernon Dursley en la saga de películas del niño mago, Harry Potter.

Uno de los premios que más satisfacción me aportaron como parte del público fue el de Mejor Actor, aunque esto es solo teniendo en cuenta a los nominados, que en mi opinión cojeaban. También me hubiese gustado que se lo dieran a Toby Jones, pero, ¿Para qué engañarnos? Que Jones es bueno es obvio, y premiar la brillantez de la juventud nunca está demasiado de moda. Este actor es un hombre joven, con suficiente talento como para enfrentarse a Judi Dench dos veces seguidas: interpretando ella a su jefa M en Skyfall, y luego sobre los escenarios de Londres; ella haciendo de la Alicia de Lewis Carroll, y él haciendo del Peter de James Barry en la magnífica obra Peter and Alice. A Ben Wishaw se le desea una magnífica carrera, y no está nada mal que le hayan dado un Bafta como mejor intérprete masculino por su Ricardo II.

Eso sí, fue el Bafta de honor, llamado aquí el Bafta Academy Fellowship, el más emocionante, el último en ser entregado, y el que puso al público en pie por primera y última vez en la noche. Su nombre es Michael Palin, y puede que al televidente medio este nombre no le suene de nada, pero si decimos Monty Python ya nos cambia la cara, y si encima decimos ‘Yo tengo un gran amigo en Groma llamado Pijus Magníficus’ ya tenemos en la retina la imagen de este actor. Humilde en su discurso, de un humor casero y cercano, se descubrió ante nosotros un gran hombre que ha realizado programas de exploración alrededor del mundo y que le ha dado las gracias en especial a su mujer por ‘ayudarme con los mapas y sugerirme largos viajes que podría interesarme hacer’, con el doble sentido que ha arrancado risas a los presentes, y a la BBC, por según él ‘darme la ayuda para mantener esta carrera durante más de cuarenta años, que ninguna otra casa me hubiese ofrecido’.

Y con este estupendo final nos marchamos hasta el próximo año, teniendo alguna serie aún por ver, deseando que lleguen las nuevas temporadas de aquellas a las que estamos irremediablemente enganchados y que las nuevas nos sorprendan para bien.

Más información de la periodista Sofía Navarro en twitter: @VenetianVamp

Sobre el autor

El Ibérico Gratuito es el único periódico quincenal escrito en español para la comunidad española e hispanoparlantes de Londres.

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