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Londres se sube a la bici

En menos de una semana, más de 21.000 personas se han inscrito como usuarios del nuevo servicio público de alquiler de bicicletas.
Londres ha cambiado desde hace unos días. Algo es diferente, y es imposible obviarlo. Cientos de nuevos símbolos azul celeste se pueden ver de norte a sur y de este a oeste. Y es que las bicicletas se han hecho con la ciudad londinense. Se trata del nuevo servicio público de alquiler de bicis, que pretende plantar cara, y hacer competencia, al mítico autobús rojo de dos pisos y al omnipresente metro.

El pasado viernes 30 de julio, Londres se unía a este servicio económico y ecológico que tanto éxito ha cosechado ya en ciudades como Barcelona o Paris. La capital británica no se ha quedado atrás y la iniciativa aquí ha superado todas las expectativas. Los números hablan por si solos: más de 21.000 personas se han registrado como usuarios del servicio, que por ahora tan sólo cuenta con 5.000 velocípedos, repartidos en 315 puntos de alquiler. Eso sí, está previsto que a finales de año el número de bicis ascienda a 6.000 y los puntos de alquiler a 400.

El sistema está concebido para facilitar los desplazamientos de corta distancia, permitiendo a londinenses y visitantes moverse rápidamente por la ciudad sin restricciones horarias, colas o muchedumbres. Se trata de un autoservicio 24 horas, por lo que no es necesario realizar una reserva previa, y los pasos a seguir son muy sencillos. Se recoge la bicicleta en uno de los puntos de alquiler, se realiza el recorrido que se desee, y se estaciona de nuevo en otro punto de distribución, lista para el próximo usuario.

Un sistema rápido y sencillo para los que disponen de poco tiempo, como Thomas Abrahams: «Me gusta ir en bicicleta al trabajo, pero no me gusta tener que subir y bajarla de casa. Este servicio es genial porque está a pie de calle y así es más cómodo». Pero el programa también está llamando la atención de otros ciudadanos que normalmente no se suben a las dos ruedas sin motor, «sólo utilizo la bici para dar paseos por el parque, pero creo que este servicio me permitirá moverme más rápidamente cuando llegue tarde a alguna cita», nos comenta Tola Carman mientras se informa del servicio en uno de los puntos de alquiler.

Otros usuarios destacan que se trata de un servicio económico, sobre todo para aquellos que no disponen de bicicleta, como es el caso de Vanessa Giggani: «Voy a vivir 5 meses aquí y no me compensa comprarme una bici, por 5 libras a la semana ya tengo medio de transporte». Y es que la primera media hora de uso es totalmente gratuita. A partir de ahí, el usuario pagará dependiendo del tiempo que haga del servicio.

Así, una hora pedaleando le costará 1 libra; una hora y media 4 libras, y así hasta un máximo de 50 libras que serían 24 horas. Todos los usuarios deben pagar una tasa que les da derecho a hacer uso del servicio. Si sólo tiene planeado utilizar la bici en un periodo de 24 horas pagará 1 libra, en cambio si la quiere utilizar durante toda una semana pagará 5 libras, y si está interesado en utilizar el sistema de forma habitual, entonces le será más rentable pagar la tasa anual que asciende a 45 libras.

Cómo hacerse usuario

Si está interesado en ser usuario habitual de este sistema debe registrarse en la siguiente página web: www.tfl.gov.uk/barclayscyclehire. Ha de pagar 3 libras, en concepto de inscripción, y le enviarán a su casa una llave electrónica que le dará acceso a la utilización del servicio.

En cambio, si sólo desea utilizar la bici de forma esporádica simplemente tiene que solicitar su clave como usuario ocasional a través de la misma página web o mediante los dispositivos que hallará en los puntos de alquiler. Deberá introducir el código de cinco dígitos que le proporcione la máquina o la web, y ¡listos para pedalear!

Recomendaciones

Los primeros 30 minutos de utilización de la bicicleta son gratuitos. Pero si quiere hacer uso del servicio durante más de media hora sin pagar más por ello, agote entonces esos primeros 30 minutos y transcurrido ese tiempo encadénela en el punto de alquiler más cercano. Acto seguido coja una nueva bici que podrá utilizar otros 30 minutos sin pagar una libra más.

Es importante que deposite adecuadamente la bicicleta en el punto de alquiler. Asegúrese de que cuando encadena la bici se activa una luz verde, puesto que de lo contrario podrían cobrarle como si la estuviera utilizando. Por último, no se olvide de utilizar casco, así como prendas reflectantes. Y ármese de paciencia y precaución.

Todos debemos acostumbrarnos a una mayor presencia por las calles londinenses de este viejo transporte de dos ruedas. Se trata, sin duda, de una alternativa de transporte respetuosa con el medio ambiente, que ayudará a aliviar el tráfico rodado, y con la que se pretende fomentar el deporte en una ciudad que en dos años será la sede de los Juegos Olímpicos.

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