Lorenzo Hernández presenta su particular visión de Londres en un libro de fotografía

Lorenzo Hernández llegó a Londres por primera vez en 1982, después vivió y trabajó en muchas otras ciudades del mundo, incluyendo Nueva York, pero la capital británica lo atrapó de nuevo y 30 años después este tinerfeño ha hecho de Londres su hogar y su lugar de trabajo. Tanto es así que el autor acaba de publicar un libro de fotografía llamado LondonVista que se centra en las imágenes del día a día de esta frenética ciudad. El artista, que ha trabajado durante muchos años en fotografía de moda, ha fundado también la revista cultural COLLAGE magazine y escribe con su pareja el blog Remembering in London, donde comparten reflexiones y experiencias que han inspirado este libro de fotografía que ahora publica el artista. En El Ibérico hemos hablado con este fotógrafo para conocer su historia y la de las imágenes que se incluyen en su nuevo trabajo.

Acabas de publicar tu libro LondonVista, ¿qué tiene de especial este trabajo comparado con otros que se han hecho ya sobre esta ciudad?

Un lector me dijo un día acerca del libro: “a partir de ahora, cuando viaje, me fijaré en las cosas simples de la vida”. Eso es un poco lo que yo busco cuando fotografío, especialmente en LondonVista, que el lector vea la realidad de la ciudad. Este libro es una colección de todos esos pequeños momentos que se nos pasan inadvertidos, pero que constituyen la realidad del Londres actual, una ciudad multiracial donde convergen multitud de historias

[pullquote]Este libro es una colección de todos esos pequeños momentos que se nos pasan inadvertidos, pero que constituyen la realidad del Londres actual[/pullquote]

¿Qué hace un tinerfeño como tú en Londres, cuál es tu historia?

Yo dejé la isla al final de mi adolescencia para estudiar publicidad en Barcelona. Al año lo dejé, encontré trabajo de asistente en un estudio y eso cambió mi vida, no sólo como fotógrafo sino como persona. Todo surgió a raíz de una positiva experiencia que tuve: a los diecisiete años me operé del corazón y eso me hizo ver la vida de otra forma y me ha llevado a convertirme en la persona que soy ahora. La isla sigue ahí, tengo a mi familia y a mis amigos, pero mi hogar está donde me siento realizado.

¿Qué te ha ofrecido Londres como fotógrafo?

Inspiración. Es una ciudad en la que siempre me he sentido muy creativo debido a la luz, la melancolía del tiempo, la arquitectura de sus calles y, sobre todo, su gente. Es donde empecé a fotografiar moda y es donde me siento más libre como artista.

Viniste a Londres por primera vez en 1982, ¿cómo ha cambiado la ciudad desde entonces? 

Londres es una ciudad que a nivel de arquitectura ha evolucionado bastante, de una forma sólo comparable a Berlín. En cuanto a la gente, en los ochenta la mayoría de los londinenses eran blancos y, si no lo eran, se hacían notar. Ahora tienen más presencia los asiáticos, los jamaicanos y los árabes que los propios ingleses y eso repercute en el idioma, en la estética que se ve por las calles, en la comida, en la música y hasta en las peluquerías. Sin embargo, también debo decir que me ha sorprendido el encontrarme una ciudad mucho más conservadora y a veces incluso hasta provinciana. Este contraste a veces me desarma, pero hay que aceptar que el Londres actual es así. ¿Echo en falta el anterior? No, porque tuve la suerte de vivirlo.

Empezaste como fotógrafo a los 14 años, ¿de dónde te viene esa pasión?

Desde pequeño he sido muy soñador. Por mi padre tuve la suerte de que llegaran a mis manos revistas internacionales como Life o Vu (te estoy hablando de los sesenta, cuando en España era muy difícil conseguirlas). Y observando sus fotos, me dije: “Yo quiero hacer esto.” Era mal estudiante y mi padre, para que aprobara el curso, me ofreció regalarme una cámara. Él fue el que me transmitió esta pasión y también mi primer crítico. Se lo debo a él.

Una de las áreas en las que has trabajado es la de fotografía de moda, ¿cómo es trabajar con modelos y en una industria tan competitiva como esa?

Realmente no me considero un fotógrafo de moda, me considero simplemente fotógrafo. Si observas mi portfolio en ese campo, en cada sesión se recrea una historia. Lo que hago normalmente es buscar un diseñador que encaje con la idea que tengo y me paseo las calles buscando modelos no profesionales, es decir, que no estén “domados” por las escuelas o agencias, donde les enseñan una serie de registros de los que es difícil sacarlos. Una vez que tengo todos los elementos y la localización, empiezo a disfrutar. Pero el mundo de la moda es muy cerrado. Si no te adaptas a ellos, difícilmente entras. Prefiero trabajar con libertad.

[pullquote]No me considero un fotógrafo de moda, me considero simplemente fotógrafo[/pullquote]

Hay quien cree, sobre todo con el auge de la fotografía de moda, que el retoque fotográfico les quita a las imágenes su esencia, ¿dónde está para ti el límite?

A  bueno le preguntas… Hoy en día son muchos los que dicen “Soy fotógrafo. Tengo un máster por la universidad de tal y tal.” Pero cuando veo sus trabajos, no consigo sorprenderme. El fotógrafo hoy en día pasa más tiempo en el ordenador que cámara en mano y eso ha hecho que todos los trabajos se parezcan. El retoque está bien si quieres quitar una espinilla, un papel que había en el suelo que se te ha escapado o cosas de ese tipo. Cuando ya empiezas a manipular las fotos de tal forma que se convierten en irreales, no le veo el sentido. Respeto a quien lo hace, pero no es lo mío.

Si pudieras escoger sin ningún tipo de restricción, ¿a qué persona te gustaría fotografiar?

Tu pregunta me ha hecho pensar en alguien que realmente supondría un reto y me viene a la cabeza el nuevo rey de España. Todavía no he conseguido ver una foto en la que se le vea interesante y sin duda tiene que serlo. Siempre sale con traje, corbata, y se ve que los que lo fotografian están controlados por todo el equipo que lo rodea. Yo lo fotografiaría de otra forma, tengo clara la foto, pero tendríamos que estar los dos solos, que me permitiera tratarlo de tú a tú y que confiara en mi experiencia. Creo que sería una foto que cambiaría la forma en que la gente lo percibe.

¿Qué es para ti la fotografía?

Siempre ha sido una excusa para vivir, y vivir siempre ha sido una excusa para fotografiar. Lo es todo y es lo que me ha abierto las puertas a sitios y personas que de otra manera ni hubiera imaginado conocer. Tengo la suerte de ver lo que va a pasar unos segundos antes que los demás y el medio para plasmarlo es teniendo una cámara en la mano.

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