Los acuerdos comerciales post-Brexit entre Reino Unido y EEUU podrían aumentar las tasas de obesidad

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Un acuerdo comercial entre Gran Bretaña y Estados Unidos post-Brexit podría provocar un aumento de las tasas de obesidad del país a través de la importación de alimentos estadounidenses con alto contenido de grasas y azúcar, advirtieron los pediatras y especialistas en alimentación.

El Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil (RCPCH) está instando a los ministros a resistir la presión para que se desmantelen las principales medidas de salud pública en búsqueda de un futuro acuerdo comercial transatlántico. De esta manera se podría cumplir el acuerdo comercial entre Reino Unido y Estados Unidos.

“Estamos preocupados por la evidencia de la hostilidad de Estados Unidos en las negociaciones comerciales hacia países que quieren establecer su propia agenda doméstica para reducir la ingesta de azúcar, como las etiquetas en los alimentos con alto contenido de azúcar. No podemos permitir que los acuerdos comerciales socaven los esfuerzos para combatir la obesidad infantil “, dijo el profesor Russell Viner, presidente de RCPCH.

Los resultados de salud de los niños son mucho peores en los Estados Unidos que en muchos otros países comparables y no queremos tener ese problema aquí”, añadió. Mientras tanto, Donald Trump quiere que los agricultores estadounidenses puedan exportar sus productos a Gran Bretaña después del Brexit y acusa a la UE de tener políticas “muy injustas” y “muy, muy proteccionistas”.

El riesgo alimenticio de Estados Unidos se propaga por más países

Investigaciones recientes de la escuela de salud pública de la Universidad de Harvard señalaron que los acuerdos de libre comercio que involucran a EEUU son un factor clave de un proceso de “transición nutricional” que está produciendo una mayor obesidad en países, como resultado de la globalización.

La liberalización del comercio les da a las personas acceso a diferentes tipos de alimentos y, a menudo, estos tienen un alto contenido calórico”, cita el estudio. “También elimina las barreras a la inversión extranjera en la distribución de alimentos y permite que las compañías multinacionales y las cadenas de comida rápida se expandan a nuevos países“.

Los autores citan a China como un ejemplo de que la globalización ha hecho que los alimentos de bajo coste y alto contenido calórico estén más disponibles. El consumo chino de carne y productos lácteos se triplicó entre 1989 y 1997, mientras que entre 1989 y 2004 se produjo la mayor ingesta de aceite vegetal, gracias a su caída en el precio, lo que significa que los chinos ahora consumen un promedio de 183 calorías diarias de esa fuente.

Sobre el autor

Estudiante de Periodismo en la Universitat Jaume I (Castellón de la Plana). Me encanta viajar, escuchar música y leer. Los conciertos y festivales son mi hábitat natural. También me gusta mucho la playa y el buen tiempo, por eso solo estoy de paso por Londres.

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