Los amantes pasajeros, una locura fiel al estilo de Almodóvar

El 3 de mayo llegó a las pantallas inglesas la última película de nuestro director más internacional, Pedro Almodóvar. Rebautizada como I’m So Excited, la cinta ha triunfado en la taquilla española al tiempo que ha sido fusilada por la crítica especializada. ¿Merece ese desprecio? La respuesta es no.

En un avión de la ficticia compañía Península, se reúnen en primera clase unos pasajeros muy especiales, tan especiales como los asistentes de vuelo y los dos pilotos. La excentricidad se multiplica por dos cuando se descubre que el aparato tiene un problema en el tren de aterrizaje. A partir de ahí, las vidas privadas de cada uno saldrán a la luz para participar en un juego no planeado lleno de mamadas, drogas, «primeras veces» y salidas de armarios.

El film del ganador de dos Oscars, alegoría sobre la situación política y financiera actual en el país de Rajoy –lo único que han comprendido muchos críticos y lo menos interesante del film- y, digámoslo ya, una divertidísima locura «light» que deja (al que le deje) con un muy buen sabor de boca, se mueve entre el carácter argumental de sano hedonismo y tres o cuatro pinceladas emotivas lo suficientemente atractivas para dejarlas como están, sin profundizar mucho (paradójico, correcto). Desenfrenada, entusiasta, una «Dimensión Desconocida» con plumas. También forzada en algunos momentos y chusca en casi todos, tal y como es España, nada más que un reflejo de lo que somos. ¿Que en qué se diferencia con una de Mariano Ozores? En el contenido, por la amplitud de miras sexuales erótico-festivas y una historia ingeniosa; en la forma, porque está bien montada, fotografiada y… ¡ese número de baile estupendo!

La coreografía al son de la canción de Pointer Sisters que se marcan los azafatos interpretados por tres «locas» de nombre Carlos Areces, Javier Cámara y Raúl Arévalo son la principal atracción de la película, aunque no la única. Sin contar con un desacertado cameo de Antonio Banderas cargándose las zetas andaluzas (y es que hasta para hablar con la zeta hay que tener talento) y un flojo Hugo Silva demasiado teatralizado à la sainetes de los Álvarez Quintero, el reparto de I´m So Excited  brilla por su presencia. Cecilia Roth borda su papel de dominatrix acomodada; Lola Dueñas, hilarante como virgen cuarentona ¡Y calentona! ; perfecta, dulce, Blanca Suárez, en un rol que pretende fusionar (consiguiéndolo) el toque melodramático y algo más realista con la historia que ocurre dentro de tan especial avión; Antonio de la Torre…Antonio de la Torre; o Guillermo Toledo, sobrio, en una interpretación muy sensata, algunos dirán que más sensata que sus polémicos comentarios en la vida real.

Poco que perder y mucho que ganar, Almodóvar ha hecho la película que le ha dado la gana, coherente con el pulcro colorido al que nos tiene acostumbrados -fotografía del genial José Luís Alcaine- y sus primeras obras, las cuales pecaban menos de artificiosidad pero que igualmente iban cargadas de lo que tiene Los amantes pasajeros: pasión por la libertad creativa y un varapalo a las trasnochadas e intolerantes mentes carpetovetónicas. Hay que seguir hacia delante, con resignación, empatía y optimismo, parece decir el mensaje final de la cinta del director nacido en Calzada de Calatrava. Almodóvar sigue adelante, sin duda, pese a quien le pese y sin traicionar su inconfundible estilo.

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