Los analistas vigilan la economía española tras la reciente caída de Portugal

Elena Salgado niega la necesidad de un rescate mientras que estudios macroeconómicos elevan la probabilidad de intervención al 25%

Cayó Portugal.Tras los rescates de Grecia e Irlanda, el país luso se ha visto obligado a pedir la ayuda económica de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI). ¿Será el último gran desembolso financiero para ayudar a un país de la zona Euro o, por el contrario, se unirá España a esta cadena de auxilio desesperado?

El 1 de septiembre del 2008, cuando aún la crisis económica no había hecho más que aterrizar, el rotativo inglés Financial Times (FT) publicó un artículo nada esperanzador en el analizaba la economía de cuatro países: Portugal, Irlanda, Grecia y España (Spain). Mire de nuevo los nombres de los países. Ahora quédese sólo con las iniciales. Póngalas todas juntas. ¿Resultado? PIGS. No hay que saber mucho inglés para darse cuenta del significado peyorativo encerrado en estas siglas.

Entre otras perlas, el artículo hacía referencia a la efervescencia de la economía de los mencionados países de la siguiente forma: «Hace ocho años, los cerdos llegaron realmente a volar. Sus economías se dispararon después de unirse a la eurozona. (…) Ahora los cerdos están cayendo de nuevo a tierra». Han pasado tres años desde que se publicara este artículo que vaticinaba las dificultades económicas venideras para la eurozona.

Actualmente, los cuatro «cerdos» se encuentran sumergidos en el barro hasta el cuello. Altas cifras de desempleo, economías en recesión o un alto déficit de las cuentas públicas son sólo algunos de los síntomas de esta enfermedad llamada crisis. Los tres «cerditos» –Grecia, Irlanda y Portugal– ya han pedido ayuda para salir de la charca, el cuarto –España– aún sigue dentro con la esperanza de poder salir a flote por su propio pie.

Tras el anuncio de que Portugal recibirá alrededor de 80.000 millones de euros procedentes de las arcas comunitarias y del FMI, los analistas vuelven a poner a la economía española en el ojo del huracán. Jonathan Loynes, director de Capital Economics (una importante consultoría macroeconómica), indica en declaraciones publicadas en el diario El Mundo que «España tiene un déficit mayor que el de Portugal, su crecimiento es más débil y el desempleo es más elevado. Además, sigue existiendo preocupación por la situación de los bancos».

Roger Bootle y Jonathan Loynes, agentes de esta misma consultora han publicado en su web un artículo titulado «Can Spain take the pain?» en el que admiten que la probabilidad de que España tenga que pedir el rescate económico es del 25%. El escrito explica que «gracias al gran esfuerzo realizado por el Gobierno español por estimular el mercado, España todavía parece capaz de evitar la completa caída de su economía. Sin embargo, debido al largo y doloroso proceso de austeridad en el que se encuentra embargado el Gobierno, el país volverá a entrar en recesión muy pronto (…). España podría estar sufriendo un década totalmente perdida», concluyen.

Portugal KO, España OK

No todos son escépticos. Dentro del casi siempre crítico Financial Times, también se pueden encontrar palabras esperanzadoras para la economía española. En su sección más popular «Lex columns», el rotativo desgranaba hace unos días la actual situación económica de España tras el anuncio del rescate luso. En un artículo titulado «Portugal KO, España OK», el FT alababa «las valientes reformas económicas» llevadas a cabo por Zapatero que han traído como resultado que la deuda pública española a nivel nacional sea «relativamente modesta». No obstante, la columna también hacía hincapié en dos de los grandes riesgos que aún tiene la economía española y que, por tanto, la mantiene débil: «la indisciplina fiscal en las autonomías y el fracaso a la hora de llevar a cabo una completa reforma del mercado laboral para reducir una tasa de desempleo escandalosamente alta».

Quizás los argumentos del Financial Times junto a las continuas visitas a la City de altos cargos españoles tales como la ministra de Economía Elena Salgado o Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, alivien las dudas de los inversores. Para acallar cualquier rumor, Elena Salgado declaró en rueda de prensa que «el rescate de España está absolutamente descartado ya que nuestra economía es más potente y competitiva que la portuguesa».

Paul Krugman, premio Nobel de Economía, no lo tiene tan claro y en una entrevista publicada en el diario el País admite que, «Europa padece una crisis profunda; porque el logro del que está más orgullosa, la moneda única adoptada por la mayoría de los países europeos, está ahora en peligro». Que España solicite el rescate no sólo sería una mala señal para la economía de dicho país sino para toda la eurozona, cuya moneda no soportaría otro préstamo de tal magnitud. Grecia recibió 110.000 millones de euros, Irlanda 85.000 millones y Portugal 80.. En el caso de que España tuviera que pedir un rescate, debido a su mayor magnitud de su mercado, las cifras se multiplicarían varias veces. ¿Podrá evitar España el efecto contagio después de la intervención de Portugal? ¿Podría Europa sobrevivir a otro rescate? Toca esperar.

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