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Los ‘buskers’ necesitan su espacio

¿Cómo reaccionas cuando ves a alguien tocar el violín, la guitarra o el saxofón en una estación de metro? ¿Haces una pausa para escuchar, tomas una foto y luego dejas unas monedas? ¿O tal vez te apuras a tomar el tren, con tu atención enfocada en tu IPad? Como señala el periodista Gary Moskowitz en moreintelligentlife.com, los viandantes de la capital británica andan siempre con tanta prisa que un «músico callejero tiene suerte si consigue siquiera una mirada de reojo». Esto se debe en parte a la imagen negativa que tienen entre gran parte de la opinión pública: pedir dinero con el pretexto de ofrecer música.

La manera de combatir esta percepción -sugiere Mike The Minstrel en squidoo.com-, es que los propios músicos se hagan ver como artistas genuinos, no como mendigos. Y aconseja prestar especial atención al estilo de vestir, al comportamiento y al lenguaje corporal. En su opinión, dice que el éxito tiene mucho en común con un trabajo de ventas. El editor y ex músico callejero Stewart Ferris está de acuerdo con esto: «Ponte de pie y no seas tímido». Además, continua Ferriz, hay que tocar y cantar «canciones animadas, con ritmo y universalmente populares (como las de los Beatles y Simon & Garfunkel), mantener un aspecto limpio y tratar de tener siempre a alguien que ayude a recoger el dinero».

De acuerdo con vocalist.org.uk, un busker se define ahora como «cualquier clase de artista musical, hombre o mujer que toca instrumentos múltiples, dúos o tríos, magos y payasos». Sus sitios preferidos son «los parques, ferias, metros, estaciones de tren, terminales de autobuses, esquinas de la calles o cualquier espacio abierto en el que hay muchos transeúntes». Las «reglas básicas» son que los buskers no deben «causar o promover un disturbio del orden público, obstruir las vías y salidas de emergencia, impedir el tráfico o tocar más alto del límite que permite la ley. El Busking -según expresa el oficial de prensa de la Autoridad del Gran Londres (GLA), Ben McKnight- se ha convertido en un motivo de considerable preocupación para el alcalde Boris Johnson. Cuando éste inauguró el Concurso de Busking de Londres el pasado 9 de abril, también puso en marcha una nueva campaña para apoyar esta actividad. Johnson está «preocupado porque en lagunas partes de Londres se exigen sumas muy altas para adquirir las licencias y de no tenerlas imponen grandes multas. Esto resulta prohibitivo para muchos músicos itinerantes». El objetivo de Johnson es «transformar Londres en la ciudad más acogedora del mundo para los buskers» y a este respecto se organizó recientemente una reunión con representantes de los 32 distritos de la capital para discutir este tema. McKnight explica que mientras «algunas autoridades locales están relativamente dispuestas a que los músicos callejeros aparezcan espontáneamente en los centros comerciales», otros han «introducido normas que parecen bastante severas y draconianas». El oficial de prensa se refería específicamente a la sentencia del Tribunal Superior del 11 de marzo, en la que se señalaba que era lícito que el Consejo de Camden impusiera un requisito para una licencia de busking en toda su área. Los abogados de la Campaña Para Mantener Las Calles Vivas han confirmado que apelarán contra esta decisión.

Busking en el metro

Los procedimientos burocráticos para la obtención de una licencia de busking en el metro de Londres son especialmente desalentadores. Este proyecto del Transport for London (TFL) se estableció en marzo de 2003 pero como destaca la web streetsgotalent.com la demanda superó rápidamente el número de licencias disponibles. Según TFL hasta 39 emplazamientos en 25 estaciones centrales de Londres están «claramente definidos por un gráfico semicircular en el suelo y un anuncio en el fondo de la pared». «Los músicos callejeros con licencia se benefician de una audiencia única de alrededor de 3,5 millones de pasajeros en el metro cada día, disfrutando de más de 100.000 horas de música en vivo realizadas legítimamente en los lugares que hemos proporcionados», destaca TFL.

Gary Moskowitz ha estimado que hay cerca de 300 músicos callejeros «activos» en el sistema del metro de Londres. El porcentaje de hombre-mujer «es de tres a uno». Con el fin de reservar un espacio, los solicitantes deben llamar a un servicio telefónico automatizado (0845 330 9878) el martes por la mañana, con un mínimo de dos semanas de antelación. Pueden encontrarse en una cola de espera durante al menos 90 minutos. Una vez que han logrado la obtención de su licencia (que deben llevar durante su actuación), pueden renovarla anualmente con carácter indefinido, siempre que «no cambien sustancialmente su actuación», en cuyo caso tendrían que volver a aplicar. Las mejores ubicaciones en el metro del centro de Londres para los buskers son, al parecer, dos en Green Park, dos en Tottenham Court Road, uno a Piccadilly y uno en Leicester Square. Si un músico llega tarde para su turno, el artista anterior tiene derecho a seguir allí para la próxima sesión de dos horas.

Desde el punto de vista económico, ¿vale la pena hacer busking? El guitarrista Wayne Myers, destaca en The Guardian, que no es nada lucrativo pero «nadie en su sano juicio se mete en la música por el dinero». En cambio, el teclista Ramón Fontecilla dijo a Moskowitz que, a pesar de que no es siempre agradable, es mejor «que un trabajo de oficina» y que él «gana más haciendo esto que dando clases de piano».

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