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Los competidores amenazan el futuro del Royal Mail en plena temporada navideña

¿Qué regalos estás esperando recibir estas navidades? Si eres una de las miles de personas que participó en la estampida a los supermercados del Black Friday el pasado 28 de noviembre y fuiste de los afortunados que consiguieron un televisor Blaupunkt de 40 pulgadas (rebajado de 299.99 libras a 149.99 libras en Sainsburys) o una aspiradora Dyson Animal (rebajada de 319.99 libras a 159.99 libras) tal vez sientes que ya tienes todo lo que necesitas. Si además eres de los que tienen los armarios llenos de ropa que prácticamente nunca te has puesto, has comprado recientemente un Smartphone y no eres aficionado al chocolate, posiblemente no sepas ni qué pedir de regalo estas navidades.

En ese caso, además de ir pensándotelo, deberías ir escribiendo tu carta a Papá Noel porque el Royal Mail, Servicio de Correos Británico, ha pedido a aquellos que quieran escribir a Santa que lo hagan a más tardar el sábado 6 de diciembre, poniendo la dirección correcta en el sobre -Papá Noel, Gruta de Santa Claus, Reindeerland, XW4 5HQ- y, por supuesto, incluyendo el sello apropiado. Para esta campaña de navidad, El Royal Mail pondrá en marcha a sus 150.000 carteros y a 19.000 trabajadores temporales más que les ayudarán a entregar las miles de cartas dirigidas a Papá Noel desde todo el país.

Teniendo en cuenta lo pronto que deben ser enviadas las cartas a Papá Noel para llegar a tiempo, muchos preferirán contar con sus amigos y familiares a la hora de recibir un regalo estas navidades. La Asociación de Tarjetas de Felicitación (GCA) parece optimista ante los promedios, que estiman que la cifra de 750 millones de tarjetas de Navidad enviadas desde el Reino Unido en los últimos años se mantendrá este diciembre. Aún así, los crecientes costos de los sellos podrían reducir significativamente esta cifra.

El 31 de marzo, el precio de un sello de primera clase se incrementó en 2 peniques hasta los 62 peniques y el de segunda clase subió de 50 a 53 peniques. El precio a pagar por una carta grande de primera clase, con un peso de hasta 100 gramos, es ahora de 93 peniques; 73 peniques si se trata de segunda clase. El Royal Mail insiste en que sus cuotas se comparan favorablemente con las de “Alemania, España, Italia y Francia, donde el coste de un sello de primera clase es de 67 peniques y de 60 peniques para segunda clase”.

Sin embargo, las periodistas de la BBC News, Ruth Alexander y Polly Hope, han calculado que “si se convierten todos los precios locales a dólares, el Reino Unido es el quinto más caro de Europa, no el noveno, como sostiene el Royal Mail, por detrás de Finlandia, Suiza, Dinamarca y (en primer lugar), Noruega”. Kjetil Kooyman, un usuario del correo noruego, se quejó ante estas periodistas afirmando que “aunque en toda Europa pagamos cada vez más por la gasolina, si las tarifas postales siguen subiendo pronto será más barato ir en coche y entregar el correo personalmente”. En el extremo opuesto, las tarifas más bajas son las de Bangladesh y Dubai, donde aparentemente no hay carteros: “la gente debe ir a las oficinas postales a recoger su correo”.

Trabajadores del Royal Mail ordenando cartas en Mount Pleasant

Mientras tanto, el Royal Mail tiene la esperanza de al menos repetir la cifra de 115 millones de paquetes que se enviaron en diciembre de 2013. Al igual que ocurre con las estadísticas de la Asociación de Tarjetas de Felicitación, este objetivo podría ser poco realista. Santa puede mantener sus gastos bajos mediante el uso de su trineo, pero para un considerable número de personas, el envío de un paquete se ha vuelto financieramente prohibitivo: si pesa hasta 1.000 gramos, el precio es de 3.20 libras; de 1.001 a 2.000 gramos cuesta 5.45 libras; de 2 a 5 kg el precio es de 15.85 libras; de 5 a 10 kg, 21.90 libras y de 10 a 20kg, el precio son 33.40 libras.

Para alguien dispuesto o en condiciones de pagar estos precios y que además piense enviar  un paquete al extranjero, es probable que ya sea demasiado tarde para hacerlo a través de Royal Mail. Incluso para tarjetas de felicitación y cartas normales, la última fecha recomendada para envíos a África, el Caribe, América Central y del Sur y Oriente Medio es el viernes 5 de diciembre. En cuanto a Chipre, Europa del Este y Grecia es el 8 de diciembre; para Canadá y Polonia, el 9 de diciembre; para EE.UU., el 12 de diciembre; y para Europa occidental, incluyendo a España, se recomienda que se envíen antes del 13 de diciembre.

En el Reino Unido, no obstante, las cartas, como destacó la columnista de The Guardian,  Jennifer Rankin, siguen siendo “la mayor fuente de ingresos para el Royal Mail, produciendo el 59% de sus ganancias anuales en comparación con el 41% que producen los paquetes”. Sin embargo, se prevé que este porcentaje disminuya en torno al 4% o 6% cada año”, reemplazado principalmente por los e-mails, mientras que la entrega de paquetes “es vista cada vez más como un negocio en crecimiento, ya que los consumidores optan por las compras en línea”.

En el sector de la paquetería es donde el Royal Mail enfrenta una más dura competencia por parte de rivales como Amazon, UPS, TNT (ahora conocido como Whistl) y Yodel. El redactor financiero del London Evening Standard, Chris Blackhurst, destacó el 19 de noviembre la preocupación expresada por la Directora Ejecutiva del Royal Mail, Moya Green, que afirmó que la competencia de Whistl “podría reducir los ingresos del Royal Mail en más de 200 millones de libras de cara al 2018”. Asimismo, el compañero de Blackhurst, Nick Goodway, señaló el 25 de noviembre que la decisión de Amazon de lanzar su propio servicio de entrega –mediante el que los clientes que utilizan un sistema de “clic y recogida” recogen sus paquetes directamente de las tiendas- podría disminuir el crecimiento en los ingresos de los negocios de reparto de paquetes del Royal Mail en un 1% y 2%.

En una reunión del Comité Parlamentario de Innovación y Habilidades Empresariales, BISC, el 27 de noviembre, Moya Green declaró que el Servicio Universal Postal (UPS) del Royal Mail -obligado por ley a repartir el correo a través del Reino Unido por un precio uniforme, seis días por semana, y que cuesta el Royal Mail 7 billones de libras por año- está en “peligro inminente”. Sus rivales son “cherry picking” -se centran en las zonas más densamente pobladas y los códigos postales más rentables, dejando al Royal Mail con la tarea más cara de operar en las zonas rurales con menos correo.

Esta “competencia injusta”, en palabras de Green, está “socavando una gran cantidad de los ingresos del Royal Mail, haciendo que el UPS se convierta en algo económicamente insostenible”. Moya Green quiere que el regulador del sistema postal, OFCOM, “estudie inmediatamente las opciones para preservar este preciado y esencial servicio”. Mientras tanto, el presidente ejecutivo de Whistl, Nick Wells, descartó las acusaciones de Green como «retórica emocional”.

 Redacción: Colin Gordon

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