Los tejados ajardinados se ponen de moda ante el cambio climático

El color verde parece anteponerse al rojo ladrillo y al gris cemento en las azoteas de los edificios de las ciudades
Las azoteas se cubren de césped, flores y plantas. Ya sea por cuestión estética, con diseños vanguardistas y espacios decorativos, o ecológica, la realidad es que la incursión de vegetación en los tejados de los edificios provee de grandes ventajas a todos los habitantes de la ciudad. Lo primero que a todos nos viene en mente cuando pensamos en los beneficios de un tejado verde es lo que esto supone para la mejoría de la calidad del aire, ya que todos sabemos que las plantas realizan su fotosíntesis absorbiendo CO2 (dióxido de carbono), lo que las convierte en un sumidero natural.

Pero a pesar de que ésta es la más obvia de entre las ventajas de tener un techo verde, también destaca su función como amortiguador del ruido, la absorción que realiza de hasta un 70 por ciento del agua de lluvia, evitando de este modo la saturación de alcantarillas, y sin olvidar su poder de limitación de los efectos de la llamada «isla de calor», que eleva artificialmente la temperatura en las grandes ciudades.

La instalación de estos jardines consiste en superponer varias capas sobre la cubierta del edificio para que la estructura del mueble quede aislada. Después se dispone una superficie especial para la plantación y mantenimiento de la vegetación y drenaje del agua. Las plantas adecuadas se eligen en relación con el clima y los cuidados que necesiten, generalmente se opta por aquéllas que necesitan un menor mantenimiento constante.

Aunque no resulte tan obvio, en realidad las «azoteas verdes» no son un tema tan novedoso, ya que, desde hace tiempo existe una comunidad de un gran número de expertos en la materia que se reúnen con frecuencia con motivo de extender su implantación e intercambiar ideas. De hecho, la mayor plataforma para la comunicación de los últimos estudios de casos, investigación e iniciativas políticas es el «The Worl Green Roof Congress» (WGRC). Este tuvo lugar en la ciudad de Londres ya en 2008 como base para la difusión del conocimiento y las mejoras prácticas sobre la aplicación del techo verde, fomentación de su uso y, sobre todo, proporcionar un foro para que todas las partes interesadas pudieran debatir e impulsar su implementación.

Tal fue su éxito que Londres volvió a albergar esta plataforma en septiembre de este año y ahora, en el mes de octubre, está teniendo lugar en México. Entre los más de cincuenta expertos internacionales que se dieron cita esta vez en la capital inglesa para tratar el tema de los tejados ajardinados se encontraban Ed Snodgrass, Green roof plants (USA), Sarah Carey, British Land Ltd. (UK) and Peter Bishop, London Development Agency (UK).

Estos tejados han ido tomando terreno como iniciativa medioambiental en las grandes ciudades por las grandes ventajas que proporcionan. De hecho, el propio alcalde de Londres, Boris Johnson, ha incluido esta propuesta en su estrategia contra el cambio climático y pretende promover la creación de 100.000 metros cuadrados de manto verde en los tejados de los edificios de la metrópoli antes de 2012. Y, aunque Londres está por detrás de otras ciudades en materia de azoteas verdes, es aquí donde contamos con dos fantásticos ejemplos de «green roofs»: el más grande de Europa, nada más y nada menos que 6.000 metros cubiertos de vegetación sobre los tejados del que era el edificio Derry and Toms en Kensington High Street y que hoy en día se conoce por el nombre de Kensington Roof Gardens, y, por otro lado, el más alto de Europa, a 160 metros de altura, en el edificio de Barclays en Canary Wharf.

Ambos constituyen una demostración práctica de la simbiósis edificio-jardín abordada de dos maneras diferentes, aunque sendos proporcionen ventajas indiscutibles para medio ambiente. Mientras que el de Kensington combina arte y naturaleza y está diseñado de un modo recreativo dividido en tres espacios diferentes: el jardín tradicional inglés, el jardín Tudor y el español, y se encuentra abierto al público (a menos que haya algún evento privado organizado), el del edificio Barclays, de manera opuesta, ha sido diseñado por Dusty Gedge, de livingroofs.org, con la intención de promover la biodiversidad. De hecho, ni siquiera los trabajadores del edificio cuentan con su acceso y son sólo ciertos biólogos investigadores de la UCL, Universidad de Londres, los que se encargan de su mantenimiento ya que forma parte de un proyecto que servirá de guía sobre cómo debería llevarse a cabo el diseño de nuevos «tejados verdes» enfocados a la biodiversidad.

A pesar de que España está todavía muy detrás en esta materia, donde despuntan las cubiertas de panel sandwich, el edificio del Banco Santander en Madrid propicia el buen ejemplo contando con más de cien mil metros cuadrados de superficie cubiertas de vegetación, con jardines de tipo extensivo e intensivo. Este proyecto además de impresionar por sus dimensiones llama la atención por su diseño paisajístico.

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