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Mamás que trabajan

Hoy día, escuchar a niños y jóvenes hablar de los trabajos de sus madres es muy común, y aunque las mujeres han trabajado desde el inicio de la humanidad, no ha sido hasta tiempos recientes la remuneración del quehacer laboral de miles de mujeres en nuestra sociedad.

Ahora bien, esta es una situación que a muchas mujeres les llena de satisfacción, ya que ven materializados sus sueños profesionales. Sin embargo, algunas desearían quedarse en casa y dedicarse exclusivamente a sus hijos, y otras incluso, realizan trabajos que no les proporcionan mayor agrado. En cualquiera de estos casos, pueden surgir sentimientos de culpa, remordimiento o frustración.

En este sentido, el apoyo de toda la familia es fundamental pues resulta prácticamente imposible pretender que la mujer desarrolle su rol de madre, esposa, ama de casa, amiga, compañera, hija, consejera y trabajadora asalariada de una manera adecuada y saludable sin el apoyo de quienes la rodean. La sociedad ha creado un papel de «súper mujeres» y muchas lo han asumido de forma natural. Sin embargo, la mayoría de mujeres se han olvidado de la persona más importante para cumplir esta función: ellas mismas.

Indistintamente de que el trabajo sea fuente de realización personal o sólo un medio para solventar las necesidades económicas del hogar, es primordial que la mujer coloque sus intereses en una balanza y, de esta manera, podrá dedicar tiempo de calidad para sí misma y para su familia.

Una vida más equilibrada

Las madres que trabajan fuera de casa saben que un día de veinticuatro horas no alcanza para cumplir con todas las demandas que se presentan y, por lo tanto, es indispensable que sus quehaceres se encuentren distribuidos de la mejor manera.

Dentro de sus responsabilidades cotidianas, es recomendable que las mujeres dediquen, al menos, unos minutos para realizar una actividad placentera para sí mismas. Este pequeño descanso no debe ser visto como un momento que puede aprovecharse para terminar alguna labor, sino como una inversión de tiempo que les devolverá la energía para continuar con la jornada diaria.

Además, los sentimientos de culpa por dejar a los niños al cuidado de terceras personas pueden minimizarse al dedicarles espacios de calidad. Los hijos demandan que cuando mamá regrese a casa puedan compartir las experiencias del día y esto muchas veces se ve interrumpido por el cansancio y la irritación. Lo mejor en este sentido es que todo el sistema familiar adquiera compromisos en los quehaceres domésticos. De esta forma, mamá tendrá más tiempo para sentarse y compartir con su familia los pequeños grandes detalles que conforman la vida de cada uno.

Ser mujer es maravilloso y desempeñar diversos roles puede ser una experiencia enriquecedora para todos en el hogar. Lo importante es delegar funciones, asumir compromisos, tomar tiempos de descanso y, sobre todo, recordar que mamá no es la única responsable del bienestar emocional de los hijos. Todos, como miembros de un equipo, necesitan del apoyo de los otros para sacar adelante la empresa más importante: la familia.

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