Una de las fotografías ganadoras de los British Photography Awards es de una española

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Otro año más se ha celebrado el certamen dedicado a los amantes y profesionales de la fotografía en Reino Unido, los British Photography Awards. En él, el talento y la creatividad son elementos indispensables para poder optar a ganar el premio del jurado o del público. El objetivo principal del concurso es tratar de reconocer la rica herencia británica en la creación de imágenes, la cual se extiende hasta 180 años.

Asimismo, el evento tiene fines benéficos en los que se recaudan fondos para asociaciones sin ánimo de lucro. La mitad del dinero de cada participación se destina a una ONG elegida por el participante y, la otra mitad, a premios y gastos de gestión. De esta manera, cada participante estará aportando su granito de arena y ayudando a crear un mundo más solidario e igualitario.

María Tomas es la autora de ‘Tradition’, la fotografía elegida por el jurado

En esta edición, se han presentado 3.700 participantes optando a dieciséis premios de diversas categorías. Una de ellas es la de fotografía documental, la cual ha ganado la española María Tomas. Nacida en Madrid, es residente en Reino Unido desde hace dieciocho años. Su trabajo como profesora titular del Departamento de Ingeniería Mecánica y Aeronáutica de la Universidad de Londres no le impide dedicar tiempo a su pasión, la fotografía. Sus viajes solidarios a África, de la mano de la asociación Baolar, son los que más le inspiran a practicar su afición y con los que más conexión ha sentido. De esta manera ha conseguido no solo transmitir en el concurso lo que vivió en su viaje, sino también hacerse con el premio del jurado.

La imagen que consiguió captar la atención de los jueces y llevarla así conseguir el premio fue la titulada Tradition’. Se trata de una instantánea tomada en la localidad de Joal (Senegal) en la que cinco niños nativos miran fijamente a la cámara, sentados y con unas vestimentas tradicionales. Editada en blanco y negro, la fotografía capta el momento posterior a la circuncisión masculina. Una tradición cultural todavía muy arraigada en algunos países, practicándose sobretodo en rituales africanos. Tiene como significado el paso de la pubertad a la edad adulta.

¿Qué se siente al haber ganado un premio tan prestigioso en los British Photography Awards?

Al principio no me lo creía. Me dijeron que estaba seleccionada entre los cuatro finalistas pero, sinceramente, pensaba que habría ganado el premio del público porque me moví mucho por redes sociales para poder optar a él. Cuando gané el del jurado, me quedé incrédula. Me he presentado a varios concursos como la National Portrait Gallery con algún retrato. No obstante, no pasé de la primera fase. También hace años participé en InterNations, una asociación de expatriados de Londres a la que pertenezco. Allí, presenté fotografías ligadas a deportes acuáticos, a los que soy aficionada. A pesar de que gané el primer premio, se trata de un concurso de menor magnitud y trascendencia que este.

¿Por qué consideraste que entre todas tus fotografías esta contaba con todo lo necesario para cautivar a los jueces?

Presenté cinco o seis fotografías de mis viajes a Senegal, Kenia y Nepal. Sin embargo, siempre aposté que si tenía que ganar alguna sería esta. Es la única que contaba una historia por sí sola, que además es desconocida para nuestra cultura europea. A parte de ser visualmente atractiva, refleja una tradición que nosotros no tenemos, la circuncisión, en este caso masculina.

Algo totalmente distinto a lo que puede encontrarse hoy día en la prensa europea centrada en temas como el Brexit o el paro. Debo reconocer que tuve dudas con esta fotografía porque hacía no mucho la envié a un concurso pequeño en Barcelona y no triunfó. Las otras eran retratos y algunas trataban el problema de la pesca en Senegal. Los pescadores allí sobreviven a duras penas porque las multinacionales pagan por llevarse y exportar toda la materia prima. Quería también reflejar ese problema social.

Por lo general, no permiten que las mujeres presencien a los jóvenes durante el periodo de aislamiento tras el ritual. ¿Cómo obtuviste el permiso de sacar la fotografía?

En el sur de Senegal los rituales de circuncisión se celebran en el bosque. Allí los hombres cantan, beben y se aíslan de las mujeres durante unas semanas. Nosotras conocíamos personalmente a la familia, hay una historia muy bonita detrás. Todo comienza cuando una de mis dos compañeras de viaje conoció a un miembro de la familia, por casualidad, en Gran Canaria. Forjaron una relación amistosa muy íntima que ha perdurado con el paso del tiempo y no podíamos adentrarnos en Joel sin visitar a su familia. Nos recibieron en su casa y, tras invitarnos a  comer, nos propusieron ver a los niños como gesto de confianza y amabilidad. Se trata de una familia de pescadores y con ellos recorrimos el pueblo. Nos mostraron de primera mano sus creencias, estilo de vida y sueños.

En el sur de Senegal los rituales de circuncisión se celebran en el bosque. Allí los hombres cantan, beben y se aíslan de las mujeres durante unas semanas.

¿Dedicaste tiempo a su preparación o fue totalmente espontánea?

En un primer momento nadie nos mencionó que los niños estaban allí. Después de comer con la familia, la madre nos dijo que si queríamos ver a los niños que los acababan de circuncidar y ellos estaban tal cual aparecen en la fotografía. Fue una de mis dos compañeras la que vio primero a estos niños y me dijo “María, ven aquí que esta se va a convertir en la fotografía de tu viaje“. Me posicioné en la puerta mientras ellos estaban sentados, iluminados únicamente por una ventana situada en la habitación. No les dije que posaran de ninguna manera determinada ni jugué con la iluminación. Fue totalmente espontánea. 

Por otro lado, casi todas las fotografías que presenté a este concurso formaron parte de algunas exposiciones que hice en la Red Gallery, hace dos años, y en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y Diseño Industrial, en Madrid, el año pasado. Así que ya estaban pasadas hace tiempo por un proceso de selección, impresión, retoque y exposición.

¿Por qué optaste por editarla en blanco y negro?

Es una pregunta muy interesante. Cuando empecé con la fotografía mi objetivo principal era mostrar lo que yo había vivido tras la cámara. Empecé a darme cuenta que la respuesta de la gente ha sido más positiva con las editadas en blanco y negro. Por un lado, pienso que dan más lugar a la imaginación y transmiten más emotividad. Esta imagen resulta más llamativa editada así debido al contraste entre las vestimentas blancas y la tez negra de los niños que aparecen en ella. También las miradas, con esta edición son más penetrantes y cautivadoras.

Parece que hay una nueva corriente donde la fotografía vuelve a ser en color con unos retoques muy característicos, pero mi fotografía no forma parte de esa nueva moda. Las imágenes que presenté están todas tomadas en originalmente en color y luego editadas en blanco y negro. Juego también un poco con el cropping, la textura, los contrastes… pero sin que sea muy excesivo.

En contraposición, pienso que África es una explosión de color, luz y alegría. Tenemos una imagen muy generalizada de la población africana como una sociedad de tristeza, con extrema pobreza y desnutrición. Sin embargo, allí también te puedes encontrar con extraordinarios diseñadores de moda, periodistas, abogados, médicos… que tratan de levantar los países a base de esfuerzo e ilusión, y eso es color. Se respiran felicidad, sueños y esperanza allá por donde vas. Se trata de una fotografía en blanco y negro que representa un país lleno de color. 

Pienso que África es una explosión de color, luz y alegría. Se trata de una fotografía en blanco y negro que representa un país lleno de color.

¿Tienes un estilo y género fotográfico concreto o te dejas llevar por la inspiración?

Creo que tengo un estilo bastante concreto. Normalmente sé lo que quiero fotografiar y me baso en lo que a mí me llama la atención. Siempre estoy muy atenta a todo lo que hay alrededor y no hay día que falte una cámara en mi bolso. Busco transmitir una historia tras mis fotografías, ya sean documentales o antropológicas. Me gusta fotografiar el día a día en las diferentes culturas, así como captar los rasgos faciales que caracterizan a cada persona mediante los retratos. Como profesora de ingeniería mecánica y civil, en mi cámara también se pueden encontrar diferentes infraestructuras como son los pozos, carreteras, suministros de agua, etc. de los diferentes países a los que he viajado y muchas veces las muestro a mis alumnos en clase. Asimismo, utilizo mucho las redes sociales como Instagram (@photoMTR) y Facebook para que mis creaciones lleguen a más gente y se pueda captar a través de ellas la esencia de lo que viví en mis viajes.

¿En qué tienes pensado invertir el dinero del premio?

A los ganadores de cada categoría se nos otorga una copia enmarcada de la fotografía premiada, una mención, un trofeo y la asignación económica. Antes de participar, se nos hizo firmar las bases del concurso. En ellas se reflejaban que la mitad del dinero del premio se destinaría a una ONG. En mi caso me decanté por UNICEF, ya que trabaja con niños y son los protagonistas de mi fotografía. La otra mitad del premio económico sería íntegra para el ganador. En mi caso, he considerado necesario destinarlo y en cuanto lo reciba me encargaré de pagar la escolarización de los cinco niños de mi imagen.

He considerado necesario destinar el dinero del premio. En cuanto lo reciba me encargaré de pagar la escolarización de los cinco niños de mi imagen.

Como dato curioso, ¿en qué lugar de Londres te perderías?

Me fascinan las exposiciones fotográficas por lo que siempre intento escaparme e ir a alguna. Me gusta además ir sola y verlas en silencio. Disfruto y me adentro en cada historia que se cuenta a través de cada una. Podría perderme durante horas en The Photographers’ Gallery mientras observo, aprendo y tomo nota de cada obra. También me encanta el Hyde Park en verano y la zona del este de Londres. Me parece muy colorida y multicultural. Tengo también ganas de fotografiar Southall en las afueras de la ciudad. Es como adentrarse en la India, con múltiples tiendas de telas y joyas que me fascinan.

Sobre el autor

Graduada en Comunicación Audiovisual. Me apasionan la danza, los viajes y la gente positiva. Bastante inconformista, charlatana y soñadora. "Todo pasa por alguna razón" y "un día sin reír es un día perdido" como filosofía de vida.

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