María Vega: “A los ingleses les engancha la pasión y energía de la danza española”

La danza es pasión y mucho más. Es el eje de la vida de María Vega, cuyas sensaciones sobre un escenario no son a día de hoy comparables a nada. Esta joven bailarina cuenta con una fructífera carrera profesional, dentro del mundo de la danza española y el flamenco, que ha desarrollado desde muy niña en diferentes escenarios del mundo. Tras finalizar sus estudios en el Real Conservatorio profesional de danza de Madrid, María no ha hecho más que sorprender a los mejores maestros flamencos. También se ha ganado al público en calidad de solista protagonista de la mano de las mejores compañías, como el Nuevo Ballet Español, y en grandes teatros internacionales.

Quedamos con ella a primera hora de la mañana para tomar un café en el Soho, horas antes de las clases de ballet clásico que nunca descuida como base esencial de la danza. Con una naturalidad ilimitada y gran humildad nos habla de su carrera, la cuál es imposible resumir. Una mujer que cada día se exige un poco más como bailarina y que expresa todo su arte en sus clases, impartidas en Flamencomoves Studios Danceworks y Pinneapple Studios para todos los niveles.

¿Cuál es la primera lección verbal que ofreces a tus alumnos?

Creo que una de las cosas más importantes es que la gente se libere de sus limitaciones y preocupaciones; que sientan que pueden encontrar una fantástica manera de liberarse y reflejar su carácter a través de la danza española. El cuerpo es mucho más expresivo y verdadero que cualquier palabra. Trabajo la técnica, pero centrándome mucho en el movimiento y la expresividad del flamenco. De ahí nacieron las clases de flamenco fusión, movimiento flamenco pero sin la limitación del zapato de flamenco. En las coreografías de clase, el desplazamiento y el movimiento puro toman protagonismo dejando por un momento de lado la técnica del zapateado que hacemos en las clases normales de flamenco. Después de mucho tiempo bailando y enseñando alrededor del mundo a través de workshops he llegado a la conclusión de que estas clases son una forma de acercar el flamenco y la danza española a mucha más gente que cuando lo descubre le apasiona.

Hablemos de tu introducción en el mundo de la danza en general, ¿Cómo surgió esa pasión?

No vengo de una familia de artistas, aunque sí me inculcaron desde pequeña el amor y el respeto por el arte. Mis comienzos en la danza fueron por casualidad, acompañando a mi hermana a los 7 años a una pequeña academia del barrio. Me di cuenta que yo no quería solo sentarme a mirar la clase; que eso que hacían el resto de niñas yo también lo podía hacer. Más tarde, mis años en el conservatorio de Madrid fueron decisivos para convertirme verdaderamente en una bailarina. La disciplina y el poder de sacrificio que me ha dado la danza a través de los años son el gran punto de apoyo, donde se basa mi vida como bailarina y persona.

Desde hace unos años comienzas a realizar trabajos de manera independiente, entre los que destaca el espectáculo Azabache y plata. ¿Qué se siente cuando observas que tu labor se traduce en todo un éxito en las taquillas asiáticas?

Trabajar como solista y primera bailarina en compañías de maravillosos artistas ha sido un fantástico aprendizaje y un privilegio, pero llega un momento en que necesitas expresarte con tu propia voz. Esa necesidad se tradujo en mi primer espectáculo junto al compositor Javier Coble y su grupo de maravillosos músicos. Estar en escena con ellos en directo haciendo mis propias coreografías y recibir esa increíble acogida por parte del público es algo que hace que todo el trabajo y el esfuerzo que hay detrás merezcan la pena.

Los ingleses asocian siempre la danza española y el flamenco con un baile racial, puro… ¿Son éstas las características esenciales de este arte?

La técnica es imprescindible pero sin el sentimiento no vale de nada. A los ingleses les engancha esa pasión y energía porque ellos también la sienten a su manera, puesto que la danza española y el flamenco son un vehículo perfecto para expresarla. Luego existe la eterna discusión, ¿La evolución del flamenco y la danza española implica la perdida de su pureza y sus raíces? Absolutamente no. La danza española necesita una mayor proyección y apertura a través de artistas de nuestro tiempo, con ideas actuales acordecon la sociedad en la que nos movemos.

Apuestas por el aprendizaje de nuevos estilos bien diferentes a la danza española ¿Qué aportan esas fusiones a tu carrera profesional?

La danza es un lenguaje universal y sea cual sea el estilo todos nos comunicamos en un mismo idioma, solo que usando diferentes palabras. Creo que cuanto más rico sea ese vocabulario más seré capaz de crear y de transmitir al público. No perder nunca la raíz pero nunca parar de buscar y de enriquecerse con otros estilos.

Son muchos los destinos que has pisado a lo largo de tu trayectoria profesional. ¿Alguno por el que hayas sentido debilidad?

Son muchos los momentos mágicos que me ha dado la danza, pero quizás las giras por Asia y la entrega de su público es algo que nunca deja de sorprenderme. Es una cultura muy diferente, y no suelen ser tan expresivos como nosotros. Pero cuando bailas en un teatro delante de 2000 personas y recibes una ovación increíble te das cuenta del poder que puede tener nuestro arte para provocar esa pasión.

Centrémonos ahora en España, ¿Crees que valoramos la danza y el flamenco de la misma manera que otras artes que forman parte de nuestra cultura?

Creo que es una realidad que cualquiera, no necesariamente solo los bailarines, puede ver. No cuidamos de un patrimonio tan maravilloso como es la danza española y las ayudas son tremendamente escasas. El bailarín tiene que luchar contra viento y marea para sacar cualquier proyecto adelante. Aún así creo que hay muchos bailarines con talento exportando nuestro arte más allá de nuestras fronteras, donde son afortunadamente mucho más valorados.

¿Alguna fuente de inspiración?

Escucho mi propia voz interior. Cuando me siento bloqueada me siento y observo la vida, la gente, los objetos que me rodean en diferentes lugares y contextos. Pararse, observar y dejar fluir nuestros propios pensamientos parece una obviedad, pero a veces es tremendamente complicado dialogar con uno mismo y encontrar la forma de expresar lo mucho que tenemos que decir.

María Vega es pura pasión flamenca. María Vega es pura pasión flamenca.

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